Cuatro personas fueron condenadas ayer por los altercados del pasado domingo en las calles de Perpinyà. Los hombres, todos de origen magrebí, fueron juzgados por el sistema de juicio inmediato y las penas impuestas oscilan entre los 3 y los 12 meses de prisión. Mientras se celebraban las vistas en el Palacio de Justicia, la ciudad trataba de recuperar lentamente la tranquilidad pese a que las fuerzas de seguridad se mantendrán varios días para evitar nuevos enfrentamientos entre las comunidades magrebí y gitana, que comparten el barrio de Sant Jaume. El fiscal jefe de Perpinyà, Jean Pierre Dreno, explicó que durante la jornada de ayer se juzgó a 14 de los 28 personas apresadas la madrugada del domingo al lunes. En la mayoría de los casos se trata de imputados por atentados contra el mobiliario público, daños en vehículos y rotura de escaparates. Estas cuatro condenas se suman a otras cinco que ya se impusieron el lunes. La "violencia urbana", según Dreno, se desencadenó el domingo por la tarde tras el asesinato a tiros de Driss Ghaib, un marroquí de 43 años.
SIN PISTAS DE LOS ASESINOS El examen de las cintas grabadas por las cámaras de seguridad en el barrio de Sant Mateu, donde hubo el segundo crimen, no permitió conseguir ninguna pista sobre los autores del asesinato de Ghaib, acribillado por cinco balazos de un revólver de 9 milímetros, especificó el fiscal. Las desavenencias entre ambos grupos habían comenzado una semana antes, el domingo 22, cuando una discusión entre un joven gitano y Mohamed Bey Bachir, franco-argelino de 28 años, acabó con la muerte a golpes del árabe. A pesar de que las autoridades seguían ayer sin vincular ambos crímenes, la tensión en la ciudad creció tanto que las calles del centro se convirtieron en un campo de batalla. Los comercios de la calle de Mariscal Foch, una de las más perjudicadas, subían ayer tímidamente sus persianas y reparaban las lunas.
DOS NOCHES MÁS El director de Seguridad Pública del departamento, Henri Castets, aseguró convencido que la noche del lunes al martes había sido "particularmente tranquila". No obstante, el millar de agentes desplegados "se mantendrán, por lo menos, durante dos noches", declaró Castets. El responsable contó que durante el día se había reunido con miembros de las comunidades enfrentadas: "Hemos insistido en que no pueden reclamar justicia y al mismo tiempo destrozar la ciudad", subrayó. El embajador de Marruecos en Francia, Fathella Sigilmassi, se desplazó a Perpinyà para dar el pésame a la familia de la víctima y advirtió de que los magrebís "están preocupados y tienen ganas de vivir tranquilamente".
El Periódico CRISTINA BUESA PERPINYÀ / ENVIADA ESPECIAL
Decenas de miembros de la comunidad gitana de Perpinyà se han instalado en los últimos días en Figueres (Alt Empordà), refugiándose en casas de familiares y amigos para huir de las posibles represalias del colectivo magrebí. Desde hace unas semanas se ha desencadenado una escalada de tensión entre ambos grupos, que se ha saldado con la muerte de dos personas y numerosos destrozos en los comercios de la capital norcatalana. Las autoridades municipales de Figueres insistieron ayer en que la llegada de este grupo está bajo control. Este alojamiento en el barrio del Bon Pastor será provisional, según advierten los propios gitanos. La mayoría de los que han viajado son mujeres y niños. Quieren evitar que estos grupos más débiles sean el objetivo de posibles ataques de los árabes. Desde que se produjo el segundo crimen en Perpinyà, el domingo de la semana pasada, la comunidad gitana se recluyó en su sector del barrio de Sant Jaume. Los magrebís atribuyen ambos asesinatos a los gitanos, por lo que los patriarcas temían que se tomasen la justicia por su mano.
UNA DECENA DE COCHES El concejal de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento de Figueres, Pere Casellas (PSC), señaló ayer que la situación en este sector "es tranquila". "Hasta ahora ha llegado una decena de coches con matrícula francesa cuando lo habitual es que haya cinco o seis. No obstante no hay razones para pensar que pueda surgir algún problema", opinó el edil. El alcalde de la ciudad, Joan Armangué, hizo ayer un llamamiento a la calma: "Estamos en contacto con las fuerzas de seguridad para vigilar el barrio pero de momento no hay motivos de alarma", afirmó. Fuentes de la delegación del Govern en Girona aseguraron ayer que no se ha montado ningún dispositivo especial de los Mossos d'Esquadra para controlar la zona. De hecho, las visitas de gitanos de Perpinyà a Figueres son frecuentes ya que tienen numerosos vínculos familiares. La comunidad gitana de la ciudad ampurdanesa reconoció ayer que el consistorio se ha puesto en contacto con ellos para mantener una reunión en los próximos días y así tratar el asunto de esta llegada masiva de personas, que cifran en más de un centenar. Los recién llegados advierten de que no regresarán al sur de Francia hasta que se haya calmado la tensísima situación.
EVALUACIÓN DE DAÑOS Mientras tanto, en Perpinyà, los comerciantes siguen cuantificando los daños en sus locales. Las últimas evaluaciones de la Cámara de Comercio local cifran en 100 el número de afectados. La batalla campal que se libró la madrugada del domingo al lunes acabó con la mayoría de los cristales de los escaparates de los barrios de Sant Jaume y Sant Mateu rotos. Además, había puertas destrozadas y quemadas. Ahora se estudia quién pagará por estos estragos y si los afectados podrán recibir alguna subvención. Otro de los aspectos que angustian a los ciudadanos es el notable descenso de las ventas por el miedo que sienten los compradores. Es el mismo temor que ha llevado a los gitanos hasta Figueres.
El embajador de Marruecos en París, Fathalla Sigilmassi, se trasladó ayer hasta Perpiñán con la intención de reclamar calma a los ciudadanos de este país que residen aquí tras los graves disturbios que se produjeron a raíz del asesinato a tiros de su compatriota Driss Ghaib, el pasado domingo por la tarde.
Como representante de la autoridad marroquí en Francia, "haré todo lo que pueda para que esta comunidad sea respetuosa y esté en armonía con el país de acogida -que en muchos casos es también su país debido a la posibilidad que tienen de disponer de la doble nacionalidad-, pero también, y de la misma manera, para velar por que su derecho a la seguridad esté garantizado", comentó. Para Sigilmassi, la estancia o la vida en Francia de todos los marroquíes tiene que desarrollarse "con estricto respeto a las leyes de este país".
El embajador de Marruecos en Francia llegó ayer al mediodía a Perpiñán para mantener una reunión con representantes del colectivo de ciudadanos originarios de aquel país que residen en Perpiñán y con las autoridades francesas y para trasmitir a la familia del fallecido el domingo las condolencias en nombre del reino de Marruecos. Durante la reunión, en la que participaron unas 200 personas, el embajador escuchó las explicaciones sobre la situación que vive la ciudad y el colectivo de magrebíes los últimos días y, al finalizar, explicó que había podido constatar que las sensaciones en la mayoría de sus interlocutores habían sido de "miedo, preocupación por la seguridad y deseo de protección", pero que en ningún momento "nadie ha expresado la voluntad de venganza".
Mientras, Perpiñán procuraba recuperar la normalidad, aunque aún no lo lograba del todo. Si el lunes gran parte de los habitantes intentaban reponerse del sobresalto que les provocaron los disturbios del domingo o a reparar los daños causados por quienes participaron en ellos y otro buen número de vecinos prefería quedarse en casa y esperar, ayer las tiendas y comercios abrieron con más normalidad e intentaron aplicar el horario habitual; las gentes volvieron a llenar las calles y plazas del centro de la ciudad. Se calcula que entre un 30% y un 40% de la comunidad gitana ha abandonado la ciudad.
