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Las ONG ayudan a los inmigrantes irregulares

Organizaciones de apoyo a inmigrantes en Estados Unidos se
están volcando en los miles de indocumentados que han perdido todo y no tienen
derecho alguno a reclamar, y que además pueden ser deportados a su lugar de
origen. Una de estas organizaciones, la Unidad Hondureña, explicó que esta
situación obliga a una moratoria en las deportaciones. Esta organización envió
ayer una solicitud a la Casa Blanca y a los departamentos de Seguridad Nacional
y de Estado con el objetivo de que se detenga esta práctica.

El Periódico de Aragón

Nueva salida de inmigrantes subsaharianos a la Península desde Melilla

La salida de inmigrantes desde Melilla a la Península con el
permiso de la Delegación del Gobierno se está convirtiendo en algo habitual y
cada vez más frecuente. Es una medida para descongestionar la presión que en
estos momentos se vive en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI),
que ha visto duplicarse su número de residentes en los últimos meses, sobre todo
de subsaharianos seguidos de asiáticos.

Precisamente entre los inmigrantes que partieron ayer a la
Península se encontraban diez subsaharianos, todos hombres a excepción de una
mujer embarazada de ocho meses.

Esperanza
La mujer, de nacionalidad camerunesa, afirma que su objetivo
es salir de Melilla porque ha visto que otras mujeres subsaharianas llevan dos o
incluso tres años en el CETI y "todavía no les han dado los papeles".

Sabe que el laissez-passer o salvoconducto que concede la
Delegación del Gobierno a todos los que desean la salida voluntaria de Melilla
no le da ninguna garantía para obtener documentación. De hecho, tiene una orden
de expulsión, como el resto de los que le acompañan en esta salida, y el
compromiso de abandonar el país al cabo de un mes.

Pero esta camerunesa, como los inmigrantes que abandonan
Melilla con el laissez- passer, tiene otros planes."Espero darle a mi hijo en
España una vida mejor que la que he tenido yo", afirma.

Se muestra ilusionada aunque confiesa que no sabe adónde se
dirigirá cuando llegue a Málaga. Asegura que nadie en el CETI le ha informado de
las organizaciones a las que puede acudir en la Península por si necesita ayuda.
"Si Dios quiere, encontraré trabajo para alimentar a mi hijo", nos dice.

Los inmigrantes que partieron ayer, momentos antes de
subir al barco

Melilla Hoy
Por : Sara Sanz

Los inmigrantes llegados en pateras descienden un 37% respecto a 2004

En los ocho primeros meses del año, las fuerzas de seguridad han
interceptado a 6.361 inmigrantes cuando intentaban entrar en España a bordo de
embarcaciones. La cifra supone un descenso del 37% respecto a los 10.042
detenidos en el mismo periodo del año anterior, que a su vez ya fueron un 9,2%
menos que en 2003, y se sitúa en niveles desconocidos desde 1999. La caída ha
sido mayor en Canarias (55%) que en la costa de Andalucía (24%).

La secretaria de Estado de Inmigración y Emigración, Consuelo Rumí, ha
interpretado que el descenso en las llegadas de inmigrantes por segundo año
consecutivo demuestra "que se está trabajando en la dirección correcta".

Las estadísticas muestran que el descenso coincide con el refuerzo de los
medios de control de las costas y el clima de cooperación con Marruecos
establecido tras la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al poder. Rumí ha
declarado que esa cooperación "va a seguir intensificándose".

En Canarias, el mayor descenso se registró en la isla de Fuerteventura,
adonde sólo llegaron 38 embarcaciones, frente a las 148 del mismo periodo del
año anterior. En cuanto a los inmigrantes que viajaban en ellas, el descenso ha
sido de 1.300, frente a los 4.186 de 2004 (69%).

Fuerteventura es la isla a la que llegan más subsaharianos, pues a ellos
no les importa ser detectados por los sistemas de vigilancia electrónica de sus
costas. Es más, les conviene, ya que así serán rescatados por las patrulleras.
Confían en que las autoridades españolas no les podrán devolver a sus países de
origen porque éstos no les reconocen como ciudadanos.

Los inmigrantes marroquíes, por el contrario, procuran eludir los radares
de Fuerteventura y de Lanzarote y se dirigen al sur de Gran Canaria. Saben que
si son detenidos estarán de vuelta en Marruecos en 24 horas. En esta última
isla, el número de interceptados creció desde 96 en 2004 hasta 452 este año
(371%).

En la zona del Estrecho llama la atención el aumento de llegadas en
Melilla (156 frente a sólo cuatro en 2004) y en Ceuta (135 frente a 30).

EL PAIS
T. BÁRBULO - Madrid

Un muerto y muchas dudas en Melilla

La muerte de un inmigrante camerunés a las puertas de Melilla, tras el
asalto perpetrado la noche del 28 de agosto a la valla fronteriza de la ciudad
por 300 subsaharianos y la consiguiente carga de la Guardia Civil, plantea
contradicciones e interrogantes que no han despejado las conclusiones del
informe interno realizado por el instituto armado. Éstas son algunas de ellas:

- Identidad del fallecido. Los subsaharianos que a las 19.10 del lunes 29
-22 horas después del asalto- trasladaron el cadáver hasta un puesto de la
Mehanía (Fuerzas Auxiliares Marroquíes) situado junto a la valla de Melilla
dijeron que se llamaba Ivo (o Ipo) Joe. Sus compañeros que lograron entrar en la
ciudad y se hallan en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes afirman que
su nombre era Joseph Abunaw y que le llamaban Joe Yopo. Ambos grupos coinciden
en que era de Camerún y tenía 17 años. Pero su identidad no ha sido confirmada
oficialmente.

- Causa de la muerte. En un primer momento, los compañeros del fallecido
dijeron que éste había caído muerto al ser apaleado en el interior de Melilla;
es decir, cuando ya había cruzado la doble valla fronteriza, y que la Guardia
Civil arrojó el cadáver al lado marroquí. Pero el único testigo en poder de la
Gendarmería Real de Marruecos afirma que lo mataron de tres balazos de goma
disparados a bocajarro entre las dos vallas y que sus compañeros lo llevaron al
bosque en volandas. Además, un testigo citado por la ONG Médicos Sin Fronteras
(MSF) dijo que le dispararon con balas de goma y le golpearon con la culata de
un fusil y que falleció en el bosque de madrugada. Y varios testigos filmados en
vídeo por la ONG Prodein declaran que le dieron tres culatazos en el estómago. A
pesar de que Prodein afirma que fueron filmados el mismo lunes, la ONG no hizo
públicos estos testimonios hasta cuatro días después, 24 horas más tarde de que
los medios de comunicación difundieran que la autopsia realizada en Marruecos
atribuía la muerte a una "explosión del hígado".

- Autopsia. Las autoridades de Marruecos no han proporcionado a sus
homólogas españolas los resultados de la autopsia realizada al cadáver, a pesar
de que éstas se la han pedido reiteradamente. Sólo han contado que el cadáver no
tiene hematomas producidos por balas de goma, como afirmó MSF. Que tampoco tiene
cortes, algo muy improbable si realmente saltó la concertina erizada de
cuchillas de la frontera. Y que la muerte se produjo por explosión del hígado, a
pesar de que el único hematoma que presenta está en el lado contrario a éste, en
la zona subcostal izquierda.

- Los testigos. El doctor de MSF Giorgio Calarco, que se hallaba en Nador,
declaró que los inmigrantes le avisaron entre las 15.00 y las 15.30 del lunes
(dos horas más en España) de que había un muerto, se dirigió al lugar que le
indicaron y no encontró el cadáver. El portavoz de la ONG Prodein, José Palazón,
que se hallaba en Melilla, declaró que recibió el mismo aviso a las 16.00, y que
encontró el cuerpo, lo fotografió y aconsejó a los subsaharianos que lo llevaran
al puesto de la Mehanía. Extraña que el doctor Calarco llegara al lugar cuando
ya había sido levantado el cuerpo, dado que se hallaba más cerca del lugar que
Palazón, quien tuvo que cruzar la frontera y filmar a los subsaharianos antes de
que fuera levantado el cadáver.

- Informe de la Guardia Civil. El informe interno del instituto armado no
revela si los agentes que se enfrentaron al asalto dispararon pelotas de goma o
utilizaron las culatas de sus fusiles para dominar a los inmigrantes. Los vídeos
de las cámaras de seguridad que ha proporcionado la Guardia Civil recogen el
comienzo del asalto, pero no su posterior represión.

