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El partido xenófobo Ataka(Ataque en Búlgaro) con el 8,69 de los votos entrará a formar parte de la Cámara

Dieciocho meses antes de su prevista entrada en la Unión
Europea (UE), los búlgaros, convocados ayer a las urnas para elegir una nueva
Asamblea Nacional, dieron su apoyo mayoritario a la opositora Coalición por
Bulgaria que lidera el Partido Socialista (PSB, excomunista). Según los datos de
la Comisión electoral central, el PSB, liderado por Seguei Stanichev, se alzó
con la victoria que ya habían anunciado las encuestas.
El PSB, heredero del partido comunista que gobernó el país
durante 45 años, ganaba anoche con el 31,44% de los votos, con el 64% escrutado.
Y el conservador Movimiento National Simeón II, el partido del primer ministro
saliente, Simeón de Bulgaria, tenía el 21,11% de los sufragios. La sorpresa de
esta consulta es la aparición de un partido xenófobo, Ataka (Ataque en búlgaro),
que con el 8,69% de los votos entrará a formar parte de la Cámara.
"Hemos ganado las elecciones, pero los resultados no son
satisfactorios", dijo anoche el diputado socialista Rumen Petkov. Según las
encuestas, el PSB se quedaría con 85 escaños en un Parlamento de 240 y, por
tanto, necesitaría de otras fuerzas para gobernar.

CAMBIO DE ALIADO
El Movimiento para los derechos y las Libertades (MDL), el
partido de la minoría turca que ha gobernado en coalición con Simeón II,
consiguió el 9,54% de los votos y anunció que está listo para apoyar a los
excomunistas, aunque tendrían que buscar otro aliado.
La participación electoral fue muy baja, sólo un 53,48% del
censo, y provocó que de los 22 partidos que se presentaron a los comicios, siete
tengan representación parlamentaria. Observadores del Consejo de Europa
estuvieron presentes en numerosos colegios para dar fe de la limpieza de la
consulta.

CITA CON EUROPA EN EL 2007
Bulgaria debería ingresar en la UE en el 2007 si logra cumplir
las condiciones impuestas para su admisión, de las que aún está lejos. El
Gobierno de Simeón ha obtenido algunos éxitos económicos al reducir el desempleo
del 19% al 12% con medidas de austeridad para contener el gasto.
Sin embargo, el avance en la lucha contra la corrupción y el
crimen organizado ha sido infructuoso. El líder socialista, Serguei Stanichev,
tiene como objetivo prioritario conseguir "un Gobierno socialmente responsable
que realice el cambio necesario para acelerar la entrada del país en la Unión
Europea".

El Periódico
SOFÍA

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Un partido racista entra en el Parlamento de Bulgaria: 20 a 22 diputados

La oposición socialista búlgara, que agrupa a los comunistas, no
descarta aliarse con el centro-derecha y la minoría turca para formar un
gobierno que hará entrar el país en la Unión Europea (UE) en 2007, tras ganar
las elecciones legislativas celebradas el sábado. Por otra parte, los búlgaros
constataban atónitos este domingo que, por primera vez en su historia reciente,
entrará en el Parlamento un partido xenófobo y racista.

Ataka (‘Ataque’ en búlgaro), una coalición extremista, racista y
hostil a las minorías turca y gitana –que representan cada una el 9% de la
población– contará con entre 20 y 22 diputados.

El Partido Socialista (PSB), heredero del Partido Comunista que ha
dirigido el país durante 45 años y que logró sólo 31,17% de los votos según los
últimos datos oficiales, multiplicaba sus llamadas a sus dos posibles socios
para una mayoría.

“La unidad nacional debe prevalecer para resolver los problemas de
Bulgaria, que debe dar una imagen de país estable antes de entrar en la UE”,
declaró ayer Rumen Petkov, el vicepresidente del PSB.

Tras reivindicar el sábado la victoria de su partido, el líder del
mismo, Serguei Stanichev, dijo estar dispuesto a “entablar consultas con todas
las fuerzas políticas democráticas”.

Las Provincias
COLPISA/AFP/ SOFÍA

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¿Quiéres conocer algo mas sobre el partido racista bulgaro Ataka?

Según las encuestas de opinión, los búlgaros buscan el centro
político desde la caída del comunismo, lo cual no contradice que una mayoría
considere la época comunista como positiva porque significó la modernización del
país. Este último aspecto explica en parte el triunfo de Ataka, con unas raíces
simbólicas más en la extrema izquierda que en la ultraderecha, capaz de unir a
jubilados nostálgicos y jóvenes rapados. Sin embargo, sus fundadores son
auténticos camaleones. La sede de Ataka, cerrada ayer tras la resaca electoral,
parece provisional, en un edificio ruinoso de un callejón del centro.

Ognan Saparev fue socio fundador de la UFD y, en la última
legislatura, diputado socialista, pero esta vez no le pusieron en las listas. El
biólogo Petar Berón también fue de los primeros en la UFD. Promovido al frente
del partido cuando Jeliu Jeliev accedió a la presidencia de la república, en
1990, tuvo que dimitir al ser denunciado como ex agente de los servicios de
inteligen-cia. Hoy, Beron dirige el museo de historia natural de Sofia. El jefe
de Ataka, Volen Siderov, dirigió el diario de la UFD y fundó luego con Beron la
Unión de Fuerzas Patriótica. Estela Bankova fue expulsada por Simeón de su
partido y siguió como diputada independiente.

El resentimiento les ha dado olfato para explotar las flaquezas de
los empobrecidos búlgaros por una vía antes intocada en el país, donde la
convivencia con las minorías siempre fue normal, salvo por la expulsión de
300.000 turcos en los últimos tiempos del dictador Todor Jivkov en una extraña
maniobra política. La mayoría regresaron. Siderov ha insistido desde su púlpito
de Skat TV, una cadena por cable (muchos búlgaros disponen de ella) en que la
televisión nacional debe dejar de emitir espacios en turco.También dice que "las
bandas de gitanos aterrorizan a los búlgaros". Para él, el partido de los turcos
y el de Simeón son "mafia política". Los socialistas, tan sólo "incapaces".