De todos modos, la presencia policial por todos lados era una muestra de que la normalidad aún no se había restablecido. Los controles policiales son frecuentes en cualquier punto de la ciudad desde el lunes. Coches oficiales de los diferentes cuerpos de seguridad franceses recorren las calles de Perpiñán junto a vehículos de policía camuflados. Los agentes paran e identifican a todas las personas que les parecen sospechosas. Los registros en vehículos y la identificación y el cacheo de personas en plena calle eran ayer escenas bastante frecuentes. Asimismo, se mantiene la prohibición de la venta de gasolina a granel.
Y mientras la ciudad de Perpiñán intentaba recuperarse de los duros altercados, la policía y la fiscalía continuaban las investigaciones para intentar esclarecer el asesinato, el domingo a media tarde, del ciudadano de origen marroquí de 43 años Driss Ghaib.
Según explicó el fiscal jefe de Perpiñán, Jean Pierre Dreno, de nada ha servido el análisis de las cintas de vídeo grabadas por algunas de las cámaras de vigilancia que se encuentran instaladas en los barrios del centro de la ciudad. En Perpiñán, explicó el fiscal, existe un total de 17 cámaras de vídeo que funcionan con normalidad, mientras que otras 30 no lo hacen porque aún no ha sido autorizado su funcionamiento o no están conectadas. Precisamente a pocos metros del número 31 de la calle Dugommier, el lugar donde se produjo el asesinato de Driss Ghaib, está instalada una cámara junto a la que un rótulo recuerda a los ciudadanos que su presencia en ese punto tiene como fundamento garantizar la seguridad.
Así pues, por ahora nada se sabe sobre quiénes pudieron ser los asesinos del ciudadano marroquí ni cuáles los móviles que provocaron el asesinato. La única novedad se circunscribe a los resultados de la autopsia que se practicó a la víctima, que ha permitido determinar que fueron cinco y no cuatro los impactos de bala que recibió Driss.
Por otra parte, la actividad continuaba ayer siendo intensa en el Palacio de Justicia, donde desde el lunes se celebran las vistas contra los acusados por los disturbios del domingo por la noche y la madrugada del lunes. Hasta ayer, la justicia había condenado ya a cuatro de los detenidos a penas de prisión que oscilan entre los tres meses y un año de cárcel.
LA VANGUARDIA DIGITAL ANTONI F. SANDOVAL - 01/06/2005 PERPIÑÁN
El clima de tensión, que continúa latente entre las comunidades gitana y magrebí de Perpiñán, se tradujo en una serie de nuevos actos violentos que se produjeron durante la noche del martes y la madrugada de ayer miércoles en el centro de la ciudad. Diversos incendios y doce personas detenidas fue el balance de una noche que había comenzado con el repliegue paulatino del espectacular contingente policial desplegado en el centro de la ciudad tras el brote de violencia de la noche del domingo, en un intento de las autoridades en busca de la normalidad.
Los disturbios de Perpiñán tienen su origen en el enfrentamiento que mantienen las comunidades gitana y magrebí a raíz del asesinato en tan sólo una semana de dos personas de este último colectivo, la primera de ellas -el joven de 28 años Mohamed Bey Bachir- a manos de un grupo de jóvenes gitanos y la se--Driss Ghaib, de 43 años- a consecuencia de los impactos de bala que le disparó una persona aún sin identificar por los investigadores, pero que los magrebíes aseguran que era un gitano.
Los bomberos hubieron de realizar durante la noche del martes y madrugada de ayer hasta una decena de salidas de emergencia durante toda la noche para controlar los incendios provocados por grupos de alborotadores, que volvieron a hacer acto de presencia. Contenedores de basuras, coches aparcados en las calles y hasta los locales del centro social donde horas antes había tenido lugar la reunión del embajador de Marruecos en París con los representantes de esta comunidad en Perpiñán sufrieron los efectos de las llamas. Según fuentes policiales, un total de siete personas habían si-do interrogadas con relación a estos hechos, dos de las cuales son consideradas por los agentes de seguridad como sospechosas de haber participado en los incendios.
Durante la noche, la policía detuvo también a dos ciudadanos de origunda gen magrebí y a otros tres de la comunidad gitana a los que les fueron intervenidas diversas armas, entre ellas una escopeta de cañones recortados, katanas y armas blancas.
Mientras la ciudad vive bajo una calma tensa -109 locales han sufrido desperfectos-, en el Palacio de Justicia continuaron ayer los juicios contra los detenidos por la policía como responsables de los altercados que se desataron la noche del domingo en el centro de Perpiñán.
LA VANGUARDIA DIGITAL ANTONI F. SANDOVAL - 02/06/2005 PERPIÑÁN
El asesinato de Driss, un marroquí que desde hace 10 años vivía en el barrio Sant Jaume y que estaba a punto de abrir una pizzería, ha convertido Perpiñán en un campo de batalla en el que se han enzarzado la comunidad magrebí y la gitana. Cuando parecía que los responsables de ambas comunidades habían controlado la situación -tras la primera muerte, producida el domingo día 22-, este nuevo acto de violencia ha provocado el desconcierto de las autoridades francesas, tanto municipales como policiales. "Parece una provocación y no hay pruebas de que sea un crimen cometido por el colectivo gitano", señala la versión oficial. Pero otras voces recuerdan que la acción, un disparo por la espalda contra un comerciante sentado frente a la puerta de su casa, tiene todos los ingredientes de una declaración de guerra.
"Estamos en una ciudad convivencial donde la gran mezquita en discusión la va a construir un judío practicante, donde jóvenes de todos los orígenes cantan y bailan rap y salsa juntos en la Casa Musical. Es cierto que hay tensiones y miseria en el barrio de Sant Jaume, pero la gente coexiste desde hace años sin mayores incidentes", clamaba ayer el alcalde, Jean-Paul Alduy.
En la misma línea se expresaba esta semana Jean-Claude Olive, sociólogo de la Universidad de Perpiñán, quien precisaba que dentro de los 8.000 miembros del colectivo gitano hay diferencias sustanciales entre las familias instaladas en la ciudad desde hace seis siglos, que hablan catalán y están muy integradas, y los gitanos recién llegados del este europeo o los que aún practican el nomadismo; y lo mismo puede decirse de los 12.000 miembros de la comunidad magrebí. Por un lado, hay una mayoría argelina llegada de ese país en los 60 y 70 -como el fallecido Mohamed, hijo de inmigrantes pero nacido en Prada de Conflent- y, por otro, los marroquíes, algunos llegados hace poco, y aún cabría distinguir entre árabes y bereberes.
Sin embargo, entre los educadores y la gente que trabajan desde hace años en Sant Jaume se reconoce también que la recesión económica ha causado estragos. En el barrio la tasa de paro supera el 25% y la crisis agrícola ha reducido el trabajo temporal del que se beneficiaban ambos colectivos. En esas circunstancias, los hijos de los inmigrantes y de los gitanos son los principales damnificados. Y entre ellos también se reparten las culpas. Los magrebíes consideran que los gitanos acaparan las ayudas sociales y éstos les acusan de quedarse con el comercio y de haber introducido las drogas duras. Corre desde hace años una leyenda, nunca demostrada, de que en Perpiñán el sida y la droga han causado proporcionalmente más daño que en otras ciudades.
"No será fácil restablecer el orden y menos aún la confianza entre ambas comunidades". Ésta era ayer una de las frases más repetidas en la capital del Rosellón. Jovenes magrebíes -siempre chicos- se acercaban a cualquiera de los múltiples periodistas desplazados a Perpiñán para acusar a los gitanos de las dos muertes. Para ellos no hay duda. "Les llegan refuerzos en coches cargados de armas y parientes que vienen de Figueres y de Barcelona ", aseguraba ayer un joven argelino, en la calle Dugommier, junto a la silla donde murió tiroteado Driss. Y para demostrar sus acusaciones, señalan las cámaras instaladas por el Ayuntamiento para reforzar la seguridad. "Está todo grabado".