- El segundo cadáver. MSF, Prodein y varios subsaharianos aseguran que
hubo otro camerunés muerto, cuyo cuerpo habría quedado junto a la valla
fronteriza y ha desaparecido. La Guardia Civil y la Gendarmería Real niegan
haberlo visto.

AI y CEAR piden una investigación

Las ONG Amnistía Internacional (AI) y Comisión Española de Ayuda al
Refugiado (CEAR) emitieron ayer un comunicado conjunto en el que afirman que en
el informe hecho público el lunes por la Guardia Civil "no se aclaran los hechos
acontecidos entre la noche del 28 y la madrugada del 29 [en la valla fronteriza
de Melilla]. Por ello, ambas organizaciones siguen pidiendo una investigación
exhaustiva de dichas expulsiones ilegales con resultado de dos muertos y varios
heridos".

Amnistía Internacional y CEAR se basan en el informe de otra ONG, Médicos
Sin Fronteras (MSF), el cual recoge la versión de un inmigrante que afirma que
dos cameruneses fueron muertos a golpes por la Guardia Civil. AI y CEAR
consideran "imprescindible dar una respuesta rápida a estos hechos. Y por lo
tanto, que se continúen las investigaciones hasta sus ultimas consecuencias, se
hagan públicos los resultados y, en su caso, se sancione a los responsables y se
garantice que se pone fin a estas prácticas, ya que vulneran de manera flagrante
la legislación internacional de derechos humanos".

Ambas organizaciones piden que el Estado español solicite a las
autoridades marroquíes toda la colaboración necesaria para aclarar los hechos.

ELPAIS.es
TOMÁS BÁRBULO - Madrid

Reino Unido plantea reformar la Convención de Derechos Humanos

El ministro británico del Interior, Charles Clarke, amenazó ayer
con promover una reforma a la baja de la Convención Europea de Derechos Humanos
si los jueces de este tribunal, con sede en Estrasburgo, no ajustan su
jurisprudencia a la política antiterrorista defendida por Londres. Clarke instó
a los jueces a no entorpecer en nombre de los derechos humanos la extensión de
medidas como las cámaras de seguridad, los pasaportes biométricos o el acopio de
datos sobre las llamadas telefónicas.

Clarke adelantó la presentación que hará hoy en el Parlamento Europeo de
las prioridades de la presidencia británica de la UE en Justicia e Interior.
Destaca sobre todas la necesidad de "examinar con prudencia la jurisprudencia"
del Tribunal de Estrasburgo, que vela por la aplicación de la Convención Europea
de Derechos Humanos, "porque es necesario equilibrar los derechos de los
individuos frente al derecho de la colectividad a estar seguro frente a quienes
nos atacan a través de la violencia terrorista". "He llegado a la conclusión de
que ese equilibrio no es el adecuado y tiene que ser examinado ante la creciente
amenaza que afrontamos ahora", dijo Clarke. "Siguiendo unas de las sentencias
del tribunal, se plantean cuestiones serias acerca de la operatividad de la
Convención Europea de Derechos Humanos. Hay que examinar con cuidado si la
jurisprudencia es adecuada o si tenemos que desarrollar la manera de hacer las
cosas de otra manera".

"Prefiero trabajar con la asunción de que la Convención Europea va a
funcionar y que el tribunal europeo será capaz de tomar decisiones sensatas
acordes al clima que vivimos. Creo que ésa es una manera de actuar mejor que la
de buscar enmiendas concretas del tipo que sean", dijo el ministro.

Para Clarke, los jueces tienen que "entender que los europeos y, desde
luego, los británicos no van a aceptar la idea de que no se pueden tomar medidas
contra gentes que suponen una amenaza para nuestro modo de vida". "Si los jueces
no entienden ese mensaje y no toman decisiones que reflejen lo que la gente
quiere, la conclusión será que los políticos dirán que tiene que haber un cambio
en ese régimen", dijo.

ELPAIS.es
W. OPPENHEIMER - Londres

España y Colombia acuerdan garantizar las pensiones a los emigrantes de ambos países

El ministro español de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera, y el
ministro colombiano de Protección Social, Diego Palacio, firmaron el martes en
Bogotá un convenio bilateral de Seguridad Social que garantiza a los
trabajadores españoles que emigraron a Colombia y a los nacionales de aquel país
que se desplazaron a España sus derechos en materia de pensiones contributivas.

Según informó el martes el Ministerio dirigido por Caldera, este convenio
beneficia especialmente a los emigrantes españoles en Colombia que cotizaron a
la Seguridad Social española antes de salir de España y no tienen derecho a
pensión debido al poco tiempo cotizado, gracias a un sistema de totalización de
periodos de seguro.

El colectivo de españoles residentes en Colombia se eleva a 9.602
personas, según datos a noviembre de 2004, mientras que el número de pensiones
que la Seguridad Social española abona en dicho país asciende a 309, con datos a
1 de julio de este año.

En cuanto al número potencial de ciudadanos colombianos que se
beneficiarán con la firma de este convenio, el Ministerio de Trabajo estima que
superará las 100.000 personas, ya que, a mes de marzo, cerca de 145.000
emigrantes colombianos trabajaban en España y 42.706 se normalizaron gracias al
último proceso de regularización.

ELPAIS.es
EUROPA PRESS - Madrid

Los niños invisibles calcinados en París

París no quiere a los pobres, sobre todo cuando son extranjeros.
París está celosa de su prestigio y belleza. Ante todo, es una capital, un
escaparate de la cultura francesa, que es una cultura del lujo y las cosas
bellas de la vida. Sólo acepta a los inmigrantes si son basureros o albañiles.
El extranjero que trabaja en París tiene que residir fuera. No hay una ley, pero
la exclusión se efectúa por medio del dinero. París será la ciudad de la gente
que tenga los medios para vivir en ella. A los demás se los empuja hacia los
suburbios, hacia la periferia de la vida, hacia los territorios de la miseria y
la soledad, espacios patógenos donde se desarrollan la delincuencia y el odio.
Quien alentó esta opción por su política no fue otro que Jacques Chirac cuando
era alcalde de París. Hacía falta ponerse del lado de los agentes inmobiliarios
y los demás hombres de negocios. Las víctimas no cuentan, puesto que no son más
que inmigrantes, gente pacífica que se contenta con poco.

Algunos se apiñan, no en los barrios elegantes, sino en aquellos
distritos que eran populares, como el XVIII o el IX. Allí subsisten vetustos
inmuebles cuyos propietarios sólo esperan una cosa, desocuparlos para
restaurarlos y revenderlos al precio actual. ¿Cómo conseguir que se vayan las
familias africanas, los inmigrantes legales o clandestinos? Se ha dicho que
algunos incendios no fueron accidentes. Nunca se ha probado, pero todo indica
que el fuego conviene a los agentes inmobiliarios.

Entre abril y agosto del 2005, 35 personas han muerto en esta clase
de incendios. Cada vez, los primeros que han muerto calcinados han sido niños.
París no quiere a los hijos de los inmigrantes. Los ignora. En el incendio del
inmueble ocupado por familias africanas, una madre pudo salvar a un hijo y
arrojó al otro por una ventana de la quinta planta. El niño arrojado no ha
sobrevivido. Y la madre, ¿conseguirá sobrevivir a este gesto? ¿Qué fantasmas
poblarán sus noches? ¿Qué sombras se abatirán sobre sus insomnios para hacerla
sufrir más? Una madre que sacrifica a uno de sus hijos esperando salvarlo está
condenada al dolor. En la religión islámica, se dice que son ángeles que irán al
Paraíso. Para aquellos que creen en Dios, es un consuelo, para los demás es una
herida infinita.

Siempre se podrá reprochar a los africanos que tienen demasiados
hijos, pero es una realidad que hay que afrontar: Francia no puede seguir
viviendo como si los millones de trabajadores venidos de fuera no fueran hombres
y mujeres con derecho a una vida digna. El problema no es nuevo. En 1985, los
incendios que asolaron algunas vetustas viviendas de los distritos XII y XVIII
causaron la muerte de nueve inmigrantes. Veinte años después, no se ha hecho
nada al respecto o, más bien, se ha hecho todo lo posible para desalojar a los
pobres con el fin de recuperar los inmuebles antiguos y convertirlos en
apartamentos con encanto que se venden a precios exorbitantes. El encanto de
París se edifica sobre cuerpos calcinados, sobre los esqueletos de niños
reducidos a cenizas. Se ha limpiado París: rara vez se ven inmigrantes. Los
inmigrantes causan temor, son gente extraña y extranjera. Después de cada
incendio, el alcalde se dirige al lugar, habla de su consternación y promete
cambios.