LA VANGUARDIA DIGITAL
FÉLIX FLORES - 27/06/2005
SOFIA. ENVIADO ESPECIAL

La exclusiva firma francesa Hermés no deja entrar a Oprah Winfrey en su tienda

Es la mujer que más dinero gana en EEUU. La más poderosa.
Cuando recomienda un libro en su programa, las listas de ventas sufren un
cataclismo. Sin embargo, para la exclusiva firma francesa Hermés, Oprah Winfrey
no es más que una clienta a la que se puede dejar a las puertas de su
establecimiento parisino. Los hechos ocurrieron la semana pasada, Winfrey
intentó entrar en la tienda pero no se lo permitieron alegando que se celebraba
una fiesta privada.
"Lamentamos no haber podido atender a Oprah Winfrey para darle
todo la atención y servicio que Hermés está comprometida a dar a cada uno de sus
clientes en el mundo", afirma un comunicado emitido por la casa francesa.
La versión de la presentadora (foto) es diferente. "Había
gente comprando en la tienda y no se le permitió entrar", dijo Gayle King, una
amiga de Winfrey que presenció el incidente, en el programa televisivo
Entertainment tonight. La diva, que dice sentirse humillada, ya ha anunciado que
no volverá jamás a Hermés.

El Periódico

El Gobierno de Villepin en Francia pretende echar del país este año a 23.000 personas

El semanario de izquierdas francés Politis imaginaba en su última edición la publicación de un anuncio en esos términos: "Francia busca hombre o mujer, de 30 a 35 años, indispensable experiencia, francés e inglés necesarios, perfecto estado de salud y con carnet de conducir. Diplomas: informático, enfermera, electricista. Religión: cualquiera mientras sea invisible . Billete de regreso garantizado. Contacto: Ministerio de Interior". Era, obviamente, un anunció inventado, pero que, según Politis, "resume la nueva política de inmigración francesa".
Se trata de una "inmigración elegida", según los términos
empleados por el ministro de Interior, Nicolas Sarkozy, que no ha precisado
todavía los criterios de esta selección. Sarkozy sí que ha dejado muy claro que
los inmigrantes que no se ajusten a las normas exigidas serán "expulsados". Y
para que no quepa ninguna duda, ha fijado como objetivo aumentar en un 50% las
expulsiones de los inmigrantes sin papeles.

Caballo de batalla electoral Consciente de que la inmigración
es un tema que sigue desatando todo tipo de pasiones, Sarkozy lo ha convertido
de nuevo en el caballo de batalla para las próximas elecciones. Renunciando a la
ilusión de una "inmigración cero", ha optado por el pragmatismo de una
"inmigración elegida", término que cuenta incluso con la bendición del primer
ministro, Dominique de Villepin, oficialmente hostil a la idea de imponer cuotas
para la entrada de inmigrantes. Pero sin embargo, de eso se trata, tal y como lo
han denunciado ya los partidos de izquierdas y las asociaciones de defensa de
los derechos humanos en Francia.
Oficialmente, se trata de "controlar los flujos migratorios".
En realidad, no es más que "una solución fácil para importar la mano de obra
extranjera en base únicamente a las necesidades de la economía francesa", tal y
como denuncian los sindicatos. "Las cuotas profesionales ignoran voluntariamente
los intereses de los países pobres o emergentes, que se ven desposeídos del
personal cualificado indispensable para salir de la miseria y que mantiene
bloqueados a estos países en un dramático subdesarrollo", reconocen los
expertos.
El ministro francés no ha precisado aún los criterios por los
que autorizará la entrada en Francia de los nuevos inmigrantes (sexo, edad,
orígenes, diplomas, motivaciones del exilio (política o económico), reagrupación
familiar o proyectos profesionales y personales).

Poco personal sanitario
Se trata de una política compleja y de administración
complicada. Sobre todo si se tiene en cuenta que hay actualmente en Francia
penuria de médicos y personal sanitario, mientras que numerosos estudiantes
extranjeros en estos sectores encuentran grandes problemas para trabajar.
También se debe tener en cuenta que los sin papeles que trabajan no consiguen
regularizar su situación.
Entre el 2002 y el 2004, las expulsiones de inmigrantes en
situación irregular aumentaron un 72%, según declaró hace unos días el propio
ministro de Interior, que considera sin embargo necesario que "estos resultados
sean consolidados". Por ello, Sarkozy considera que antes de hacer venir a los
inmigrantes adecuados, es decir elegidos, hay que seguir haciendo limpieza y
expulsar a los que no se ajustan a los criterios seleccionados. Según Sarkozy,
esto supone aumentar el 50% las expulsiones, que deberían alcanzar este año las
23.000 personas, y pasar de "una inmigración impuesta a una inmigración
elegida".

División de los socialistas
Se trata, según Sarkozy de "privilegiar un inmigración
laboral" fijando "categoría por categoría" los objetivos de "los flujos
migratorios que se pueden aceptar". El concepto de "inmigración elegida" es
objeto de un amplio consenso entre la derecha francesa mientras que la
izquierda, especialmente los socialistas, aparecen de nuevo divididos sobre la
cuestión y no acaban de pronunciarse.
Un informe de Malek Boutih, antiguo responsable de SOS
Racismo, aboga también por "una nueva política de inmigración" basada en la
instauración de cuotas para los flujos migratorios. Sobre esta cuestión, las
instancias socialistas han preferido hasta ahora evitar debates y discusiones.