Mientras tanto, ayer era fácil ver a algunas familias gitanas cargando a sus mujeres e hijos en los coches para trasladarlos a Figueres o a Montpellier "por cuestiones de seguridad". El abrazo del pasado martes entre el patriarca gitano Pitou Cargol y el representante de la comunidad magrebí Abdelkader Beloukha, recogido por el diario L´Indépendent,parecía ayer de lo más lejano. El mismo diario tituló los incidentes del lunes con un apocalíptico A sangre y fuego.Ni los patriarcas ni los imanes son ya un referente para los jóvenes gitanos y magrebíes. La justicia la quieren administrar ellos. Para unos se trata de una venganza que viene de lejos. Para otros, es como si de pronto las callejuelas del viejo Perpiñán se hubiese convertido en una nueva kasba.
Entre excitado y abatido, el alcalde, Jean-Paul Alduy, respondía también a las críticas de la comunidad magrebí sobre supuestos favoritismos municipales hacia los gitanos: "Alguien como el Frente Nacional alimenta ese debate sobre el clientelismo político y se inventa historias sobre regalos de scooters y lavadoras a los gitanos a cambio de sus votos, pero yo he combatido el clientelismo tanto como el racismo", precisa. "Soy partidario de respetar las identidades. Y en el caso de los gitanos, la dispersión significaría la ruptura de su cultura, su desestructuración cultural, ellos forman parte del patrimonio de Perpiñán, como los magrebíes, y a ellos también debemos respetarles su religión, y lo digo yo, que soy agnóstico".
LA VANGUARDIA DIGITAL JOSEP PLAYÀ MASET - 31/05/2005 PERPIÑÁN
Las pintadas obscenas de los soldados españoles cubren las paredes de los cuartuchos donde se hacinan 46 jóvenes de Bangladesh. Los pobres se veían en España regentando un bazar y han quedado atrapados en Tifariti, un antiguo fortín militar de la vieja colonia española del Sáhara Occidental, una cárcel sin puertas controlada desde 1975 por los independentistas del Frente Polisario, a la espera de ser deportados. Es lo más cerca de España que han conseguido llegar. "Dios, no me abandones aquí", talló con su cuchillo un legionario español en 1973. Bajo esa misma inscripción duermen ahora los bangladesís. Están vivos, pero miran como los muertos. Shirlas, Arif y Ragiu pretendían vivir el sueño europeo antes de cumplir los 30 años. Cada uno, con trabajo y ayuda familiar, reunió los 10.000 euros que la mafia les pidió a cambio del pasaporte al mundo rico. Los tres amigos volaron desde Dahka (Bangladesh) hasta Dubai (Emiratos Árabes), y de allí, hasta Casablanca (Marruecos). "Entonces empezamos a comprender la realidad. En Marruecos fuimos encontrándonos compatriotas perdidos y engañados como nosotros, y acabamos juntándonos en un grupo de 50, porque unidos es más fácil sobrevivir", dice Shirlas. Pero el gran engaño estaba por llegar. Algunos creían que su destino era España, así que cuando les hicieron subir a varios coches y se adentraron en el desierto, les invadió la euforia. "Nos prometieron un buen trabajo, pero horas después nos bajaron de los vehículos, nos robaron el dinero y la documentación y nos dejaron en medio de la nada", relata Arif, de 25 años. Cinco de ellos murieron de inanición. "Empieza a ser normal", dice un militar saharaui. "Hace unos días encontramos a cinco senegaleses, tres de ellos muertos, y los otros dos murieron poco después". Abandonados en tierra de nadie, en la zona del muro que separa los territorios ocupados por Marruecos y los controlados por el Frente Polisario, el medio centenar de inmigrantes de Bangladesh intentó regresar a Marruecos. "Pero los soldados marroquís amenazaron con dispararnos. Pasamos varios días en el desierto sin comida ni agua, hasta que nos encontró una patrulla saharaui", relata Shirlas, de 29 años. Los refugiados saharauis, que viven de la ayuda internacional, les procuran ropa, mantas y comida --dos raciones de espaguetis al día-- a cambio de que los jóvenes realicen algunos trabajos. "Nuestra familia no tiene teléfono y ni siquiera sabe si estamos vivos", añade Shirlas con los ojos vidriosos mientras repasa las fotos de sus padres y su hija. A su lado yacen tres de sus compatriotas gravemente enfermos. En realidad, todos tienen el estómago destrozado por la mala calidad del agua. "Sólo queríamos trabajar, sólo queríamos vivir. Ahora sólo queremos volver a casa", repite Ragiu una y otra vez. No será fácil. La inmigración ilegal se usa como excusa para mover tropas en uno y otro bando, pero los efectivos de la ONU que patrullan la zona para evitar el rebrote de la violencia entre marroquís y saharauis están enterados de la situación de los 46 bangladesís. "Vinieron a vernos y nos dijeron que nos sacarían de aquí en unos meses. Pero la espera es muy dura", dice Arif. Los más enfermos yacen en el suelo, los más sanos matan el tiempo sentados en la arena y uno de ellos aún saca fuerzas para ponerse a cantar. El Polisario ha pedido ayuda a la Minurso (Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental), pero en el último informe de este organismo, donde se llama a la atención sobre el creciente tránsito de inmigrantes por una zona en conflicto bélico latente, se dice textualmente: "Si bien hasta el momento la Minurso ha podido contribuir a las operaciones de repatriación, la capacidad para prestar asistencia a inmigrantes desamparados y especialmente vulnerables a los peligros de la zona sigue siendo limitada". Sin embargo, un vistazo a los presupuestos arroja dudas. La ONU asignó a la Minurso 44.041.200 dólares brutos, equivalente a 3.670.100 dólares al mes, para el periodo entre el 1 de julio del 2004 y el 30 de junio del 2005. ¿Qué hacen 46 jóvenes de Bangladesh abandonados en el desierto del Sáhara? Nadie lo sabe con certeza, pero la epopeya que ellos mismos relatan viene a confirmar la permeabilidad de las fronteras norteafricanas, la cada vez mayor afluencia de asiáticos a la zona, la impunidad con la que operan los traficantes de seres humanos y la creciente desesperación en la que viven los ciudadanos de los países pobres. Primero fueron los marroquís, después llegaron los subsaharianos y ahora, cada vez más, los asiáticos. Hace dos meses repatriaron a 300 indios y paquistanís acampados en Zuerat (Mauritania), al sur del muro, que creían haber llegado ya a España.
Los gobiernos "no han cumplido su promesa de hacer del mundo un lugar más seguro". Es más, algunos estados están "aplicando políticas de miedo e inseguridad para, entre otras cosas, redefinir la tortura y hacerla admisible". Ésta es la principal conclusión del informe anual sobre los derechos humanos en el mundo elaborado por Amnistía Internacional (AI) y presentado ayer. El director de la ONG en España, Esteban Beltrán, criticó con dureza la "subcontratación de la tortura" que algunos países --como EEUU-- practican. Según sus datos, el país presidido por George Bush ha enviado a sospechosos a Egipto y a Siria, donde han sido torturados. Beltrán reprochó la "indiferencia e inacción" de la comunidad internacional ante las infracciones, que, aseguró, ha dejado a "millares de personas abandonadas a su suerte en crisis humanitarias y conflictos olvidados" a lo largo del 2004. "Los gobiernos no invierten ni en salud ni en educación sino que usan los fondos para construir ejércitos, con los que que supuestamente combaten el terrorismo", concluyó.