Para que no se quemen más niños en París, la solución es simple: una
nueva política de inmigración que se funde en el respeto, la dignidad y la
igualdad. ¡Palabras hueras, que no quieren decir nada en una capital donde el
precio del metro cuadrado de la vivienda vale en algunos barrios entre diez y
quince mil euros!

Mientras, los africanos no tienen más remedio que irse, lejos de los
barrios parisinos, recrear la aldea con su asamblea bajo el árbol y sus
numerosos niños; estar en otra parte quiere decir lejos, en una tierra que no
existe o sólo existe en los limbos de la nostalgia.

Si hoy se queman niños en la capital de la Ilustración, no es
casualidad, no es una fatalidad, es la consecuencia de una política que ve bien
a los inmigrantes con la condición de que sean invisibles, ligeros, ligeros como
transparencias que no hacen daño a la mirada.

LA VANGUARDIA DIGITAL
TAHAR BEN JELLOUN, escritor. Premio Goncourt 1987

El Tribunal Supremo anula tres artículos de una orden mi nisterial que aprobó el PP sobre los centros de internamiento de Extranjeros

Estas organizaciones denunciaron la inexistencia de una ley
que regule el funcionamiento de estos centros, que son siete situados en
Barcelona, Canarias, Madrid, Málaga, País Vasco, Tarifa (Cádiz) y Valencia.

Andalucía Acoge informó este lunes de que la anulación se
produce por vulneración de los derechos de los inmigrantes y de que el fallo de
la Sala Tercera del Supremo obliga a restituir derechos a los inmigrantes
internados en estos centros.

En este sentido, se refirió a la restricción de visitas de
familiares y abogados, los controles de la correspondencia y el decomiso de sus
pertenencias personales.

Andalucía Acoge, Aspa y la Asociación de Mujeres Progresistas
La Mitad del Cielo recurrieron y consideran que la sentencia "pone de manifiesto
la actuación ilegal de los centros de internamiento desde 1999 a 2003, durante
los que se hizo uso de la fuerza, aislamiento, restricción de derechos de visita
y de petición de protección de personas inmigrantes que estaban dentro sin
cometer delito".

Mantienen que la resolución puede afectar a decenas de miles
de inmigrantes que pasaron por estos centros entre 1999 y 2003 y los que están
en la actualidad recluidos.

Los colectivos lamentaron que los presos de cárceles españolas
tengan una ley que los protege, pero no los inmigrantes recluidos en estos
centros, por lo que creen que están en "una indefensión jurídica absoluta, pese
a no ser delincuentes", ya que únicamente han cometido una infracción
administrativa.

Estas organizaciones añadieron que "el vacío legal que existe
somete a los inmigrantes a condiciones de vida más duras que los que se
encuentran en prisión".

Recordaron que el PSOE en 2000 presentó una enmienda que pedía
al Gobierno popular regular por ley el funcionamiento de estos centros, "pero
desde que comenzó su mandato, no ha iniciado ningún tipo de acciones para llevar
a la práctica esa exigencia".

Por ello, exigen al Ejecutivo que sea "coherente" con sus
propuestas y reglamente mediante ley orgánica estos centros de internamiento con
el consenso de todos los grupos parlamentarios.

Los tres artículos anulados se refieren a la restricción de
visitas de familiares y abogados, los controles de correspondencia y el decomiso
de pertenencias personales

La resolución puede afectar a decenas de miles de inmigrantes
que pasaron por estos centros entre 1999 y 2003 y los que están en la actualidad
recluidos

Canarias Ahora .com
EFE. Málaga

Desesperación a las puertas del CETI en Melilla

El desbordamiento que se vive en el interior del CETI desde la
semana pasada empieza a tener sus primeras consecuencias.

Una hilera de mantas colgadas en uno de los laterales del
centro constituye la única protección de la que disponen medio centenar de
inmigrantes que viven a la intemperie hasta que el CETI cuente con una plaza
para ellos. Con esas mantas y algunos cartones se protegen de los azotes del
viento de poniente y de la tierra que trae consigo.

Envueltos en polvo y arena, algunos se quejaban ayer de que ni
siquiera tenían agua o jabón para ducharse y asearse.
"No hay plazas en el CETI". Es lo único que escuchan y la
frase que les desespera. Llevan cinco días en esta situación y confían en que
"alguien se acuerde de nosotros". La mayoría son subsaharianos y también hay
cinco asiáticos.

Delegación de Gobierno asegura que "se les está atendiendo en
la medida de las posibilidades del centro", que ahora soporta la mayor
saturación desde 2004 con más de 800 inmigrantes en su interior, incluyendo
bebés, para 480 habitaciones a las que se añaden cien plazas de las tiendas de
campaña del Ejército que se instalaron el año pasado ante un caso de emergencia
que todavía se prolonga.

Un inmigrante camerunés asegura que algunos compatriotas suyos
del interior del CETI les llevan ropa y algo de comida que logran guardar de sus
raciones diarias.

Otros voluntarios, como los miembros de la Iglesia Evangelista
Bautista, también les ayudan en la medida de sus posibilidades.

Desde hace tres días, acuden al exterior del CETI con una una
olla de cocina industrial llena de comida que la reparten en platos de plástico
entre todos los inmigrantes.
"Es lo único que podemos ofrecerles", afirma Francisco Casquet
Arrabal, miembro de esta congregación religiosa. Reconocen que las necesidades
de estos inmigrantes son muchas, por ejemplo, ropa y un lugar donde dormir
porque ahora sólo se pueden guarecer con pocas mantas y cartones.

Algunos de estos inmigrantes no entienden lo que están
viviendo. "Venimos de Marruecos donde lo hemos pasado muy mal, nos han
perseguido, teníamos hambre, sed, frío, paludismo y ahora, estamos en España, y
seguimos en la calle", aseguran. Piden "ayuda urgente" porque quieren terminar,
de una vez por todas, "con esta vida de pesadilla que nunca acaba".

Los inmigrantes duermen sobre cartones y refugiados bajo
algunas mantas

Melilla Hoy
Por : Sara Sanz

Negros y pobres, no les importamos nada

El emblema del pequeño pelícano rodeado de cuatro estrellas blancas
descuella sobre el puente Gran Nueva Orleans, la única vía de acceso por tierra
al lado oriental de la ciudad arrebatada por la violencia del Katrina. Cruzando
el Mississippi, entre las columnas de vehículos militares y los coches del FBI,
se llega al terreno donde, hasta la mañana del viernes, se atrincheraban las
bandas armadas y ahora reina el orden impuesto por el general Blum, comandante
de la Guardia Nacional. Los signos de los enfrentamientos se sobreponen a las
devastaciones del Katrina. Los pick-up de las bandas, abandonados y marcados por
los golpes, acampan en las calles repletas de escombros.

Vestidos, cristales rotos y charcos, es todo lo que se puede ver.
Además de algunas mujeres que vagan con sus hijos y botellas de agua dentro los
carros robados en los supermercados, las únicas personas en las calles son los
soldados, los policías y los agentes del FBI. Al lado del Centro de
Convenciones, la Piazza Italiana tiene un aspecto fantasmagórico. Pocos metros
más allá, bajo una bandada de helicópteros, se levanta el Superdome, escenario y
símbolo de las heridas provocadas por el huracán.