El Periódico
MONTSE CAPDEVILA
PARÍS

El Gobierno confía a Marruecos el papel de gendarme de la frontera sur de Europa

“Estábamos contentos porque la Guardia Civil había dejado un poco de maltratarnos, creíamos que había un cambio, pero es peor ahora porque el trabajo se hace en un país sin derechos humanos, aquí ni podemos denunciar nada. Todo ha empeorado desde que el rey de España ha venido a ver al otro rey; ahora que son tan amigos nosotros somos las víctimas de los dos gobiernos”. Este testimonio, perteneciente a un inmigrante subsahariano que fue rechazado en la frontera ceutí, forma parte de un informe de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) y SOS Racismo, y representa en su dimensión más dramática y cotidiana, la evolución de la política sobre ‘control de personas’ de la Unión Europea. Una tendencia que busca desplazar las actuales barreras de la Unión a los países vecinos, y delegar en sus gobiernos la gestión de un asunto que en los foros europeos corre parejo a la lucha contra el terrorismo.
El Programa de la Haya, documento marco que fue aprobado el pasado 3 de marzo y regirá el devenir de la Unión durante los próximos años resulta claro al respecto: “el Consejo Europeo pone de relieve la necesidad de cooperación intensificada y de creación de capacidad, tanto en las fronteras meridionales como en las orientales de la UE, para permitir que estos países gestionen mejor la migración y proporcionen protección adecuada a los refugiados”.
Mohamed VI ha entendido todo esto a la perfección y lo utiliza hábilmente como lanzadera hacia el mercado europeo, sabiendo que mientras Marruecos se dote de mayor ‘capacidad’ de contención de la inmigración y del ‘terrorismo’, Europa hará la vista gorda ante determinados asuntos de índole interno. En la histórica visita que Juan Carlos I realizó en enero al país vecino, el monarca alauita solicitó más dinero para ejercer su tarea de ‘estado tapón’ y sólo una semana después, el Gobierno de Zapatero le dio cumplida respuesta, a través de los secretarios de Estado de Seguridad e Inmigración, Antonio Camacho y Consuelo Rumí, respectivamente. En rueda de prensa conjunta celebrada en Rabat, anunciaron la intención de ayudar a Marruecos a implantar a lo largo de su costa y fronteras interiores un sistema similar al SIVE español, así como a mejorar los instrumentos de coordinación entre las dos monarquías.
Camacho aseguró que España y Francia pretenden liderar un programa de la UE dotado con 40 millones de euros procedentes de los fondos MEDA, que “permita a Marruecos
dotarse de medios tecnológicos para la detección de la inmigración irregular subsahariana que transita por su territorio”. Los MEDA constituyen el principal instrumento de financiación de la cooperación euromediterránea y representan el activo fundamental del Proceso de Barcelona, que desde hace 10 años tiene como objetivo teórico impulsar el desarrollo político (democrático) y económico (a través de la creación de Zonas de Libre Comercio) de los países de la ribera Sur del Mediterráno y el Medio Oriente.
La colaboración entre España y Marruecos en materia de gestión de flujos migratorios no ha cesado de intensificarse en los últimos años, como muestran los actuales programas de patrullas conjuntas entre la Guardia Civil y la Gendarmería o la firma en 2002 del ‘Acuerdo de buena vecindad’ que contempla la devolución a territorio marroquí de todos los migrantes llegados en patera a las costas españolas desde Marruecos. Fruto de esta relación, afirmó Rumí en Rabat, el número de personas
indocumentadas que en 2004 trató de llegar a España disminuyó un 18% en la Península y un 10% en Canarias.
Pero, ¿a costa de qué? Derechos humanos El 24 de febrero de 2004 el Gobierno del PP fletaba en Fuerteventura el primer charter de subsaharianos sin papeles con destino a Marruecos, saltándose todos los pasos previos que prevé el derecho internacional. La policía trasladó a 30 personas hasta el centro de internamiento de El Aaiun,
sin haberles siquiera interrogado sobre su identidad, origen o causas por las que huyeron de sus países. Alcanzaron el territorio europeo, fueron detenidos y automáticamente expulsados. Un hecho que dista mucho de ser aislado, y que se repite a diario en las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla, a menudo acompañado de
malos tratos por parte de las policías de ambos lados de la frontera, tal y como han denunciado en reiteradas ocasiones organizaciones de derechos humanos y que es de conocimiento del Defensor del Pueblo español y de la propia ACNUR.
Tras ser expulsadas y una vez en territorio marroquí, el destino que les espera a estas personas no es nada esperanzador: o bien son detenidas por la policía alauita y recluidas en centros de internamiento hasta ser expulsados del país a través de Argelia o Mauritania, o bien buscan refugio en alguno de los campamentos donde malviven cientos de personas para volver a intentarlo de nuevo.
Pero tras la aprobación, hace unos meses, de la nueva Ley de Extranjería alauita, que en palabras de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos reduce al inmigrante irregular a un estatus de delincuente y permite su expulsión en menos de 48 horas,
estos campamentos han dejado de ser seguros. Por citar dos de los casos más sonados de los últimos meses, el 16 de enero 1.200 miembros de las fuerzas del orden marroquíes desalojaron el campamento del monte Gourugou, próximo a Melilla, deteniendo a decenas de subsaharianos, y lo mismo sucedió en diferentes jornadas de febrero, marzo y mayo en el bosque de Belyounech. En la última gran redada, los inmigrantes que se encontraban en este bosque vecino a Ceuta fueron acosados por gendarmes y militares marroquíes durante cinco días, que tras destruir sus tiendas de campaña y otras pertenencias detuvieron a más de 200 personas.
De los migrantes detenidos en Marruecos, una parte son trasladados a prisiones como la de Tetuán, pero la gran mayoría (el 80% según diversas fuentes) son deportados en
condiciones infrahumas a la ciudad fronteriza de Oujda y dejados a su suerte en territorio argelino. Una vez allí, si no son ‘interceptados’ por la gendarmería argelina y llevados a uno de los temibles campos de internamiento del Sur del Sahara, previa expulsión a Mali, Mauritania o Níger, y les queda alguna fuerza y ánimo, tratarán de regresar sobre sus pasos para intentar alcanzar de nuevo
El Dorado español.

Diagonal nº9
J. Cabarga
Argel

Condenado a 60 años de cárcel el autor del asesinato que inspiró 'Arde Misisipí'

Un juez del estado de Misisipí ha condenado este jueves al ex
miembro del Ku Klux Klan, Edgar Ray Pillen, a 60 años de prisión por tres
asesinatos cometidos en 1964. El acusado, de 80 años, escuchó impertérrito desde
su silla de ruedas la sentencia que implica que terminará sus días en prisión.
El pasado día 21, un jurado formado por nueve blancos y tres
negros decidió que Killen era culpable de homicidio. El veredicto coincidió con
el 41 aniversario del asesinato de los tres jóvenes que promovían el registro de
negros en el sur de Estados Unidos para que votaran: Michael Schwerner, Andrew
Goodman y James Chaney.

La película Arde Misisipí difundió la historia de Edgar Ray
Pillen, un pastor religioso cabecilla local del grupo racista blanco Ku Klux
Klan (KKK) que durante décadas aterrorizó las comunidades negras de los estados
del sur de Estados Unidos. En 1967, Pillen fue absuelto de esas muertes después
de que un jurado fuese incapaz de llegar a un acuerdo.