CERRAR GUANTÁNAMO Tras explicar las principales agresiones internacionales a los derechos humanos, Beltrán destacó que hay dos países clave: EEUU y el Reino Unido. "Es esencial que logremos cerrar Guantánamo, una base que se ha convertido en el limbo inédito de una democracia", subrayó. Si EEUU mueve ficha, según Beltrán, otros gobiernos copiarán su actitud, y se provocará un "efecto dominó". Respecto del Reino Unido, el responsable de AI reprochó el hecho de dejar exclusivamente en manos del Ministerio del Interior la legislación antiterrorista. "Nos podemos encontrar con cadenas perpetuas", sin juicio y "de por vida", advirtió. Para poner fin a la actual situación, Beltrán juzgó necesario consolidar el Tribunal Penal Internacional (TPI) y, además, dotar de más poder a la comisión de derechos humanos de Naciones Unidas. Pero a pesar del desolador panorama, hay dos datos positivos. El primero es que "el mundo ha ganado la batalla a la pena de muerte". Según Beltrán, el año pasado cinco países la abolieron.
EN COMPAÑÍA DE LMRABET El segundo es la información. "Cada vez --dijo Beltrán-- es más difícil que los gobiernos oculten lo que sucede". A la presentación del informe en Madrid acudieron dos ex-presos de conciencia: el marroquí Alí Lmrabet y el ecuatoguineano Plácido Micó. El primero, inhabilitado por 10 años por el régimen marroquí, anunció su intención de regresar a Rabat para sacar adelante otra revista. Mientras, Micó --miembro del partido opositor a Teodoro Obiang-- calificó la situación de Guinea Ecuatorial de "estado de sitio no declarado oficialmente".
La ciudad francesa de Perpiñán busca la manera de recuperar la calma que estos días ha perdido. Una tranquilidad que se quebró después de que el pasado domingo a mediodía un grupo de gitanos apaleara a un joven de origen argelino, Mohamed Bey Bachir, hasta causarle la muerte, tras una discusión que se inició en un aparcamiento. Tras la muerte se han producido brotes de violencia, desórdenes y un enfrentamiento latente entre ambas comunidades.
Ayer, a primera hora de la tarde, entre 4.000 y 5.000 personas, en su gran mayoría de origen magrebí, se manifestaron por la calles de Perpiñán reclamando justicia por el asesinato de Bey Bachir y lanzando gritos contra el alcalde de la ciudad y senador por la coalición conservadora UMP, Jean Paul Alduy, al que acusan de favorecer al colectivo gitano "porque le vota". Al final de la manifestación, tanto el alcalde como el portavoz del colectivo magrebí, Mohammed Mouley, se mostraron esperanzados en poder conseguir que Perpiñán vuelva a ser una ciudad tranquila lo más pronto posible.
Durante la marcha, que fue controlada en todo momento por un contingente de cerca de un centenar de personas de la comunidad magrebí -que ejerció las funciones de servicio de seguridad de la manifestación- y vigilada atentamente por numerosos efectivos de las fuerzas de seguridad, se vivieron momentos de gran tensión. El primero se produjo sobre las dos de la tarde, al inicio de la protesta, cuando los familiares del fallecido se acercaron hasta el lugar donde murió el joven -en el barrio de Saint Jacques, que es precisamente donde reside la comunidad gitana- para depositar allí una placa en su memoria y leer unos versículos coránicos.
El linchamiento y la muerte de Bey Bachir tuvo su origen en una discusión con un joven gitano al que la víctima habría visto intentando robar un coche cuando él aparcaba el suyo en el centro de la ciudad, tras lo que le recriminó su actitud. Parece ser que, al volver, comprobó que le habían roto los cristales de su coche, por lo que buscó al joven gitano y discutió con él. Éste, por su parte, fue en busca de un grupo numeroso de amigos y, entre todos, se enfrentaron y persiguieron a Bey Bachir hasta un bar situado en la calle Llucia, en pleno barrio de Saint Jacques, donde el joven intentó buscar refugio.
Sin embargo, los perseguidores consiguieron que Bey Bachir saliera de allí y, ya en plena calle y ante numerosos testigos que en aquel momento se encontraban en el lugar, le apalearon brutalmente con barras de hierro, palos de golf y otros objetos contundentes hasta que le provocaron la muerte. Por estos hechos, la policía ha identificado y detenido a tres jóvenes gitanos. El fiscal acusa a dos de ellos, G.C., de 20 años, y a un menor de 17, de asesinato en banda organizada (por lo que pueden ser condenados a perpetuidad) y a otro de 15 años, de tentativa de robo. Según las autoridades francesas, los tres detenidos habrían reconocido ya su participación en los hechos.
Desde entonces, grupos de magrebíes han salido cada noche a las calles reclamando venganza y provocado altercados y disturbios. Desde el martes, más de una decena de coches y diverso mobiliario urbano han sido pasto de las llamas.
LA VANGUARDIA DIGITAL ANTONI F. SANDOVAL - 29/05/2005 Perpiñán
El buen tiempo incentiva los viajes en barco de inmigrantes indocumentados desde el norte de África hacia las islas del sur de Italia, pero el calor no siempre es garantía de buena mar, y acaba teniendo consecuencias trágicas. Una barca con al menos 27 inmigrantes naufragó en la tarde del martes a unas 60 millas del litoral libio, de donde casi seguro había zarpado. La volcó una ola grande, ante la mirada de dos pesqueros sicilianos, que fueron en su ayuda. Uno de ellos, el Tirana, rescató con vida a once personas; el otro, el Elios,logró sacar del agua dos cadáveres. Al cierre de esta edición, es decir, más de 24 horas después del naufragio, había aún catorce desaparecidos. Según lo narrado por los once supervivientes y por las tripulaciones de los pesqueros, la barca medía unos cinco metros de eslora, y volcó debido a una gran ola, a pesar de que, en ese momento, el mar no estaba especialmente picado. "Los vimos de lejos, iban en un cascarón, incluso nos saludaron con la mano, y luego llegó la ola y fue el fin", explicó a Efe Giuseppe Asaro, capitán del Tirana.No consta que hubiera mujeres o niños a bordo; eran todos hombres. Los dos rescatados son de dos jóvenes africanos de apenas veinte años, según informó por radio el Elios.
Aunque las aguas donde se produjo el naufragio caen bajo control libio, un helicóptero y una patrullera de la Marina italiana están rastreando en busca de los inmigrantes desaparecidos. También se ha cursado aviso a las autoridades libias, que mantienen contacto habitual con el Ministerio del Interior italiano en cuestiones de inmigración clandestina. A la isla de Lampedusa, junto a la de Sicilia, arriban barcos de inmigrantes magrebíes y subsaharianos que suelen embarcarse en Libia. Su presidente, Muammar El Gaddafi, pactó en su día con el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, un puente aéreo de repatriación de inmigrantes interceptados en Lampedusa, que eran devueltos a Libia y de allí enviados en autocar a sus países de origen.
Cerca de Lampedusa La barca naufragada estaba a unas 115 millas al sur de Lampedusa, a cuyo centro de acogida de inmigrantes fueron llevados los supervivientes. Estas instalaciones han recibido críticas por su supuesto mal funcionamiento, como también las recibieron aquellos vuelos de vuelta a Libia.
LA VANGUARDIA DIGITAL MARÍA-PAZ LÓPEZ - 26/05/2005 Corresponsal ROMA
Un hombre de origen magrebí murió ayer por disparos efectuados desde un turismo en la ciudad francesa de Perpiñán, en lo que representa un importante salto cualitativo en la escalada de violencia y tensión que se vive en esta localidad desde el pasado 22 de mayo, cuando un joven argelino fue asesinado a golpes en plena calle por un grupo de gitanos. Un testigo afirmó ayer que la víctima había recibido cuatro impactos de bala, uno de ellos en la cabeza.