El estadio está protegido por la Guardia Nacional como si fuera una
ciudadela. Decenas de militares vigilan las entradas armados con M-16. El
capitán Andrew Lindren, apenas un treintañero, ha creado con sus agentes un
pasillo de salida. A través de él, las más de cuatro mil personas que aún se
encuentran en el estadio pueden llegar a los autobuses que periódicamente vienen
a recogerlos para evacuarlos hacia los centros de acogida en Texas, Alabama,
Mississippi y otras localidades de Luisiana. "No hemos entrado en el Superdome y
no lo haremos, esperamos que que salgan los refugiados", explica el capitán. La
razón es que el general Blum no quiere que haya una crisis con los civiles.
Entre los refugiados del Superdome la tensión es todavía alta. Se estima que
entre 200 y 300 personas no quieren dejar Nueva Orleans de ningún modo y que
entre ellos se esconden aquellos que el capitán Lindren define como "algunas
docenas de malos bichos". Criminales comunes o buscados por los actos violentos
que se cometieron en la ciudad en los últimos días que, al llegar al Guardia
Nacional, se largaron mezclándose con los que huyeron. "Sabemos quiénes son. No
conseguirán escapar. Cuando todos los civiles hayan dejado voluntariamente el
Superdome nos ocuparemos de ellos", dice el capitán dando a entender que la
rendición de cuentas con los "malos bichos" sólo es cuestión de tiempo.

Los militares, de todas formas, no tienen prisa. La prudencia se
explica por la irritación que se huele en el aire y que transforma el Superdome
en una suerte de olla a presión que puede estallar en cualquier momento. Sólo
hace falta hablar con los refugiados que están a la espera de subir en los
autobuses para darse cuenta de la situación. "Yo estoy aquí, mis hijos están en
Mississippi, mis padres no sé dónde", dice un hombre de unos cincuenta años que
asegura llamarse Alton. "Estos blancos, gente del gobierno federal, llegaron
tarde, nos dividieron y nos trataron como basura", añade.

Salta a la vista que dentro y fuera del Superdome la totalidad de
los civiles son afroamericanos de todas las edades, que tienen en común el hecho
de ser pobres. Mujeres vestidas de harapos, jóvenes que llevan bolsos de la
compra como pantalones, hombres mayores que duermen en el medio de cajas y
basura. "Cuando pasó lo de la gran inundación en Asia - afirma con rabia
Katherine, una joven que dice haber perdido en los escombros uno de sus dos
pequeños- el Gobierno envió decenas de toneladas de ayuda en sólo 48 horas. Aquí
todos somos estadounidenses pero han tardado cuatro días en llegar. ¿Y sabes por
qué? Nos consideran como si fuéramos el fondo del barril, negros y pobres, la
hez. No les importamos nada". Un hombre mayor escucha, asiente y añade: "Si
después de cuatro días se han movido es sólo porque los políticos negros como
nosotros en Washington han presionado al Gobierno".

Por lo que cuentan, resulta que todos han sido cogidos desprevenidos
por el huracán. "Katrina pasó por aquí el sábado, la lluvia cayó violentamente,
pero después siguió adelante. El domingo el tiempo era feo, como suele ser en
esta temporada, y por la tarde, de repente, nos invadió el agua, hasta unos seis
o siete metros de altura. Hay quien vio tiburones, fue el caos. Muchos murieron
mientras dormían la siesta", recuerda un joven que luce una camiseta del equipo
de fútbol americano de los Saints.

Los desesperados del Superdome señalan como responsables de las
devastaciones al destino - ésta es la patria del vudú-, la pobreza, que les
impidió tener un coche para huir a tiempo, y el presidente George W. Bush, que
envió a Iraq a los agentes de la Guardia Nacional de Luisiana, quienes
normalmente controlan la resistencia de los diques del lago Pontchartrain
después de los huracanes. "Esta vez ellos no estaban y el domingo por la mañana
fueron los bomberos los que hicieron la inspección y no se enteraron de que a la
altura de la calle 17 el dique estaba a punto de derrumbarse", explica un hombre
que no quiere dar su nombre pero afirma ser un ex militar.

Todo ésto no significa que los refugiados sean partidarios de los
demócratas. En la explanada del Superdome es casi imposible encontrar alguien
que haya ido alguna vez a las urnas. Lo que prevalece es un sentimiento de
marginación, resignación, desconfianza hacia todo. "Estas personas no se fían de
nadie y además se desprecian a sí mismos", resume un joven afroamericano de
Austin (Texas), que está aquí para mantener el orden, vestido con el uniforme de
la Guardia Nacional. Los helicópteros que sobrevuelan el Superdome llevan
toneladas de agua, comida y provisiones. Después de la llegada de los agentes
del general Blum la situación en la ciudad parece más tranquila y el reparto de
ayudas se hace de forma rápida. Desde la orilla occidental del Mississippi
llegan camiones de la Bell South para restaurar la electricidad. Se construyen
puentes artificiales y los barcos de socorro recuperan, junto a los autobuses, a
quienes aún se encuentran en las zonas inundadas.

Los ingenieros del Ejército de Tierra y los bomberos de Nueva
Orleans han tomado el control de Canal Street - la vía principal del centro
comercial de la ciudad- tras haber restablecido todos los diques derrumbados.
Ahora las aguas del lago Pontchartrain ya no vierten en la ciudad y el próximo
paso será lo que activará las aspiradoras para secar las calles. Tardarán entre
48 y 60 días y nadie puede prever el estado en el que se encontrarán las miles
de viviendas inundadas.

El clima es más distendido desde que se recuperó la seguridad y se
evacuó el Superdome. También la refinería de la Shell, a la entrada de Nueva
Orleans, ha vuelto a funcionar. Sin embargo, ésto no significa que lo peor haya
terminado: por las calles del barrio francés siguen circulando los pick-up de
las bandas aunque, a diferencia de lo que pasaba veinticuatro horas antes, ya no
enseñan las armas. La lucha entre los ladrones y los policías radica en la
interceptación de los coches robados. También el coche donde iba este cronista
ha sido parado y controlado por la policía que, una vez segura de que no era
robado, lo requisó para llevar depósitos de agua a un centro de acogida de
refugiados a orillas del Mississippi.

LA VANGUARDIA DIGITAL
MAURIZIO MOLINARI - 05/09/2005
Nueva Orleans. Enviado especial

Las costas españolas registran la mayor oleada de pateras del año

La Guardia Civil ha detenido en poco más de 24 horas a 319 inmigrantes marroquíes y subsaharianos que llegaron a las costas españolas de Andalucía y Canarias a bordo de distintas pateras. Esta oleada de inmigrantes es la más grande de las registradas este año y se puede considerar como una de las mayores de los últimos cinco años. El 18 de agosto del 2001 fue el día en que se registró un mayor número de personas
inmigrantes localizadas, al ser detenidas 503 personas en el estrecho de Gibraltar y 64 más en la isla canaria de Fuerteventura.
A las costas de Andalucía llegaron en las últimas
horas al menos 210 inmigrantes, de los que un total de 117 inmigrantes, entre
ellos 33 menores y cuatro bebés, fueron localizados el sábado por la Guardia
Civil a bordo de dos pateras, una de ellas frente a la costa de la localidad
granadina de Salobreña, y otra cerca de la zona de Guadalmesí, en la localidad
gaditana de Tarifa. En la noche del sábado se interceptó otra embarcación en La
Rábita, también en Granada.

Ayer, frente a la costa granadina de Calahonda se
localizó otra patera con 30 inmigrantes marroquíes a bordo, todos ellos en buen
estado de salud y que fueron conducidos al puerto de Motril, que ayer se
encontraba absolutamente colapsado por los inmigrantes.

Unos entraban por una puerta y otros salían por
otra. Y es que, en sólo 24 horas, pasaron por estas instalaciones dos centenares
de indocumentado, ya que la Guardia Civil de Motril detuvo horas después a 39
inmigrantes de los cerca del medio centenar que se cree que viajaban en una
patera que desembarcó en una cala entre los anejos motrileños de Calahonda y
Castel de Ferro.De los 39 detenidos, nueve fueron encontrados por una
embarcación de recreo tendidos en la arena en una cala exhaustos y sin poder
moverse.

Los centros de menores granadinos, hasta donde se
trasladan a los menores llegados en pateras, estaban ayer colapsados y la Junta
de Andalucía tuvo que activar de nuevo un plan de emergencia y repartir a los
niños entre otras provincias.

En las islas Canarias se interceptó a otros 70
inmigrantes, incluida una mujer, cuando trataban de llegar a Fuerteventura a
bordo de dos barcas que fueron localizadas por la Guardia Civil, que además
identificó y detuvo a uno de los patrones.

Europa Sur
P. F. / AGENCIAS
granada / fuerteventura.