En este juicio, el juez Marcus Gordon ha dicho a Killen, antes
de pronunciar la sentencia, que "cada una de las vidas de los tres jóvenes tiene
el mismo valor para la sociedad" y por eso aplicó el castigo máximo de 20 años
en cada caso. Gordon también advirtió de que no debería haber amenazas ni
represalias contra los miembros del jurado que actuaron en este caso, uno de los
más controvertidos del estado, por un crimen que galvanizó la lucha por los
derechos civiles hace cuatro décadas.

Los crímenes

El 21 de junio de 1964 los tres jóvenes fueron detenidos por
la policía local por una infracción de las leyes de tránsito. Posteriormente,
fueron dejados en libertad en medio de la noche y poco después fueron capturados
por un grupo de hombres entre los que había policías y miembros del KKK.
Cuarenta y cuatro días más tarde, los tres cadáveres aparecieron bajo un dique
de tierra con heridas de bala.

Schwerner, de 24 años; Goodman, de 20, y Chaney, de 21 años
(los dos primeros blancos y el tercero negro), habían llegado a Filadelfia, en
Misisipí, desde Nueva York en lo que se denominó el "verano de la libertad",
cuando miles de activistas del norte del país fueron al sur en campañas para
registrar a los negros para que votaran.

ELPAIS.es
EFE - Filadelfia

Cadena perpetua para 10 nazis por la masacre de 560 italianos en 1944

El tribunal militar de La Spezia (norte de Italia) condenó
ayer a cadena perpetua a los diez imputados por una matanza perpetrada por
militares nazis en 1944, cuando 560 italianos fueron asesinados en la localidad
de Sant'Anna di Stazzema. Los condenados son diez antiguos miembros de las SS,
todos ellos alemanes y, en la actualidad, mayores de ochenta años. Ninguno de
los condenados se encuentra en Italia ni ha asistido al juicio, por lo que la
condena se ha emitido en rebeldía, una posibilidad contemplada por la
legislación italiana.
Los hechos juzgados se produjeron el 12 de agosto de 1944,
cuando los militares de las SS mataron a 560 civiles de todas las edades con
disparos de ametralladora y bombas de mano, para después amontonar sus cadáveres
junto a la iglesia de Sant'Anna y quemarlos. Sólo uno de los condenados confesó
haber participado en la matanza, el cabo Ludwig Goering, quien admitió haber
fusilado a una veintena de mujeres.

La sentencia fue acogida con emoción y aplausos por parte de
buena parte de los presentes en la sala, entre ellos el alcalde de Sant'Anna,
Michele Sillicani, que mostró su satisfacción y "gratitud" por la decisión del
tribunal. "Después de 61 años se ha hecho justicia", señaló el alcalde.

ELPAIS

Un miembro del Ku Klux Klan, condenado por el asesinato de tres activistas en 1964

James Chaney, Andrew Goodman y Michael Schwerner (un negro y
dos blancos) eran militantes de derechos humanos que se dedicaban, en el verano
de 1964, a la difícil y peligrosa tarea de registrar electoralmente a negros en
los condados del sur en los que la segregación, el racismo y los poderes locales
estaban por encima de las leyes. El 21 de junio (ayer hizo 41 años) los tres
jóvenes desaparecieron en un pueblo de Misisipí. Gracias al celo de algunos
policías del FBI, 44 días más tarde sus cuerpos fueron descubiertos, con señales
de los golpes y los disparos recibidos.
Hace 17 años, la película Arde Misisipí, dirigida por Alan
Parker, llevó el drama a las pantallas. Ayer, en la sala de un juzgado de la
ciudad de Filadelfia, en Misisipí, un jurado de nueve blancos y tres negros
decidió que Edgar Ray Killen, de 80 años, es culpable de homicidio, un punto
intermedio entre la conspiración para el asesinato que reclamaba la acusación y
lo que mantenía la defensa: ausencia de pruebas que situaran a Killen en la
escena del crimen.

El condenado, en una silla de ruedas por un accidente laboral
sufrido hace años y con tubos de oxígeno en la nariz, escuchó imperturbable el
veredicto; su mujer le ofreció palabras de consuelo. La sentencia implica un
máximo de 20 años de cárcel.

Killen, que en 1964 trabajaba en un aserradero y era
predicador -y miembro del Ku Klux Klan en los ratos libres- ya fue juzgado en
1967. A diferencia de este proceso, iniciado a instancias del Estado de Misisipí
y con una acusación de triple asesinato, hace 28 años se trató de un juicio
federal por violación de derechos humanos. Aquel jurado se bloqueó, porque uno
de sus miembros -todos blancos- dijo que le era imposible condenar a un
predicador. Otros siete acusados fueron condenados a penas inferiores a seis
años. Los testimonios de los testigos que ya han fallecido han sido empleados
ahora.

En el verano de la libertad de 1964, Schwerner, de 24 años,
Goodman, de 21 (los dos de Nueva York) y Chaney, de 21 y nacido en Misisipí,
estaban en el condado de Neshoba. Al tiempo que trataban de vencer los recelos
-ampliamente justificados- de los negros para inscribirse en el censo electoral,
se preocuparon por el incendio intencionado de una iglesia. Fueron detenidos de
noche por la policía local, por exceso de velocidad, y luego puestos en
libertad. A la salida de la comisaría, un grupo del Ku Klux Klan que sabía dónde
estaban y a qué hora iban a abandonar las dependencias policiales, les siguió.
Testimonios de participantes en la emboscada indicaron que Killen planeó la
operación y el asesinato.

Ayer hubo aplausos y lágrimas de emoción. El veredicto dejó
una sensación agridulce: logró la tranquilidad de espíritu que, especialmente en
Estados Unidos, produce un fallo así en las víctimas, porque cierra un asunto
pendiente, pero quedó claro que la justicia llega muy tarde, como dijo el
fiscal: "A estos tres chicos y sus familias les robaron todas las cosas de las
que Killen ha podido disfrutar en estos 41 años".

Rita Bender, la viuda de Michael Schwerner, dijo que era "un
día muy importante", pero también recordó que "Killen no actuó en el vacío. El
Estado de Misisipí fue cómplice en estos crímenes. Aunque ha entrado luz, la
ventana no se ha abierto por completo. Eso significa que aún hay gente entre
nosotros que elige mirar para otro lado y que aún queda tarea por hacer".

Parecidas palabras de Ben Chaney, hermano de James: la condena
es importante y anima a las familias de las víctimas, pero "hay más cosas que
todavía hay que hacer".