Poco después, otros tres magrebíes resultaron heridos leves en la plaza de Cassanyes, muy cerca del lugar donde fue asesinado a golpes el joven argelino Mohamed Bey-Bachir, según informaron fuentes policiales, en lo que fue el comienzo de violentos enfrentamientos entre magrebíes y gitanos que afectaron a todo el centro de la ciudad.
Al cierre de esta edición, esa zona ofrecía un aspecto caótico con coches quemados, contenedores volcados, mobiliario urbano destrozado, cristales rotos. Mientras cientos de policías, gendarnes, antidisturbios y miembros de las CRS intentaban controlar la situación. Los dos grupos enfrentados parecen estar armados y se oían disparos mientras se lanzaban cócteles molotov. La zona estaba completamente acordonada por más de 400 policías que practicaron un número indeterminado de detenciones, mientras que otra compañía de gendarmes estaba en camino desde Nîmes.
El prefecto de la ciudad, Thierry Lataste, convocó anoche un gabinete de crisis con presencia del fiscal, de la alcaldía, de los cuerpos de seguridad y de los bomberos.
Desde que el día 22 de mayo fue asesinado un argelino han sido numerosos los incidentes producidos en la zona entre gitanos y magrebíes. Parecen diluirse así los esfuerzos realizados por las autoridades para recuperar el clima de convivencia en la ciudad, donde habitan unos 12.000 magrebíes y en torno a 8.000 gitanos.
Las protestas y manifestaciones no han cesado desde el asesinato de Bey-Bachir, a pesar de que la policía francesa ha detenido a tres gitanos a quienes acusa de ser autores materiales del asesinato. Según la información facilitada por la propia policía, los tres arrestados han confesado su participación en la paliza brutal que acabó con la vida del joven magrebí.
El suceso provocó un verdadero clima de odio racial entre ambas comunidades debido a las circunstancias en que se produjo el linchamiento y asesinato del argelino. Los magrebíes acusan al alcalde, el conservador Jean-Paul Alduy, de proteger a los gitanos porque cuenta con sus votos en las municipales.
LA VANGUARDIA DIGITAL TONI SANDOVAL - 30/05/2005 Enviado especial. PERPIÑÁN
Los europeos son cada vez más intolerantes con los inmigrantes y uno de cada cinco desea que retornen a sus países de origen, según un reciente estudio del Observatorio del racismo y la xenofobia de la Unión Europea. El estudio, basado en encuestas a la opinión pública en la UE entre 1997 y el 2003, encuentra un aumento significativo de apoyo a una visión según la cual hay límites para la llamada sociedad multicultural. También se registra un aumento significativo en la minoría que respalda el regreso de los inmigrantes a sus países de origen. El análisis de los datos de la encuesta revela que el 60 por ciento de los primeros 15 estados de la UE y el 42 por ciento de los 10 países del Este que se sumaron el año pasado creen que hay "límites para la sociedad multicultural". Casi el 40 por ciento de la UE se opone a conceder a los inmigrantes legales derechos civiles completos. Justo la mitad expresa "resistencia a los inmigrantes". El 58 por ciento observa una "amenaza étnica colectiva" por parte de los inmigrantes, así, ante la pregunta de si los inmigrantes amenazan sus puestos de trabajo o la cultura del país, estos encuestados responden que sí tajantemente.
Las brutales palizas, torturas y humillaciones a que fueron sometidos los detenidos en la base estadounidense de Bagram (Afganistán), por las que murieron dos personas en diciembre del 2002, fueron descritas ayer con escalofriante detalle por The New York Times, que obtuvo el informe secreto de 2.000 páginas acerca de la investigación del Ejército sobre los fallecimientos. Las torturas fueron "dirigidas o ejecutadas por interrogadores para obtener información, o se trató de castigo aplicado por guardias militares. A veces el tormento parece resultar del simple aburrimiento, crueldad o ambas cosas", denunció el rotativo. Inicialmente, el Ejército atribuyó las dos muertes a causas naturales, pero el pasado octubre, el Centro de Investigación Criminal del Ejército concluyó que hay indicios para procesar a 27 oficiales y soldados por el primer fallecimiento y a 15 más por el segundo. De momento, sólo siete han sido acusados, aunque nadie ha sido condenado por estos crímenes. "Hubo gente que claramente violó todos los estándares de tratamiento humano", reconoció el portavoz del Pentágono, Larry Di Rita.
HERMANO DE UN TALIBÁN Habibullá, como se llamaba el primer fallecido, fue identificado como posible hermano de un antiguo comandante talibán. "Tenía una mirada penetrante y aspecto de seguridad en si mismo", describe el informe, que también explica el enfado de los interrogadores por su actitud desafiante. Durante cinco días, fue encadenado al techo de su celda por las muñecas y golpeado, especialmente en las piernas, hasta que pereció. Otro tanto sucedió con Dilawar, un taxista de 22 años, que murió seis días después por las torturas. Dilawar fue detenido simplemente por pasar con su vehículo y tres pasajeros frente a Camp Salerno la misma mañana que esa base de EEUU había sido atacada. Durante cuatro días pendió del techo de su celda encadenado por las muñecas. Sus piernas recibieron tantos golpes "que fueron convertidas en pulpa", dijo la forense militar, coronel Elizabeth Rouse.
HAZMERREÍR DE LOS GUARDIAS La odisea de Dilawar se convirtió en el hazmerreír de los guardias, porque cada vez que le golpeaban en las piernas gritaba "¡Alá!" "Durante 24 horas, le dieron más de 100 golpes" porque les divertía oír sus gritos, dijo el soldado Corey Jones. El taxista fue humillado por su interrogadora, la sargento Selena Salcedo, que le dió una patada en los genitales. Según los documentos, los malos tratos a detenidos incluyeron desde hacerles besar las botas de sus interrogadores a sacar tapas de botellas de plástico de un barril relleno de agua con excrementos. Muchos de los interrogadores, que aplicaron estas técnicas bajo el mando de la capitana Carolyn Wood, fueron enviados siete meses después a Irak, para hacerse cargo de los interrogatorios en Abú Graib. Wood empleó en esa cárcel técnicas "notablemente similares" a las que usó en Bagram, según una investigación militar.
El ministro de Justicia de Argentina, Horacio Rosatti, declaró ayer que el rechazo de España a la entrada, la semana pasada, de tres ciudadanos argentinos que aseguraban ser turistas "constituye una especie de racismo". Rosatti defendió con estas declaraciones a Diario Popular a tres compatriotas suyos que aseguran haber sido expulsados de España en el aeropuerto de Barcelona de forma "arbitraria y humillante". El ministro añadió que pedirá a la Cancillería argentina que investigue cómo sucedieron los hechos. La versión de los tres ciudadanos argentinos, una mujer acompañada de dos menores de edad, difiere de la de la policía española. Los argentinos denunciaron haber sido tratados "como delincuentes" por la policía en del aeropuerto de El Prat antes de ser enviados de vuelta a su país. Fuentes policiales explicaron que la mujer dijo que iban a la boda de su hija, residente en Barcelona, pero que no cumplían los requisitos necesarios para entrar. Según la policía, los viajeros no disponían de la cantidad mínima de dinero requerida para entrar en España, ni de una reserva de hotel, ni de una invitación de un ciudadano español o residente. La hija, según la misma fuente, reside de forma ilegal en España y, al ser preguntadas separadamente sobre la fecha de la supuesta boda, madre e hija dijeron días distintos, lo que indujo a los agentes o no creer la historia.