Huelva Acoge reclama albergues para inmigrantes en Palos y Moguer

La asociación Huelva Acoge considera "prioritario" que, con los 2,5 millones de euros que el Gobierno va a conceder a la Junta de Andalucía para la construcción de albergues para inmigrantes en la comunidad, se cubran las necesidades de los inmigrantes de los municipios costeros onubenses como Palos o Moguer.
La presidenta de Huelva Acoge, María Luisa Vélez,
señaló que estos municipios, junto a Lepe y Cartaya, son los que reciben un
mayor número de inmigrantes por las campañas agrícolas, aunque precisó que este
último municipio tiene cubiertas sus necesidades con el albergue municipal.
Insistió en que las mayores necesidades se concentran en la zona comprendida
entre Palos, Moguer y Mazagón, si bien advirtió de que el número de inmigrantes
que acude a trabajar durante la campaña agrícola a la zona del Condado "está
aumentando de forma considerable".

Con todo, Vélez reconoció que la asociación "aún
no tiene constancia del montante en concreto que va a llegar a Huelva para la
construcción de los albergues que Huelva Acoge viene reclamando desde hace mucho
tiempo ni sobre cómo se va a gestionar la construcción de estos servicios para
inmigrantes". La presidenta de Huelva Acoge consideró que en la próxima reunión
de la Mesa de la Inmigración "se nos informará de esta iniciativa y podremos
acordar la forma de distribuir los albergues en función de las necesidades"

Huelva Información
REDACCIÓN
huelva.

Música para la esperanza en el corazón de los inmigran tes

Hafida sonríe tímidamente antes de empezar a cantar. Todos
esperan con atención este momento porque supone un salvavidas dentro del
laberinto en el que se encuentran.

Esta joven de 14 años llegó a Melilla hace un año con su madre
y su hermana mayor, de 17.

A los pocos meses, se dio cuenta de que las melodías que
canturreaba en la habitación despertaban el interés de sus compañeras de cuarto.
Pronto se corrió la voz y Hafida se ha convertido en un apoyo para los
residentes del CETI.
"Todos me piden que les cante, hombres y mujeres,
subsaharianos, argelinos o asiáticos", afirma orgullosa.

Su repertorio, que es numeroso, incluye melodías árabes y
canciones de amor en su mayor parte.

Los que la escuchan, aseguran que les anima a seguir hacia
adelante en el duro camino de la inmigración. En muchos casos, Melilla se ha
convertido en un escollo que no les permite avanzar para conseguir el objetivo
de trabajar en España y esta situación contra la que no puede hacer nada, les
deprime y les desespera. Pero aseguran que escuchando a Hafida "podemos seguir
soñando porque sus canciones nos ayudan a tener esperanza", afirma una argelina
acogida en el CETI.

Hafida sonríe. Le gustaría cantar en español y abrirse camino
en el mundo de la música cuando consiga regularizarse. Es uno de sus sueños
aunque afirma que lo primero es salir de Melilla y llegar a Valencia. Allí
quiere comenzar con su familia una vida nueva, alejada de las penurias que les
obligaron a abandonar su pequeña ciudad al sur de Orán. Mientras tanto,
continuará ayudando a que los demás no decaigan a través de su voz privilegiada.

Melilla Hoy
Por : Sara Sanz

Urbanismo busca con el imán de la mezquita de Alicante una solución para evitar el cierre del templo

La Gerencia Municipal de Urbanismo y el imán de la mezquita han
mantenido conversaciones para buscar a corto plazo una solución al cierre del
templo religioso, decretado por el propio Ayuntamiento, tal y como se informó
ayer, a raíz de una sentencia que obliga al Consistorio a cumplir un decreto del
2001 en el que ya ordenaba la suspensión de la actividad en los locales de la
calle Jovellanos, 8.

Sin embargo, desde aquel año, el Ayuntamiento no ha ejecutado el
decreto debido, entre otras razones, a que funcionarios del área de Aperturas
consideraban que sentencias judiciales señalan que una mezquita no necesita de
permiso municipal para ejercer la actividad religiosa.

El gerente de Urbanismo, Enrique Sanus, dijo ayer a Efe que se ha
dado un plazo para la ejecución del decreto a partir de la fecha en que sea
recibido. El presidente de la Comunidad Islámica de Alicante, Najed Khaden,
aseguró que la notificación todavía no ha llegado, pero que en cuanto la
reciban, su abogado la estudiará y la recurrirán si lo consideran necesario.

Khaden aseguró que ya se tramitó licencia y que se subsanaron casi
todas las deficiencias del edificio, excepto la instalación de una nueva puerta
de emergencias, que «no cumple al cien por cien» la normativa porque «los
vecinos no dan permiso para llevar a cabo la obra». Khaden aseguró no entender
la decisión judicial porque la actividad que se realiza en la mezquita, de tipo
cultural y religiosa, «no es peligrosa». La mezquita congrega cada viernes unas
500 personas, una cifra que en ocasiones puede llegar a duplicarse.

Por otro lado, Sanús recordó que desde la Concejalía de Hacienda se
viene trabajando en un proyecto para la construcción de un centro ecuménico y
cultural que aglutinará a varias religiones y en el que se podrá ubicar el
centro islámico de Alicante.

Por otra parte, la portavoz del grupo municipal de Esquerra
Unida-l'Entesa, Susana Sánchez, responsabilizó al Ayuntamiento de que «la
situación haya llegado a donde ha llegado, cuando sabían desde hacía meses el
contenido de la sentencia». La edil recordó a la Administración «su
responsabilidad para garantizar el derecho al culto, sea cual sea la religión».
Sánchez cree que «los responsables municipales deberían haber mantenido las
reuniones que fueran necesarias para consensuar una alternativa al edificio de
la calle Jovellanos».

La Verdad Digital
J. F. P. / LA VERDAD/ALICANTE

La mezquita de Alicante abrirá hasta que el juez resuelva el recurso municipal

La mezquita de Alicante permanecerá abierta hasta que el juez
resuelva el recurso que la Gerencia Municipal de Urbanismo está preparando
contra la sentencia que obliga al cierre del centro religioso, según explicaron
fuentes municipales.

El equipo jurídico de la Gerencia de Urbanismo está estudiando la
forma para evitar el cierre de la única mezquita de la ciudad, obligado por una
sentencia. La posibilidad que los letrados consideran más viable es la de
presentar una «incidencia de sentencia», según explicaron fuentes municipales.

Esta fórmula obligaría al juez a pronunciarse sobre qué decreto debe
de aplicarse, si el del 2001, que ordenaba la clausura del recinto, o el del
2004, que daba permiso para seguir practicando el culto.

Mientras el juez da una nueva resolución, el Ayuntamiento no tendría
que cerrar la mezquita, por lo que habrá culto este viernes «sin ningún
problema», confirmaron desde la Concejalía.

La Gerencia de Urbanismo ya ha comunicado a la comunidad islámica la
sentencia judicial a través de correo certificado, con acuse de recibo. Los
responsables municipales esperan que la carta llegue a sus destinatarios hoy
mismo.

A la recepción de este envío, la mezquita tendría que cerrar en un
plazo de quince días hábiles, sobre el 20 de septiembre. Para evitar esta
situación, el Ayuntamiento interpondrá este recurso que «paralizará todo el
proceso», indicaron fuentes municipales.

De todas formas, los vecinos del edificio Yoraco, donde se sitúa la
mezquita, interpusieron un segundo contencioso-administrativo contra el centro
religioso, que todavía no se ha resuelto.

Para desbloquear el actual conflicto y buscar nuevas soluciones, el
gerente de Urbanismo, Enrique Sanus, mantendrá hoy una entrevista con el
responsable religioso de la comunidad islámica en Alicante, el imán Najed
Khaden.

La Verdad Digital
J. V. PÉREZ PARDO/ALICANTE

Arde la cara oculta de París

Para muchos africanos que malviven en el centro de la ciudad, el carácter
casual de los incendios es más que dudosoEra imposible no ver a Sidibé Fofala.
En el barrio del Marais, a apenas cincuenta metros del Museo Picasso y a menos
de doscientos de la bella y elegante plaza de los Vosges, Sidibé era una
excepción. Por su ropa coloreada, por su piel negra, por su pobreza. Vivía en la
Rue del Roi-Doré, una calle en la que el metro cuadrado se valora entre 7.000 y
8.000 euros. Pero ella, en el número 8, no tenía agua corriente, como tampoco
tenía electricidad ni gas. Bueno, lo de la electricidad había quedado resuelto
gracias a la habilidad de Falikou, que había conectado un cable quién sabe dónde
y se cuidaba de restablecer la luz cada vez que se iba, en medio de grandes
chisporroteos.