Los familiares del antiguo dirigente local del Ku Klux Klan
abandonaron el juzgado sin hacer declaraciones. El abogado de Killen también
estaba relativamente satisfecho por haber logrado evitar la condena por
asesinato. James McIntyre anunció que iba a recurrir, de todas formas. El fiscal
del Estado, Jim Hood, fue el que más celebró el fallo: "Hay justicia para todos
en Misisipí", dijo. En el juicio, el acusador, Mark Duncan, había dicho que la
culpabilidad de Pillen era tan evidente que el jurado tenía una responsabilidad
muy importante: "Van ustedes a decir al resto del mundo que no vamos a permitir
que Edgar Ray Killen se libre ni un solo día más de lo que hizo".

ELPAIS.es
JOSÉ MANUEL CALVO - Washington

En Perpiñán no hay una guerra entre magrebíes y gitanos

Perpiñán vive consternada aún por el impacto de dos asesinatos y la
reacción posterior de un grupo de jóvenes que la noche del domingo 29 de mayo
incendió medio centenar de vehículos y provocó destrozos en 109 comercios. Pero
a esa ciudad que en los últimos años ha divulgado el eslogan Perpiñán fraternal
le duele aún más la imagen que han dado los medios de comunicación. Jaume Roure,
teniente de alcalde y residente en el núcleo histórico donde han ocurrido los
incidentes, asegura con rotundidad que en Perpiñán "existen problemas
económicos, pero no racistas". "Es falso que haya un enfrentamiento entre las
comunidades magrebí y gitana".

-El hecho es que han muerto dos magrebíes en una semana.

-Sí, pero en el primer caso, el de Bey Bachir, un argelino con
antecedentes penales, responde a una pelea. Bachir saca un cúter con el que hace
un corte en la cara a un gitano y luego recibe una paliza brutal. Los autores
han sido detenidos y entre ellos hay uno que había sido detenido al menos otras
veinte veces. El asesinato de Driss Ghaib, marroquí propietario de un pequeño
restaurante, es un misterio. Lo mataron de cinco tiros en la cabeza, con un
ritual mafioso que nunca han utilizado los gitanos de Perpiñán en cinco siglos.
Nadie vio nada. Parece una provocación. Y media hora más tarde hubo los
incidentes.

-Pero los magrebíes vivieron esos asesinatos como una agresión.

-La manifestación de protesta, que reunió de 2.000 a 4.000 personas,
según las fuentes, tuvo lugar antes de la segunda muerte, fue pacífica y no pasó
nada, aunque hubo tensión. En todo caso sorprende la presencia de algunos
adversarios del actual alcalde, como los comunistas. Después de la
manifestación, la calma parecía que había regresado, incluso la policía se
retiró.

-Quien sale a la calle la noche del domingo son jóvenes magrebíes.

-Sí, pero se fueron hacia el centro histórico, no contra las casas
de gitanos. Sólo hubo un conato y fue entonces cuando algún gitano disparó su
escopeta como si marcase su territorio. Muchos gitanos se habían marchado del
barrio. Salieron a la calle unos 300 magrebíes, había jóvenes de 12 y 13 años,
también niñas. Fue una reacción violenta y acabó con el saqueo de algunas
tiendas, como un supermercado y la del equipo de rugby de la ciudad.

-¿Cómo se explica esa violencia?

-No es un problema de gitanos y marroquíes, aunque eso es lo que
desea la extrama derecha. En todo caso es un problema de bandas. Es también la
pobreza y la droga. En una ciudad de 115.000 habitantes hay más de 7.000
personas que viven de la ayuda de un salario mínimo y dos tercios no son de
Perpiñán. Han venido aquí porque es una ciudad más barata, porque les hemos
facilitado ayudas a la vivienda. Tenemos un 10% de pobreza y eso es demasiado.
Además se da una desestructuración de las familias, la pérdida de los referentes
de autoridad. A los hijos de esos parados, a la segunda o la tercera generación
de inmigrantes que no tienen un horizonte, se les crea una gran frustración.
Estos días han salido jóvenes con la bandera de Argelia pero nunca han estado
allí, es sólo un símbolo. Como lo es ese no del referéndum a cierta Europa.

-Una crítica muy repetida es el supuesto favoritismo a los gitanos.

-Es falso y se puede demostrar. No es cierto que haya muchos gitanos
trabajando para el Ayuntamiento, puede haber un centenar, como lo hay de
magrebíes. Y es ridícula esa rumorología que dice que se les han regalado motos
o neveras.

-El alcalde Jean-Paul Alduy había levantado la bandera de la
convivencia. Incluso ha ironizado con que se construye una mezquita proyectada
por un arquitecto judío.

-Sí, en Vernet, el otro barrio, junto con Sant Jaume, donde conviven
magrebíes y gitanos. Es mejor así que no la clandestinidad, pero no pagamos
nada. Somos laicistas, aunque respetamos el culto privado. Yo mismo he oficiado
matrimonios mixtos entre ambas comunidades.

-¿Qué pasará ahora?

-La ciudad vuelve a la normalidad. Tenemos la fiesta de la música,
luego el festival de verano. El ministro del Interior en su reciente visita ha
dicho que las fuerzas policiales permanecerán hasta que sea necesario, ha
prometido otros 30 policías y volverá en septiembre. Nosotros continuaremos la
remodelación de los tres barrios más degradados (Sant Jaume, Sant Mateu y
Vernet), para los que hay aprobados 262 millones de euros en cinco años.
Analizaremos las causas de lo que ha sucedido, con los mediadores, con la gente
que conoce los problemas. Y habrá que evitar que esos jóvenes que ahora han sido
condenados en juicios rápidos por los incidentes se conviertan al salir de la
cárcel en unos mártires.

LA VANGUARDIA DIGITAL
JOSEP PLAYÀ MASET - 20/06/2005
Barcelona

Miedo y miseria en la patera de Tánger

Dos hermanos marroquíes parecen ser los jefes de la red de
traficantes que fletó la patera cuyo naufragio, ocurrido la madrugada del pasado
lunes cerca de Tánger, costó la vida a seis mujeres subsaharianas y a sus seis
hijos pequeños. La policía española ha remitido al Ministerio del Interior
marroquí los apodos y las características físicas de esos individuos, en cuya
localización ponen "el máximo empeño" las autoridades del país vecino.