El líder afroamericano Jesse Jackson se entrevistó con Vicente Fox en un esfuerzo por distender las tensiones causadas por el polémico comentario del presidente mexicano sobre los negros norteamericanos. El lenguaje campechano que suele utilizar Fox le hizo una mala pasada. Al criticar las leyes aprobadas por Washington contra los inmigrantes, dijo: "No hay duda de que los mexicanos, llenos de dignidad, voluntad y capacidad de trabajo, están haciendo trabajos que ni siquiera los negros quieren hacer allá en EE.UU.". Esta declaración provocó que Fox fuera acusado de racista en ambos países. Jackson viajó expresamente a México para recibir las explicaciones de Fox.
Al acabar la reunión, Jackson dijo que la declaración del presidente Fox fue "imprecisa e insensible", pero que ya está aclarado lo que quiso decir al referirse a la población afroamericana. "No compartimos la situación de estereotipos en Estados Unidos. La declaración del presidente Fox fue una mala interpretación, una mala utilización del lenguaje", señaló el reverendo.
Jackson destacó que ahora es necesario trabajar para defender los derechos humanos en Estados Unidos, principalmente de todas las minorías. "Estamos trabajando para formar una coalición entre negros y mexicanos para defender sus derechos. No podemos dejar que las fuerzas de la codicia creen una confrontación entre negros y latinos, debemos escoger la cohabitación y la coexistencia", subrayó.
Fox será el invitado especial del programa radiofónico de Jackson que se emite el domingo desde Chicago. Asimismo, México enviará a un embajador para reunirse con el grupo político que representa la comunidad negra. "Desde hace mucho tenemos contacto amistoso con México, tratando de construir una relación sobre derechos humanos, comercio e inmigración", señaló el líder de la comunidad negra.
Si bien la frase de Fox sobre los negros americanos la pronunció de manera coloquial -en México no ha tenido la carga emocional que en Estados Unidos-, la cuestión racial sí está a flor de piel en el país vecino, donde muchos se quejan de la pérdida de empleos por importaciones y globalización. Entre los más afectados está el afroestadounidense. El crecimiento de la población de origen latino, en especial de mexicanos, desplazó a los afroestadounidenses como principal minoría étnica.Amenudo compiten por los mismos empleos. La sensibilidad sobre el tema es tal que en EE.UU. apenas se usa la palabra negro, por considerarse racista. Al igual que en España se emplea el término subsahariano, en EE.UU. se recurre al sinónimo afroamericano, afroestadounidense o persona de color.
México, aliado clave de Washington en seguridad fronteriza, calificó de "paso atrás" la aprobación de medidas más estrictas contra los indocumentados y ha enviado una nota diplomática de protesta al gobierno de Bush por la aprobación de una ley contra la inmigración que incluye, entre otros puntos, la autorización de fondos para la construcción de un muro en la frontera común.
LA VANGUARDIA DIGITAL JOAQUIM IBARZ - 19/05/2005 Corresponsal MÉXICO
Antes de reunirse hoy en París con sus homólogos de España, Alemania, Reino Unido e Italia (el llamado G-5) para reforzar la coordinación del control de las fronteras exteriores de la Unión Europea (UE), el ministro de Interior francés, Dominique de Villepin, presentó ayer su "plan de acción" contra la inmigración irregular, que incluye una "policía especializada" y descarta una regularización masiva como la efectuada en España. El plan, que será adoptado hoy por el Consejo de Ministros, es tajante en su rechazo a las regularizaciones masivas de inmigrantes sin papeles --se cree que en Francia son entre 200.000 y 400.000-- por considerarlas "contraproducentes". "Hay que sacar las lecciones de la experiencia", dijo el ministro, que recordó que en Francia ya hubo regularizaciones masivas de inmigrantes, en 1981 y en 1997. Villepin consideró que "no se puede, por un lado, hacer un esfuerzo de integración y, por otro, tener un país reducido al estado de colador". En relación a las casi 700.000 personas que han pedido la regularización en España, el ministro dijo que los que la obtengan no podrán trabajar en Francia, porque sus permisos de estancia "no se lo permiten".
CRÍTICAS A LOS ULTRAS "No hay que ceder a los miedos y los fantasmas", afirmó Villepin en una réplica a los ultraderechistas y soberanistas, que anuncian una avalancha de inmigrantes si se aprueba la Constitución europea. Villepin recordó que "el empleo, para cada uno de nuestros países, es competencia nacional" y subrayó que "la regularización en España ha estado sometida a ciertas condiciones planteadas por los españoles". Francia aplicará una política migratoria que apuesta por la represión. "No se trata de formar una nueva policía", sino de centrar la labor de la Policía del Aire y las Fronteras (PAF) "en la lucha contra la inmigración irregular, aumentando sus efectivos (600 más entre 2005 y 2006) y dándole la misión de coordinar a las otras fuerzas de seguridad", destacó el ministro de Interior. La oposición de izquierdas y las asociaciones proderechos humanos ya se han apresurado a criticar a una policía que se dedicará al desmantelamiento de redes clandestinas de inmigrantes y a su reconducción a la frontera. El plan Villepin incluye una serie de medidas, como la implantación progresiva de visados "biométricos", la supresión del registro automático de los matrimonios de franceses con extranjeros contraídos en el extranjero. Y si no hay acuerdo en la Unión Europea sobre la lista de "países seguros", Francia confeccionará su propia lista, lo que, según el ministro, debería acelerar los trámites para los demandantes de asilo procedentes de un "país seguro". Villepin recalcó que su plan se inscribe "en el marco de una verdadera cooperación europea".
El Periódico ju.12 may. 2005 MONTSE CAPDEVILA PARÍS
Peter Eisenman, el prestigioso arquitecto estadounidense responsable de diseñar y construir el monumento a las víctimas del Holocausto inaugurado ayer en Berlín, considera que el sitio "no puede ser solamente un lugar de recogimiento y silencio". El presidente del Parlamento federal --Bundestag--, el socialdemócrata Wolfgang Thierse, es de la misma opinión y cree que el objetivo fue "hacer un monumento incómodo, controvertido y provocador para ir a la cuestión de fondo: el racismo y el antisemitismo". Tal vez por eso, el memorial del Holocausto no ha sido ubicado ni mucho menos en un rincón oculto; los 2.711 bloques de hormigón que lo componen han sido dispuestos en un espacio de casi 20.000 metros cuadrados junto a la puerta de Brandenburgo, cerca del búnker donde se suicidó Adolf Hitler. El lugar formó parte después de la frontera de la extinta República Democrática de Alemania (RDA), es decir, de la línea de la muerte donde fallecieron muchos de los que intentaron cruzar hacia el oeste. El monumento no tiene lugar central ni puertas de entrada. Debajo de los bloques de hormigón --cada uno pesa cerca de ocho toneladas-- se halla un centro de información sobre la persecución de los judíos que llevó a cabo la Alemania nazi.
El peor crimen El debate y la crítica comenzaron al poco de surgir la idea, en 1989, unos meses después de la caída del muro de Berlín. El proyecto fue impulsado por un grupo de intelectuales y por integrantes de la comunidad judía. "Respetable, pero gigantomaníaco", señaló el entonces canciller alemán, Helmut Kohl. ¿Por qué un monumento que sólo recuerda a los judíos y no a los políticos, los gitanos, los homosexuales, los minusválidos, los niños asesinados por los nazis con fines experimentales? "No los hemos olvidado, se recuerdan también en otros lugares, pero aquí se subraya el intento de exterminar a los judíos, de borrar de la faz de la tierra a todo un pueblo, lo que representa el peor crimen cometido por los nazis", asegura Thierse. Una responsabilidad que "es parte de la identidad alemana", según ha declarado el presidente alemán, el cristianodemócrata Horst Köhler. Para el mandatario, el memorial del Holocausto en Berlín es una expresión de la voluntad de "no olvidar y de impedir que vuelva a repetirse un horror semejante". El canciller alemán, Gerhard Schröder, también se muestra firme en este punto. "No queremos y no permitiremos --señala-- que la injusticia, la violencia, el antisemitismo, el racismo y la xenofobia tengan una nueva oportunidad". Sin embargo, lejos de desaparecer, los problemas a los que se enfrenta Alemania en este terreno parecen agudizarse con el paso del tiempo. El presidente del Consejo Judío de Alemania, Paul Spiegel, no se cansa de repetir que "el antisemitismo está latente" y reclama la unidad de los partidos políticos "para hacer frente a la extrema derecha".