No era el único que sabía hacerlo entre las doce familias que malvivían,
desde hacía seis años, en la ruina vertical que era la casa de la Rue del
Roi-Doré. Siete personas -entre ellas cuatro niños. Y Sidibé, con los dos
mellizos que llevaba en el vientre- murieron el 30 de agosto en el incendio del
inmueble. Las llamas prendieron por causa desconocida, si estimamos que la
miseria no figura entre los combustibles conocidos.

Cuatro noches antes, en el bulevar de Vincent Auriol, otras 17 personas
-14 niños entre ellas- morían abrasadas en circunstancias parecidas. En ese
inmueble habitaban un total de 130 personas. Y el 15 de abril, cerca de la
Ópera, en la Rue de Provence, en un hotelucho miserable, el fuego también
terminaba con la precaria existencia de otros 24 emigrantes subsaharianos.

Edificios condenados

Hoy, en el pasaje de la Brie, a cuatro pasos de la refulgente sede del
Partido Comunista Francés (PCF), concebida por el arquitecto Oscar Niemeyer,
encontramos otro edificio que se diría condenado a idéntico destino que los de
Roi-Doré, Vincent Auriol o Provence. La fachada se aguanta en unas vigas que
buscan apoyo en los muros de la casa de enfrente. Hay ventanas clausuradas con
ladrillos. El propietario intenta echar a los okupas, pero éstos vuelven una y
otra vez.

"Es esto o la calle. No te dan a elegir", cuenta Sissoko, mauritano que
trabaja como guardián de noche. Vive solo y se da por satisfecho con sus 10
metros cuadrados. "Además, estoy al lado de la puerta de salida. Después de lo
ocurrido estos últimos días, eso es lo más importante". En un cuarto o quinto
piso, cuando las llamas prenden por el hueco de la escalera, la única
escapatoria es lanzarse al vacío.

Para muchos africanos que viven en París, el carácter casual de los
incendios es más que dudoso. No hay pruebas, sólo discursos desafortunados, del
ultraderechista Le Pen o del ministro del Interior, Sarkozy, coincidiendo en que
"las primeras víctimas de la inmigración clandestina son los propios
inmigrantes". Pero ni Sissoko, ni Falikou ni Sidibé eran o son clandestinos.
Llevan o llevaban años en Francia. Trabajando o acompañando a su marido, pagando
impuestos, alquileres, tasas o permisos. Sólo en París hay 976 inmuebles
considerados "insalubres".

La cifra la facilita el actual equipo municipal, dirigido por el
socialista Delanoë. Antes, cuando los alcaldes eran Jacques Chirac o Jean
Tiberi, sólo 17 edificios habían merecido el calificativo de "insalubres".
"Tenemos un plan de inversión de 152 millones de euros en seis años destinados
exclusivamente a rehabilitar ese tipo de viviendas. El Estado dedica siete
millones de euros cada año", explica Jean-Yves Mano, concejal responsable de la
política de vivienda. No añade que ese mismo Estado adeuda a la ciudad de París
110 millones de euros relativos a la política de alojamiento social.

El turista que se pasea por las grandes avenidas arboladas de París, que
visita sus monumentos de piedra bien tallada o la arquitectura más o menos
kitsch impulsada por los últimos presidentes megalómanos, nunca se asoma a las
callejuelas del XX arrondissement (barrio), y sólo por casualidad a las del
XVIII, quizá porque se equivoca de dirección al bajar de esa cumbre de la
arquitectura pastelera que es la basílica del Sacré Coeur, o a las del XIX. No
sabe cómo se vive en la Rue de Tánger, junto a la mezquita Ed Dawa, en la plaza
del Maroc.

"Nuestros abuelos cavaron los túneles del metro de París, nuestros padres
murieron en el frente defendiendo la bandera francesa y a nosotros nos tratan
como animales", explica un senegalés que responde con cansancio a las preguntas
de los periodistas. "Ustedes son como los políticos: ahora, porque ha habido
muertos, se interesan por nosotros. Luego nos olvidarán. Y la cuestión no está
en por qué se ha producido el incendio, sino en cuándo se producirá el próximo".

La arquitectura de muchos edificios de la ciudad no es precisamente una
barrera contra el fuego. La estructura es de madera, la caja de la escalera lo
es íntegramente y en el caso de los 976 inmuebles hay fisuras, instalación
eléctrica deficiente o inexistente, conducciones de agua de plomo o ausentes,
amén de ratones, humedades y suciedad.

De los 976 edificios calificados como "insalubres", la mitad los gestiona
la SIMAP (Sociedad Inmobiliaria de Economía Mixta de la Villa de París), que
procede a su lenta rehabilitación. Del resto, 200 son hoteles de quinta
categoría, y 353, propiedades privadas.

En un filme estrenado recientemente -De battre mon coeur s'est arrêté, de
Jacques Audiard- se mostraba cómo unos matones aprovechaban la noche para
expulsar a golpes a los okupas de edificios que acababan de ser adquiridos por
un intermediario que, para revenderlos, necesitaba que todos los pisos
estuvieran vacíos. De inmigrantes.

Guerra de cifras

¿CUÁNTOS PISOS hay deshabitados en París? 12.500 dice el Ayuntamiento.
40.000 responden las asociaciones como DAL (Derecho al Alojamiento).

Lo que sí se sabe es que sigue vigente una ley del año 1945 que permite,
"en caso de urgencia", requisar apartamentos que lleven tiempo deshabitados. El
Gobierno socialista de Jospin intentó servirse de dicha ley, pero a los
propietarios les basta con anunciar la intención de hacer obras de reforma para
paralizar la requisa. Otra ley, la SRU (Solidaridad y Renovación Urbana), votada
durante el mandato de Jospin, obliga a los ayuntamientos a tener, dentro de su
término municipal, un 20% de viviendas sociales.

En la actualidad, 742 ayuntamientos no sólo incumplen la ley, sino que,
durante los últimos cinco años, no han hecho el menor esfuerzo para acercarse al
porcentaje fijado por la ley. Al frente de todos esos ayuntamientos, Neuilly, en
los alrededores de París, alcaldía controlada por el ministro del Interior,
Nicolas Sarkozy, que, a raíz del incendio del bulevar Vincent Auriol, declaraba
que "un montón de gente, parte de la cual carece de papeles, se amontona en
París, que no dispone de lugares donde acogerla". Sarkozy defendía el
comunitarismo a la británica -tras los atentados terroristas de Londres ha
dejado de hacerlo- y esta vez le ha faltado tiempo para ordenar a la Prefectura
de París "un listado de todos los inmuebles insalubres", olvidándose que existe
desde el año 2001, y, de cara a las cámaras, también ha enviado a la policía a
desalojar unos okupas. Eso sí, se trataba de okupas artistas, parisienses de
pura cepa, que podían reinstalarse en la casa familiar o con amigos, que no iban
a convertirse en sin papeles a los que hay que enviar, en avión a cuenta del
Estado, hacia su país de origen.

ELPAIS.es
OCTAVI MARTÍ

El alcalde del PP de Calatayud anuncia la próxima reunión de la Junta Local de Seguridad para analizar la inmigración en la localidad

La Junta Local de Seguridad de Calatayud se reunirá
próximamente para analizar la evolución y situación actual de la inmigración en
esta ciudad, según el alcalde bilbilitano, Fernando Martín.

El primer edil explicó que, según los últimos datos del padrón
de habitantes recogidos esta misma semana, la población de Calatayud asciende a
21.800 personas censadas, "y calculamos que en Calatayud residen del orden de
3.000 ciudadanos extranjeros".

La gran mayoría de los inmigrantes establecidos en la
localidad proceden de Rumanía y han sido el principal factor que, durante los
últimos cinco años, ha permitido un fuerte aumento del censo. Fernando Martín
afirmó que "la inmigración, de forma global, ha tenido un efecto positivo en
Calatayud, al haber permitido la cobertura de un segmento importante de puestos
de trabajo en determinados sectores económicos".

El alcalde aseguró que ha llevado aparejado un "positivo
efecto socioeconómico", pero también subrayó que es preciso "velar por el
cumplimiento de la legalidad y realizar un estrecho seguimiento para que no se
produzcan anomalías o irregularidades".