Las declaraciones de los 49 inmigrantes marroquíes -44 hombres
y 5 mujeres- detenidos en una embarcación que llegó el lunes a la costa de
Tarifa (Cádiz) permiten reconstruir la tragedia ocurrida hace seis noches en
Sidi Kenkuch, una playa de rocas situada 15 kilómetros al este de Tánger.

Los inmigrantes habían contactado en esa ciudad con miembros
de la organización de traficantes, a los que cada uno pagó por adelantado entre
1.000 y 1.500 euros a cambio de un viaje en patera hasta Cádiz.

Fueron reunidos en un bosque a medio camino entre Tánger y
Ceuta. Cobijados en tiendas y chabolas hechas con plásticos, esperaron la salida
de la embarcación. Las cinco mujeres fueron recluidas en una casa de las
proximidades. Muy cerca de su campamento había otro, de inmigrantes
subsaharianos, en el que poco antes de la noche de la tragedia daría a luz una
mujer. Ella y su bebé fueron, presumiblemente, dos de las 12 víctimas del
naufragio.

Durante su estancia en el bosque, los traficantes sólo les
entregaban una barra de pan por persona y día. Los demás alimentos se los
vendían a precios dos y tres veces superiores a los de mercado.

En este estado de opresión, miseria y miedo pasaron los
inmigrantes hasta dos meses, pues el mar estaba intratable en el Estrecho.
Desesperados, algunos reclamaron la devolución del pasaje. Los mafiosos les
respondieron que podían irse, pero que se olvidaran del dinero.

El día de la partida, los traficantes los reunieron en un
claro. Estaban armados con estacas y espadas. Les retiraron los documentos de
identidad y les advirtieron de que eran hombres muertos si se les ocurría
revelar a la policía española algún dato sobre la organización o sobre el lugar
en el que habían permanecido ocultos. En cambio, si se portaban bien les
rebajarían el precio de un segundo viaje, en caso de que fueran interceptados y
devueltos a Marruecos.

Amparados en la noche, los propios inmigrantes tuvieron que
cargar la embarcación, una zodiac gris de ocho metros de eslora y dos de manga,
equipada con un motor Yamaha de 60 caballos. El camino hasta la playa estaba
formado por grandes piedras, sobre las que era difícil mantener el equilibrio.
Uno de los expedicionarios resbaló y se rompió una pierna. Sus compañeros no
volvieron a saber de él.

Ya en la playa, vieron otra lancha, abarrotada de
subsaharianos, que tenía problemas con el motor. El hijo de uno de los
traficantes subió a bordo y consiguió ponerlo en marcha. Luego descendió y cedió
el timón al patrón.

Fue entonces cuando A. M., de 26 años y patrón de la
expedición de los marroquíes, en prisión incondicional desde ayer, se volvió
hacia sus pasajeros y les explicó: "Los negros son un cebo para entretener a los
españoles. Mientras los rescatan a ellos, nosotros podremos entrar en España".

Minutos después se produjo la tragedia.

ELPAIS.es
TOMÁS BÁRBULO - Madrid

La playa de la desolación

Cargada en un remolque aparcado ante el puesto de vigilancia
de la Gendarmería Real de Marruecos en el viejo puerto de Tánger, una lancha
neumática de color negro, aparentemente en buen estado, reposa ajena a la
tragedia que protagonizó la madrugada del domingo al lunes.
La embarcación, una semirrígida Argo de ocho metros de eslora
propulsada por un motor Yamaha de 40 CV, es la que volcó a causa del oleaje nada
más salir de la playa de Azarara, en Sidi Kankuch, unos 16 kilómetros al este de
Tánger. Perecieron 12 de sus al menos 91 ocupantes, seis mujeres y seis bebés,
todos subsaharianos. No hay fecha todavía para darles sepultura, a la espera de
los resultados del difícil proceso de identificación y de las gestiones de los
consulados.
Los supervivientes, o al menos 79 de ellos --15 marroquís y
otros 64 subsaharianos, procedentes de Camerún, Senegal, Ghana y Costa de
Marfil, entre otros países--, fueron arrestados y se encontraban ayer en los
calabozos de la Gendarmería Real de Tánger. Más que probablemente, siguiendo el
procedimiento habitual, en cuestión de horas serán expulsados hacia Argelia por
la frontera de Ujda.
En cualquier caso, responsables de la Gendarmería no esconden
la gravedad de la situación. "Los estamos recibiendo de toda África. El problema
es el hambre, y eso no se puede resolver sólo con arrestos y expulsiones",
explicaron.

Peligroso acceso
Para llegar a la playa de Azarara (en árabe, "la de las
piedras amarillas") hay que dejar la sinuosa carretera de Tánger a Ceuta y
descender a pie aproximadamente un kilómetro y medio por un sendero empinado y
pedregoso, incómodo de día y es de suponer que peligrosísimo de noche y con un
niño en brazos. "No me explico cómo pudieron bajar hasta ahí", dice el jefe del
puesto de la Gendarmería del puerto.
Hasán, que vive en un chalet cercano a la playa, dice haber
visto a los grupos de inmigrantes en otras ocasiones: "Llevan la lancha
enrollada, y la hinchan una vez abajo. El motor lo bajan entre tres". Las
dificultades para acceder a la zona complicaron considerablemente la operación
de rescate, hasta el extremo de que los gendarmes tuvieron que recuperar la
embarcación a nado.
La calita, escarpada y rocosa, no debe tener más de 15 metros
de longitud. Pese a que el día es brumoso, se percibe a simple vista la costa
española, escasamente a 20 kilómetros en línea recta, tan cerca y tan lejos.
Hasán y su amigo Saíd, conmovidos, sólo aciertan a musitar: "Pobrecitos, pobre
gente".

Un patuco y un babero
Traídos por la marea, los restos del naufragio se secan al
sol. Esparcidos dolorosamente aquí y allá, una mochila portabebés, pañales, un
patuco, un babero, entre las piedras y montones de algas. También zapatos, ropa
de adultos, un chándal con el escudo del Barça, un documento de identidad
ghanés, un portafotos con la imagen de un hombre joven, con camisa blanca y
americana gris, y una fecha: 26 de noviembre del 2003. Desesperados testimonios,
día y medio después, de un nuevo capítulo de la larguísima, clamorosa e
insoportable tragedia del Estrecho.
Y es que esto no se acaba nunca. Ayer mismo llegó a las
Canarias otra embarcación con 19 personas a bordo, dos de ellas mujeres.