Con las leyes En efecto, los ultraderechistas ganan posiciones en los parlamentos del país y demuestran su poder en las calles protegidos por la policía, que refleja casi siempre un mayor interés en cargar contra los militantes de izquierdas que intentan impedir las manifestaciones de los ultras. El intento de los nazis de ocupar la puerta de Brandenburgo y manifestarse junto al monumento del Holocausto el día de la capitulación alemana sólo pudo ser frenado a última hora; una nueva ley que impide la presencia de simpatizantes nazis en las cercanías de monumentos que rindan tributo a las víctimas del Holocausto o de los antiguos campos de concentración salvó a Alemania de la vergüenza. Si los nazis llegaran a ingresar al monumento y quisieran estropearlo con sus consignas, se llevarán una buena sorpresa: las columnas están protegidas con una sustancia especial que les impedirá hacerlo. Mucho mayor será la sorpresa que se llevarán aquellos que pregunten dónde se fabrica la sustancia milagrosa. El líquido es elaborado por una filial de Degusta, heredera de la empresa que en la época del nacionalsocialismo suministró el gas Cyklon-B que fue utilizado en las cámaras de gas donde fueron asesinados millones de judíos. Ironías del destino.
El Periódico mi.11 may. 2005 GONZALO CÁCERES BERLÍN
Europa mira de reojo hacia el sur de Europa, no sólo por la llegada continua de pateras y embarcaciones a España, Italia y Grecia, sino porque esos países, especialmente los dos primeros, concentran los dos tercios de los nuevos inmigrantes. La última regularización en España ha levantado ampollas en unos países cada vez más restrictivos en sus políticas de asilo y acogida.
FRANCIA Firmeza frente al temor del ´contagio´ La regularización masiva de sin papeles en España ha producido escalofríos en Francia, donde la campaña del referéndum amplifica hasta el delirio todo asunto relacionado con la ampliación de las fronteras de la UE y sus repercusiones sociales en el país. El temor a la inmigración incontrolada es uno de los grandes fantasmas que gravitan sobre la ratificación del tratado y alimentan desde hace dos décadas el discurso de la extrema derecha.
El Gobierno se ha apresurado a protegerse de cualquier contagio y ha rechazado toda medida similar sin disimular su disgusto por la iniciativa de España. Francia, que afronta una tasa de paro del 10,2%, ya ha advertido por boca del ministro del Interior, Dominique de Villepin, que ninguno de los nuevos residentes admitidos por España en suelo europeo podrá buscar trabajo al norte de los Pirineos.
La última regularización de inmigrantes ilegales producida en Francia es de 1997-1998, tras el inesperado regreso de la izquierda al Gobierno con Lionel Jospin y el recrudecimiento de la presión de los sin papeles durante los primeros años de mandato de Chirac. En todo caso, sólo 90.000 extranjeros vieron legalizada su situación sobre 130.000 demandas. Los que quedaron excluidos forman parte de los 250.000 inmigrantes a los que el Gobierno ha denegado asilo desde entonces y que hoy integran el ejército de sin papeles que malviven en París y otras ciudades. El propio De Villepin ha cifrado entre 200.000 y 400.000 los inmigrantes clandestinos, sin esperanza alguna de regularización pese a llevar diez años en el país y percibir subsidios mínimos.
Francia ha echado el cerrojo tras haber asimilado las grandes oleadas migratorias de los 60 y 70 procedentes de su antigua colonia de Argelia y el resto de países francófonos del Magreb. "La regla es la firmeza", ha dicho el impetuoso De Villepin, quien se ha comprometido incluso a acelerar las repatriaciones hasta alcanzar este año 20.000 expulsiones. El inusitado tono de dureza responde a las conveniencias coyunturales del referéndum, pero es coherente con la doctrina de Chirac desde su reelección, llevada a la práctica inicialmente por su ministro del Inte-rior, Nicolas Sarkozy. En un intento por neutralizar a la extrema derecha, el actual jefe del partido en el poder rompió todos los tabúes del lenguaje y declaró la guerra a la inmigración clandestina. El desmantelamiento del campo de Santgatte (Calais), donde miles de refugiados esperaban pasar al Reino Unido, fue la primera batalla. Su oposición al ingreso de Turquía es la última.
Francia cuenta con 4,5 millones de inmigrantes mayores de 18 años, lo que significa casi el 10% de la población total de esa edad. Un tercio se ha nacionalizado y forma parte de los 12 millones de personas oriundas de la inmigración que nutren la población. El dato más sintomático es la drástica inversión de la doctrina de asilo: hace treinta años se concedían en un 90% de casos y en la actualidad se rechazan en un 85%. -
ALEMANIA Críticas y elogios a la medida española Alemania ha recibido con un sentimiento ambivalente la regularización de sin papeles en España. Ha habido sorpresa y escepticismo por parte de instancias oficiales, pero la medida ha pillado al país enzarzado en un encendido debate sobre la inmigración ilegal del este de Europa.
Esta semana, Claudia Roth, presidenta de Los Verdes, el socio menor de la coalición rojiverde, ha lanzado el mayor elogio que desde Berlín se ha oído hacia el Gobierno español. "Lo que está haciendo España es lo que me gustaría que tuviéramos aquí", ha dicho al Frankfurter Rundschau.Son palabras que, oficialmente, el Gobierno de socialdemócratas y verdes no comparte. De hecho, uno de los primeros políticos europeos en criticar el plan de Zapatero fue el ministro del Interior, Otto Schily. Designado por algunos con el mote del sheriff rojo, Schily advirtió de que los países que regularizasen a sus inmigrantes debían tener en cuenta a los socios.
El debate ha coincidido con el estallido de un escándalo por el que el ministro de Exteriores, el verde Joschka Fischer, ha tenido que comparecer ante una comisión parlamentaria, acusado de abrir las puertas al tráfico de seres humanos, al flexibilizar, en el 2000, la entrega de visados en países como Ucrania. Algunas informaciones indicaron que muchos de los inmigrantes que entraron con visados se instalaron después en España. Muchos en Alemania cuestionan ahora de forma abierta la política de puertas abiertas, que han defendido Los Verdes. Esto va acompañado de un replanteamiento de las políticas de integración de la población turca, unos 2,5 millones. Alemania acaba de estrenar una ley de inmigración destinada a regular la entrada de extranjeros en función de las necesidades económicas. -
UNIÓN EUROPEA Las contradicciones de la política común La Unión Europea no tiene una política clara de inmigración. A la diversidad de criterios e intereses de los 25 países socios se suma una patente falta de criterios unívocos. Después de que Berlín y La Haya se hubieron indignado con Madrid por no haber avisado de una medida que podía afectarles a ellos y otros socios, la Comisión Europea sacó a colación un informe con ambiguas opiniones. El estudio indica que desde finales de los años setenta se han producido al menos 26 re-gularizaciones y que estos procesos "constituyen una forma de incitación a la inmigración clandestina". Hace dos meses, mientras el comisario de Interior, Franco Frattini, ponía el acento en los supuestos peligros de iniciativas como la adoptada en España y subrayaba la necesidad de "coordinarse" con los socios, la vicepresidenta Margot Wallström y responsable de Empleo, Vladimir Spidla, aplaudían la medida como fórmula idónea para combatir la clandestinidad laboral. Finalmente se llegó a un compromiso, a finales de febrero, para que, a partir de ahora, se avisase de cualquier proceso de regularización. En octubre se tuvo que dar marcha atrás a la idea de establecer en el norte de África "campos de acogida" para frenar a los inmigrantes subsaharianos. -
El ministro del Interior español, José Antonio Alonso, se desvivió ayer por convencer a sus colegas de Francia, Alemania, Gran Bretaña e Italia de que la masiva regularización de 700.000 inmigrantes en España no sólo no repercutirá sobre el mercado laboral de los países vecinos, sino que hasta será beneficiosa para el conjunto de la UE. "La decisión del Gobierno español no plantea ningún problema", afirmó Alonso al término de la reunión del G-5, grupo informal que reúne a los ministros del Interior de los cinco grandes países de la Unión.