Martín destacó que es necesario controlar la inmigración
ilegal y determinados comportamientos delictivos que pueden ir ligados a este
fenómeno, aspecto que se abordará en la reunión de la Junta Local de Seguridad
donde participaran el Cuerpo Nacional de Policía, Guardia Civil y Policía Local.
El alcalde bilbilitano avanzó que esta sesión la convocará pasadas las fiestas
patronales de la Virgen de la Peña.

El Periódico de Aragón

Inmigrantes rechazan la propuesta europea de no readmitir a los sin papeles expulsados de la UE

Una coalición formada por trece Organizaciones No Gubernamentales
(ONG), así como diversas asociaciones de inmigrantes de la Comunidad Valenciana,
han mostrado su preocupación y su rechazo a la propuesta presentada por la
Comisión Europea para regular la repatriación de los inmigrantes ilegales.

La propuesta de directiva prevé, entre otros aspectos, la
prohibición de regreso a cualquier país miembro de la UE para todo aquel
inmigrante ilegal que haya sido expulsado de algún país comunitario.

“Es aberrante, carente de sentido común, y va en contra de la Carta
de los Derechos Humanos suscrita por la propia UE”, exclama Mouloud Talbi,
miembro de la asociación de argelinos de la Comunidad Valenciana. “La UE se está
convirtiendo en una fortaleza en la que nadie puede entrar”, sentenció.

“Nos cuesta pensar que estamos en la Europa que habla del Estado de
derecho”, añade por su parte León Tachjian, que preside la asociación de
uruguayos de la Comunidad Valenciana. “A Uruguay llegaron decenas de miles de
españoles que viven en perfectas condiciones. Tienen acceso a un trabajo,
educación y una vivienda digna, tal y como establece la Carta de Derechos
Humanos de la ONU”, comenta.

“Los Gobiernos permiten que las multinacionales succionen a nuestros
países”, continúa Tachjian, “nos roban las materias primas como en la época de
las colonias, y luego ponen trabas a los inmigrantes que vienen buscando unas
mejores condiciones de vida”, señala indignado, y hace una puntualización para
incluir al “Gobierno español, el europeo, pero también a los Gobiernos corruptos
de América Latina”.

Trece oenegés, entre las que se encuentran Caritas Europa y Amnistía
Internacional, han manifestado en un comunicado conjunto que la propuesta se
basa en una “lógica represiva” y que “la expulsión debería ser el último recurso
para afrontar la inmigración ilegal”.

Las Provincias

Casi medio centenar de inmigrantes pasa la noche en la puerta del CETI en Melilla

Alrededor de cincuenta inmigrantes subsaharianos continúan durmiendo
a la intemperie en los aledaños del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes
(CETI), a la espera de que la Jefatura Superior de Policía les abra el
correspondiente expediente de expulsión y se les facilite una plaza en el
interior del recinto.

El grupo, integrado en su totalidad por varones, se encuentra en
Melilla desde el pasado fin de semana, cuando consiguieron sortear los controles
establecidos por la Guardia Civil y acceder a través de la modalidad de
avalancha a territorio español.

En cualquier caso, y a pesar de que desde la Delegación del Gobierno
se vienen organizando frecuentes traslados de inmigrantes a la península, las
instalaciones del CETI se han visto desbordadas y albergan, en estos momentos, a
casi 800 personas, 300 más de las que puede acoger.

Presión

Sin embargo, la situación no presenta visos de mejorar, ya que en
los alrededores del monte Gurugú aún se encuentran hacinadas cientos de personas
con la intención de acceder a territorio español. De hecho, un helicóptero
realizó ayer, con el premiso de las autoridades marroquíes, varios vuelos sobre
las zonas más conflictivas para tomar fotos aéreas y recabar información sobre
la situación a la que deben hacer frente las autoridades.

Sur Digital

Melilla, una ciudad entre rejas frontera del paraíso

LO último de lo que un europeo desearía desprenderse al entrar en un
país africano sería de su pasaporte. A la inversa, la cosa cambia. En los
alrededores de la frontera melillense-marroquí, el primer mandamiento para un
subsahariano que aspira a cruzar la verja (con riesgo de la propia vida si es
preciso) le exige deshacerse de toda documentación que permita acreditar su
procedencia.

Paradójicamente, la ausencia de papeles es el salvoconducto
inmediato y más seguro para garantizarse la no expulsión, si bien, antes es
preciso lograr otro objetivo bastante más difícil que quemar un pasaporte, como
es poner los pies de este lado de la verja para luego dejarse atrapar.

Parece un sinsentido: primero se esconden para no ser vistos, luego
saltan la verja despavoridos y tratan de evitar la captura y, acto seguido, una
vez alcanzado suelo español, se dejan coger dócilmente por la Guardia Civil para
ser trasladados con comodidad en un vehículo hasta la comisaría de policía, en
el centro de la ciudad, donde los guardias civiles les ayudarán a rellenar un
expediente de expulsión ininteligible para los detenidos pero que no podrá
demostrar su nacionalidad, lo que les impedirá ser repatriados. Esa es la ley. Y
los subsaharianos se la saben de memoria.

Ouma, un bambara de la región de Mopti (Mali), lo consiguió la noche
del domingo pasado, el 28 de agosto. Era su sexta tentativa de asalto en el
último mes. Tuvo suerte, pues sólo llevaba mes y medio -algunos llevan años y
aún no lo han logrado- deambulando por los alrededores del monte Gurugú y por
los pinares de Farhana y Marihouari, colindantes con la verja de Melilla. Ouma
atravesó el desierto maliano y argelino en coche. El resto del viaje, a través
de Marruecos, lo hizo a pie. Durante el mes largo que pasó en Marruecos vivió de
la caridad, narra. Cuando le pregunto si es musulmán, responde sonriente y lleno
de ironía: «Quand même!», algo así como «¿Por supuesto!», o «¿Faltaría más!»,
expresando de ese modo que tal vez sería budista si las circunstancias se lo
hubiesen exigido. Ambos nos reímos a carcajadas.

Avalancha humana

Lo cierto es que aquella noche, sobre las 22:20 horas, al igual que
otras muchas del verano de 2005, se convirtió en una avalancha de personas, como
si la feria, que en estos días se celebra en el bonito Parque Hernández de la
ciudad autónoma española, se hubiese trasladado a los alrededores. Dos nutridos
grupos de inmigrantes de distintas nacionalidades (Nigeria, Ghana, Mali, Camerún
) emprendieron el asalto coordinado por sendos puntos de la valla de defensa de
12 kilómetros de largo que rodea a la ciudad. El primer grupo, el más pequeño,
por la zona sur, la del barrio chino, quizá se tratase de una maniobra de
distracción; el segundo, el más numeroso, de unos 300 inmigrantes, por el norte,
por el pinar que del lado marroquí se nomina de Marihouari, y de este otro de
Rostrogordo. En esta última parte, la dos vallas paralelas tienen aún la misma
altura, poco más de dos metros, mientras que en la mayor parte del trazado la
segunda alambrada se alza ya por encima de los seis metros de altura, lo que
dificulta las posibilidades de éxito de los inmigrantes.

Ese día, Ouma no llevaba reloj, como tampoco ninguno de sus
compañeros. En realidad, Ouma, como el resto, no ha tenido jamás un reloj de
pulsera, pero la voz de los muecines de las mezquitas en los pueblos que rodean
a Melilla era la señal prevista para el asalto. «Han llegado a usar -relata un
guardia civil- un cornetín para darse aviso del momento indicado». Como siempre,
los asaltantes iban pertrechados de decenas de escalas rudimentarias fabricadas
con troncos y cuyos peldaños, a falta de cuerdas u otro material, fijan a base
de paciencia y precisión con tiras de goma de neumático y jirones de tela. Ahora
hay incluso un cementerio de esas escalas ubicado al pie de una de las garitas
de vigilancia de la Guardia Civil.