El Periódico
JOSEP SAURÍ
TÁNGER / ENVIADO ESPECIAL

"Yo sólo soy un negro: una mercancía"

"Los inmigrantes somos una mercancía para Marruecos y para Europa y los muertos ahora son la mercancía de los periodistas y de las ONG para ganar dinero. Ahora todo el mundo se está preguntando qué pasa con estos pobres negros, cuando jamás hemos recibido ayuda aquí de una organización, jamás. Así que rogamos a estos mercaderes de la muerte, a estas ONG de despacho, que guarden silencio por respeto a nuestros hermanos muertos y nos dejen tranquilos".
Quien así habla, con tanta rabia, es uno de tantos
emigrantes negros de los que subsisten escondidos en los bosques que rodean
Tánger y Ceuta a la espera de poder pasar a España. De él sabemos muy poco, tan
sólo que hace tres años que emprendió el camino hacia un sueño aún irrealizado:
tener una vida digna en Europa. No conocemos su nombre ni su nacionalidad, que
no quiere dar. No le falta razón, este hombre es un proscrito, como lo eran las
seis mujeres y seis niños, todos menores de dos años y medio, que el lunes
perecieron a pocos metros de una playa de Tánger y por cuya injusta muerte este
inmigrante habla lleno de dolor. Por sus muertes y por las vidas que llevaron
antes de subir en la siniestra patera.

Tal y como narran los dos inmigrantes que aparecen
en esta información, cuyos testimonios han sido recogidos por el Colectivo
Frontera Sur, la aventura de un subsahariano desde que sale de su país hasta que
consigue llegar a Marruecos no es un camino de rosas. En Marruecos, los
emigrantes se enfrentan a la exclusión, las batidas de la policía y del
ejército, que según han denunciado varias ONG saquean sus campamentos y les
roban, y, en muchas ocasiones, a una expulsión por la frontera de Argelia, que
para muchos representa la muerte. La razón es que como Argelia no acepta en su
territorio a la mayoría de estos emigrantes, se ven obligados a intentar volver
a Marruecos; si no lo logran, deberán quedarse en lo que llaman tierra de nadie:
terreno yermo sin agua ni comida.

L., inicial del nombre de pila de este
subsahariano, dice que desde que salió de su país "nunca" le han considerado una
persona, que él "sólo es un negro, un moreno joputa como me decía la Guardia
Civil una vez que me deportó, una mercancía con la que todos ganan dinero". Este
hombre, que todavía no está seguro de no haber perdido a uno de sus familiares
en el naufragio, rompe a llorar y se pregunta qué va a ser ahora de los
cadáveres. Porque los subsaharianos que mueren en el Estrecho reciben sepultura
la mayor parte de las veces gracias a la caridad de la Iglesia Católica de
Tánger.

D. es otro joven subsahariano, todavía está
impresionado por lo que pasó el lunes, porque él estuvo a punto de ir en la
patera que se hundió. Si no lo hizo fue porque su familia no pudo reunir el
dinero que costaba el viaje.

El joven está desesperado. Lleva más de dos años y
medio en Marruecos y es fácil verle mendigando por las calles de Tánger. Este
chico dice que "jamás podrá volver". Sabe que "seguir adelante" e intentar la
travesía en patera es un "suicidio", pero lo prefiere a la "muerte lenta que es
Marruecos". Este subsahariano tiene un recuerdo especial para sus compañeras
muertas y sus bebés y se lamenta de que las mujeres sufran "mucho más, son las
más débiles y no tienen opción". El joven dice que "se le abren las carnes"
cuando oye que las subsaharianas se quedan embarazadas a propósito, y se
pregunta cómo pueden tener acceso a anticonceptivos si "ni siquiera tienen
comida".

"Para las mujeres su cuerpo es su único medio para
poder cruzar". A ello hay que añadir violaciones y abusos. D. recalca que
"cruzar con un bebé es mucho más difícil: muchas mujeres intentan abortar y
mueren" por el camino, relata el joven. Para las que tienen un bebé en Marruecos
es también "la muerte", porque "aquí estos niños no existen. Algunos tienen ya
seis o siete años, pero sus madres nunca podrán volver a sus países; ellos han
nacido en el camino y no existen para ningún país".

Europa Sur
Rabat.

Una cala de Tánger: crónica de la tragedia que segó la vida de 12 personas

EL color turquesa del agua, el silencio sólo roto por el bamboleo de
las olas, el trinar de los pájaros, el cielo azul, calma y sosiego por
doquier... y la costa española, ahí enfrente, a tiro de piedra, a tiro de
patera. La diminuta cala de Ahzarara amanecía ayer con la resaca del drama tras
haber sido el escenario mudo de una nueva tragedia de la inmigración
clandestina. Una playita de apenas veinte metros de ancho en el pueblo de Sidi
Kankush que intenta recuperarse a golpe de marea del golpe sufrido en la
madrugada del lunes. Pero el oleaje no ha logrado todavía borrar todas las
huellas de un asesinato múltiple cometido por el destino. Seis mujeres y seis
niños dejaron su pellejo entre estas piedras mudas cuando la barca en la que
viajaban casi un centenar de personas zozobró. Doce subsaharianos que nunca
llegarán a su paraíso europeo ni serán expulsados de vuelta a su particular
infierno africano.

El periodista repite, a plena luz del día, los pasos que siguieron
todos los inmigrantes clandestinos guiados por la correspondiente mafia y el
brillo de la media luna. A diecisiete kilómetros de Tánger, hacia Ceuta, el
cauce de un torrente seco desciende a lo largo de unos mil metros hacia la
costa. Un terreno empinado y abrupto por el que parece imposible que se hayan
podido colar un centenar de almas -mucho menos una zodiac de ocho metros- sin el
visto bueno de los militares que controlan desde lo alto día y noche. Cuatro de
ellos están detenidos. Sus compañeros salieron ayer raudos de la garita ante la
llegada de los informadores al olor del desastre. «Papeles». Todo en regla.

Campo a través, en veinte minutos, se pasa del reino de los
saltamontes al reino de los cangrejos. La llegada a la cala se convierte en un
desagradable espectáculo que trae constantemente a la mente lo que debió ser el
naufragio. Seis mujeres. Seis niños. Todos muertos. Las pertenencias de los
náufragos aparecen esparcidas sobre las rocas, entre las algas, sobre la
arena... Said, un marroquí que sirve de guía, se acaricia los brazos. «Tengo los
pelos de punta». Bajos sus pies, el bochorno en forma de patucos de ganchillo,
un babero, restos de pañales y braguitas y hasta una mochila porta-bebés. Seis
niños. Muertos.