Convocada con carácter extraordinario en París para exhibir la unidad de acción en materia de seguridad en plena campaña del referéndum francés, la reunión del G-5 evidenció la disparidad de recetas para hacer frente a la inmigración ilegal pese al discurso común en la política de refuerzo de las fronteras exteriores de la Unión Europea y el control del espacio Schengen frente al tráfico clandestino de emigrantes y el crimen organizado en general. El propio anfitrión de la cumbre, Dominique de Villepin, subrayó que la cita sirvió para mantener una "conversación muy franca" en torno al alcance y las consecuencias de la regularización masiva consumada en España, que viene a sumarse a los más de 600.000 inmigrantes legalizados en Italia en el 2002. Francia y Alemania apenas han ocultado su contrariedad ante la espectacular iniciativa del Gobierno español.
El ministro francés, que en la víspera desautorizó la vía de la regularización colectiva al lanzar un duro plan de medidas contra la inmigración ilegal, subrayó la responsabilidad de los estados en el control del fenómeno y se remitió a las garantías expuestas por el propio José Antonio Alonso. El ministro del Interior español reiteró ante los periodistas que la medida ha permitido hacer aflorar 700.000 personas que ya se hallaban trabajando en el país y que eso es "bueno para ellos, para los españoles y para los europeos" al vincularlos al mercado de trabajo y evitar que acudan a otros países de la Unión en busca de empleo. "Las recetas que son buenas para España no son necesariamente buenas para otros, pero son coherentes con la política global europea", dijo Alonso, quien aseguró que "España respeta la política de Francia y Francia respeta la política de España".
La cita extraordinaria del G-5 sirvió como contrapunto para afirmar la voluntad de los cinco países de reforzar la seguridad de las fronteras. "La libre circulación en el seno del espacio Schengen no debe ser explotada impunemente por las redes de la inmigración clandestina", reza la declaración suscrita en París. Entre otros aspectos significativos, los ministros del Interior defienden la utilización "flexible y eficaz" del restablecimiento temporal del control de fronteras y el refuerzo de los controles aleatorios y específicos. La declaración menciona explícitamente el proyecto de crear una "fuerza de policía europea de intervención en las fronteras" en casos de crisis. Según la declaración, se trataría de un contingente formado a partir de la movilización de "medios nacionales especializados y preidentificados" en cada país con este fin.
Además de impulsar las medidas de armonización de visados y recursos mínimos para acceder al espacio Schengen, así como de la utilización del registro de datos personales de pasajeros (PNR), entre otras medidas, los ministros del G-5 proponen una cumbre con los titulares de Interior de los cinco países del Magreb para coordinar una acción común frente a la inmigración ilegal.
LA VANGUARDIA DIGITAL J. R. GONZÁLEZ CABEZAS - 13/05/2005 Corresponsal PARÍS
En México aumenta la indignación por la entrada en vigor en Estados Unidos de leyes contra los inmigrantes, a los que en la práctica se convierte en apestados, sin derechos y sin deberes. El Gobierno del presidente Fox condenó esta medida, que tendrá un efecto devastador en millones de indocumentados que no podrán llevar a sus hijos a la escuela ni iniciar un pequeño negocio y que incluso tendrán prohibido el acceso a edificios públicos por falta de identificación.
El Gobierno y el Congreso de México criticaron las medidas aprobadas por el Senado estadounidense y promulgadas por el presidente Bush que autorizan a terminar una valla metálica en la frontera entre ambos países e impiden que el indocumentado obtenga el carnet de conducir. "El presidente de México lamenta estas medidas, la construcción de muros para frenar la corriente migratoria no es la mejor manera de atender los retos que compartimos en una frontera común", declaró Rubén Aguilar, portavoz de Vicente Fox. El portavoz oficial dijo que en el Gobierno de México hay "preocupación" por la tendencia antimigratoria que resurge en EE.UU.
Hasta ahora, EE.UU. admitía la llamada "matrícula consular" facilitada por los consulados mexicanos como identificación que permitía al indocumentado obtener el carnet de conducir. Este documento daba al emigrante cierta legalidad. Sin él, de nuevo millones de inmigrantes se convierten en parias. Por una pequeña infracción de tránsito pueden ser deportados. Para obtener una licencia de conducir será necesario proporcionar el número de seguro social, acta de nacimiento y comprobante de residencia legal.
Silvia Hernández, presidenta de la Comisión para América del Norte en el Senado mexicano, advirtió que con las reformas aprobadas en Washington "el inmigrante se verá forzado a buscar documentos falsos y acudir al crimen organizado, con lo que no mejorará la seguridad entre los dos países". La senadora comentó que, aunque Bush ha mostrado su disposición a formular propuestas a favor de la inmigración, las medidas aprobadas "no son el mensaje que estamos esperando".
En un editorial titulado Doble discurso, el diario El Universal señala que preocupa mucho que legisladores de EE.UU. pretenden regular la migración "emitiendo leyes persecutorias que atentan contra los derechos humanos, en lugar de buscar la raíz del problema y atender, de ma-nera conjunta con los países emisores de mano de obra, como México, formas de migración respetuosa que reconozcan la importancia del trabajador foráneo para el enriquecimiento económico de la Unión
LA VANGUARDIA DIGITAL JOAQUIM IBARZ - 13/05/2005 Corresponsal. MÉXICO.
El ministro francés de Interior, Dominique de Villepin, ha declarado que los inmigrantes que se beneficien del programa de legalización en España "no podrán trabajar" en Francia porque sus permisos de estancia "no les permiten hacerlo". "vale para España y no para otros países", afirmó Villepin. El Gobierno galo en su plan de lucha contra la inmigración irregular excluye toda regularización masiva de ilegales.
"El trabajo para cada uno de nuestros países es una competencia nacional", dijo. La regularización en España, añadió, ha estado sometida a ciertas condiciones planteadas por los españoles", dijo. "En estas condiciones", el permiso de estancia "vale para España y no para otros países", señaló Villepin.
Indicó que hay que distinguir entre el permiso turístico a corto plazo que permite circular a través de los países del espacio Schengen y el permiso de residencia y la autorización de trabajo, "que son documentos diferentes".
NO A LA REGULARIZACIÓN MASIVA "PORQUE NO ES UNA SOLUCIÓN"
Villepin excluyó toda regularización masiva de inmigrantes ilegales en Francia, como la emprendida en España. "La regularización masiva está excluida pues no aporta soluciones", afirmó el ministro.
Señaló que hay que sacar las lecciones de las experiencias del pasado, como las regularizaciones masivas que hubo en Francia en 1981 y 1997.
SIEMPRE HAY UN EFECTO LLAMADA, DICE FRANCIA
"Hubo une efecto llamada y de inmediato los inmigrantes irregulares antiguos han sido reemplazados por nuevos inmigrantes. Es la experiencia que tenemos de forma general en Europa", recalcó.
Villepin dijo que "debemos ser extremadamente estrictos y firmes en lo que se refiere la inmigración irregular. No se puede por un lado hacer un esfuerzo de integración y por otro tener un país reducido al estado de colador que día tras día ve llegar a su territorio inmigrantes irregulares cada vez más numerosos".