El factor sorpresa es clave en tales casos, pero para ello se hace
imprescindible, cuanto menos, la indiferencia de los puestos de vigilancia de la
Mehaznía, cuerpo auxiliar del Ejército de Marruecos temido hasta extremos
insospechados por la población local por su brutalidad extrema y que, según han
podido constatar estos enviados especiales esta semana durante un recorrido por
la zona, cuenta con numerosos puestos de observación semiocultos en torno a la
valla melillense. «A veces, desde este lado de la valla, relata un guardia
civil, vemos los golpes que la Mehaznía reparte entre los subsaharianos. A mí me
dan un golpe así y te aseguro que no me puedo levantar, pero esa gente lo
aguanta casi todo. Son muy fuertes y lo demuestran cuando se enfrentan con
nosotros. Si saltan pocos no se atreven, pero cuando lo hacen en masa se ponen
agresivos y pelean duro. Los que han sido capaces de llegar hasta aquí es porque
resisten lo indecible y nos las vemos y deseamos para atajarlos, expuestos,
ellos y nosotros, a cualquier cosa».

Ouma, tendido ahora a las puertas del Centro de acogida Temporal de
Inmigrantes (CETI), ríe feliz al recordar lo sucedido aquella noche, pero guarda
un silencio impenetrable cuando se le pregunta por el fallecido que apareció al
día siguiente en el lado marroquí o por el número de asaltantes que lograron
pasar. Otros compañeros suyos escuchan la conversación y lo mejor, al parecer,
es callar, parece pensar Ouma.

Nadie da certeza de cuántos subsaharianos traspasaron esa noche la
verja, aunque se habla de unos 80 por el norte y quizá 10 más por el sur. De lo
que no hay duda es de que los focos instalados a lo largo del perímetro se
encendieron, las patrullas hicieron acto de presencia y las cámaras térmicas
grabaron el asalto y la refriega. El parte de batalla llegó al día siguiente:
una decena de miembros de la Benemérita heridos de diversa consideración,
anunció la Delegación del Gobierno. El del otro lado no se hizo esperar. Médicos
Sin Fronteras, que ofrece desde hace algunos meses asistencia a los
subsaharianos que llegan a la zona, dijo haber atendido en el hospital de Nador,
en Marruecos, a una veintena de ellos con heridas diversas, la mayoría fracturas
o contusiones en el intento de saltar la doble valla.

Horas después, en la tarde de ese lunes, José Palazón, miembro de
Prodein, asociación pro-derechos humanos que opera en Melilla, relató que un
grupo de inmigrantes depositó junto a la alambrada, pero del lado marroquí, el
cadáver de un inmigrante que participó en el asalto. El propio Palazón
distribuyó una foto, que en la mayoría de medios apareció firmada por Prodein,
en la que se aprecia a un subsahariano tumbado boca abajo, con la frente apoyada
en uno de sus antebrazos y rodeado por inmigrantes.

Discrepancias

No parece la posición normal de un cadáver, desde luego. Tampoco por
la postura de sus manos, pero Médicos Sin Fronteras (MSF) confirmó la existencia
de un muerto (imposible saber si era el de la foto o si ésta era apenas un
montaje), al cual lo trasladó al cercano hospital marroquí. Incluso apuntó la
posible existencia de otro más en la morgue de dicho centro sanitario, pues así
lo aseveró un presunto testigo, inmigrante, que les acompañó en el traslado, el
cual atribuyó la muerte de su compañero a los golpes que supuestamente le
propinó la Guardia Civil antes de devolverle la noche de autos a través de una
portezuela a territorio marroquí. En el informe remitido al Defensor del Pueblo
para que investigue los hechos, ese testigo es identificado por MSF como M.

La Gendarmería marroquí, sin embargo, se apresuró a exculpar
tajantemente a la Guardia Civil y los informes forenses, así como lo que se
conoce de la autopsia, cuestionan en lo esencial la versión que MSF recogió de
M., el presunto testigo presencial.

En Melilla (aún peor en Marruecos) es difícil, muy difícil, saber
toda la verdad sobre sucesos como éste, pero, en cambio, es fácil percibir que
casi todas las partes callan algo, empezando por los inmigrantes. Del análisis
del agravamiento de la situación, así como de la reciente aparición del tráfico
de pateras, fenómeno casi desconocido en Melilla hasta hace poco, el presidente
de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda (PP), se pregunta «en qué cifra tasa el
PSOE su concepto de solidaridad, ¿a cuántos inmigrantes equivale? ¿Cuántas
mujeres embarazadas más tienen que llegar? ¿Cien más? ¿Cien mil?» Y añade: «Esto
es absurdo. La política de inmigración del PSOE se ha hecho a costa de generar
un efecto llamada evidente. Me alegro -ironiza- de que las relaciones con
Marruecos sean tan buenas, pero lo que tiene que hacer el Gobierno español es
exigir a Marruecos mayor colaboración para combatir a las mafias que traen a los
subsaharianos hasta esta frontera e investigar el grado de implicación o
participación de ciertas organizaciones que se hacen llamar ONG», en clara
referencia a Prodein, presidida por Palazón, que levanta toda clase de
suspicacias entre los periodistas y autoridades de Melilla.

Carlos Ugarte, coordinador de MSF en la zona, prefiere no especular
y defiende que la Guardia Civil realice la tarea que tiene encomendada de
vigilancia de la frontera, «siempre y cuando -dice- actúe con los medios y la
proporcionalidad exigibles para que no se produzcan males mayores no deseados
por nadie». El propio Ugarte confirmó a este periódico que, a raíz de estos
sucesos, la Gendarmería y la Mehaznía han venido llevando a cabo redadas de
subsaharianos en el Gurugú y sus alrededores para enviarlos a Oujda, en una
'zona de nadie' en la frontera con Argelia. «Nuestra misión -explica Ugarte- no
es investigar los hechos, sino hacer Medicina, pero pedimos que se aclare la
verdad de lo ocurrido».

Con móviles

Por su parte, un guardia civil relata que los asaltantes llegan muy
bien organizados: «A veces traen un teléfono móvil para cada grupo de una
nacionalidad. Saben los medios de los que disponemos a la perfección porque les
informan de ello algunas ONG. Lo hacen con buena intención, pero de ese modo no
contribuyen a atajar el problema». La cuestión, según fuentes de la Guardia
Civil, es que las batidas de la Mehaznía en la frontera se hacen apenas cuando
llega dinero fresco de la UE en forma de ayudas a Marruecos, y sólo durante un
corto período, o cuando los mandos superiores visitan la zona: «Da igual el
partido político que gobierne. Para Marruecos todo se reduce a si les llega
dinero de España y de Europa o si no les llega. No hay más», dice otro
patrullero de la Guardia Civil.

Pero la realidad en Melilla esta semana fue que al amanecer el
pasado viernes, otra vez guiados por la involuntaria señal del muecín, unos 50
subsaharianos se lanzaron a la carga, de los cuales 20 lograron su objetivo y
llegaron a territorio español. Cerca de un centenar de ellos duerme ya a la
intemperie a las puertas del CETI, creado en tiempos del Gobierno de Aznar y que
cuenta con unas instalaciones más que dignas pero actualmente desbordadas.

Allí se registra últimamente una actividad muy por encima de lo
normal, dado que a estas alturas el centro está saturado, con más de 700
inmigrantes, pese a que, según fuentes de la Guardia Civil, está previsto para
un máximo de 450. Por este motivo, se han instalado tiendas de campaña en los
espacios ajardinados del centro y ahora los que están dentro presionan y se
oponen a la llegada de nuevos inquilinos subsaharianos, porque empeoraría la
calidad de vida de los que ya están. «Esta gente, en cuanto se instalan y se
sienten seguros aquí, cuenta un guardia civil, comienza a montar sus propias
mafias, incluso prostíbulos propios. Algunos son muy chulos y desafiantes. Otros
no, pobre gente. Claro que nos dan pena casi siempre, ¿cómo no!, pero ¿qué
podemos hacer nosotros? Yo, si tengo algo para darles les doy a veces, pero
nuestra misión es impedirles que entren de forma ilegal».

Por su parte, el centro de menores se encuentra a punto de alcanzar
su máxima capacidad, ocupado sobre todo por niños marroquíes y argelinos, aunque
desde hace varias semanas cuenta ya con los tres primeros casos de
subsaharianos, procedentes de Camerún. Le hablo a Ouma de Kanouté, el delantero
maliano que ha fichado esta temporada el Sevilla F.C., y entonces recupera la
sonrisa y se interesa vivamente. Le pregunto en qué país europeo le gustaría
instalarse y le cito algunos nombres: España, Francia, Italia, Alemania Al
nombrarle cada uno de ellos, repite divertido: «Quand même!... Quand même», y
otra vez ríe a carcajada limpia.

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