Restos del naufragio

El paseo por Ahzarara duele a la vista a pesar del impresionante
espectáculo que uno tiene ante sus ojos. La mirada desciende y pasa de ver el
sueño de Tarifa y el tráfico del Estrecho de Gibraltar a tener delante la más
cruda realidad. Camisetas aún mojadas, pantalones desgarrados, zapatillas de
deporte desparejadas, paquetes con dátiles enrollados en cinta adhesiva para
aliviar la travesía, envases brick preparados como cantimploras...

La lista no termina ahí. Hay papeles del consulado de Ghana en
Rabat. Fotos de carné de un joven subsahariano de camisa blanca y americana
oscura del 26 de noviembre de 2003. También hay restos de agendas con teléfonos
marroquíes y españoles. Pilas unidas a cables para recargar los teléfonos
móviles y poder llamar por el camino o al llegar... o no llamar nunca más.

A una veintena de kilómetros, en el puerto de Tánger, descansa la
embarcación semirrígida marca «Argo» de ocho metros de eslora en la que
intentaron la aventura. Confiscado en las dependencias de la Gendarmería yace el
motor «Yamaha» de cuarenta caballos que impulsó a 76 subsaharianos y 15
marroquíes a ninguna parte. Mientras, en la morgue del Hospital Mohamed V
aguardan su entierro sin prisa los cuerpos de las seis mujeres y los seis niños,
todos subsaharianos, muertos en la tragedia. Las identificaciones y los trámites
consulares retrasarán el funeral, que previsiblemente tendrá lugar en esta
ciudad del Estrecho de Gibraltar.

Un goteo, el de las pateras, que no cesa. Ya lo advirtieron ayer los
pasajeros de una de estas barquillas cuando llegaron a Gran Canaria, éstos sanos
y salvos, procedentes del Sahara Occidental: detrás vienen quince expediciones
más.

Diario SUR Digital

Centenares de Subsaharianos acosados por la policia marroq uí esperan su oportunidad para llegar a Europa

Malviviendo escondidos en los bosques cercanos a Tánger y Ceuta, y en condiciones denunciadas por organizaciones de derechos humanos, centenares de subsaharianos esperan su oportunidad para entrar clandestinamente en España.

El nuevo drama ocurrido en el Estrecho de Gibraltar, donde
seis mujeres y seis niños de corta edad perecieron ahogados al zozobrar una
patera que trataba de alcanzar las costas españolas con 91 inmigrantes
clandestinos a bordo, no parece hacer mella en la mayoría de estos subsaharianos
que buscan en Europa un futuro mejor.

En los arcenes de la carretera que enlaza Tánger con Ceuta, de
poco más de 60 kilómetros, algunos de estos subsaharianos hacen gestos
ostensibles a los automovilistas para pedirles algo de comer, ropa o dinero. Y
es que muchos de ellos viven desde hace muchos meses en chozas rudimentarias
levantadas en medio del bosque, alejados de los núcleos urbanos para tratar de
zafarse del acoso al que les someten las fuerzas de seguridad marroquíes.

Bel Younech es un pequeño pueblo mediterráneo marroquí situado
junto a la valla de alambre que delimita Ceuta, ciudad autónoma española en el
norte de África, por su vertiente occidental. En el interior de un bosque de
pinos situado a la salida de esta población marroquí, inmigrantes clandestinos
procedentes de distintos países del África subsahariana como Senegal, Mali,
Congo o Gambia abandonan momentáneamente el campamento improvisado en el que
viven en busca de alimentos y de agua.

Algunos de ellos acceden a hablar con los periodistas para
contar sus deplorables condiciones de vida y sus deseos de llegar a España, bien
en patera atravesando el Estrecho de Gibraltar o bien tratando de franquear la
valla que delimita los confines de Ceuta.
Vivir con miedo

Molo, un senegalés de 32 años, explica que vive en el bosque
desde hace tres meses y que no conocía a la gente que viajaba en la patera
porque no estaban "en el mismo campamento". Este aspirante a emigrar expresa de
forma escueta las razones que le mueven diciendo que quiere "ir a España a
trabajar".

Mientras esta oportunidad llega, Molo, intenta forzar su
destino recogiendo madera con la que construir una de las rudimentarias
escaleras de las que se sirven los emigrantes para intentar escalar la valla que
rodea Ceuta. El joven senegalés explica que viven "con el miedo a las redadas
que la policía y el ejército marroquí" llevan a cabo con frecuencia en la zona.
"Cuando vienen, nos internamos en el bosque e intentamos escondernos donde
podemos", relata Molo, que concluye diciendo que, a pesar de tantas penalidades,
seguirá "intentando entrar en España".

Por el contrario, Bakr, un joven gambiano, decidió volver a su
país, desengañado tras arrostrar tan duras condiciones de vida. Mientras se
despedía de algunos de sus compañeros, explicó a los periodistas, que "no valía
la pena intentarlo otra vez". "La gente de los pueblos de los alrededores nos
tratan bien, pero la policía y los militares marroquíes nos agreden y nos lo
quitan todo, incluso nuestro dinero" aseguró Bakr.

El joven gambiano afirmó estar "harto" debido a las
"deplorables condiciones de vida" y a que "nadie" respeta sus derechos.

La cárcel

Estas condiciones que denuncia Bakr son probablemente
similares a las que tuvieron que soportar las personas que fallecieron, así como
los 79 supervivientes. De ellos, los quince marroquíes serán con mucha
probabilidad, y como suele suceder en estos casos, condenados a un año de cárcel
con la pena en suspenso, a menos que se demuestre que alguno de ellos participó
en la organización del viaje. De ser éste el caso, los tribunales marroquíes
podrían condenarles a penas de hasta diez años de cárcel.

Los 64 supervivientes subsaharianos, entre los que hay mujeres
embarazadas y al menos siete niños, serán repatriados a sus países de origen o
bien expulsados por la frontera con Argelia.

Marruecos tiene convenios de readmisión con algunos países
subsaharianos, a los que, de vez en cuando, organiza vuelos para repatriar a los
emigrantes. Sin embargo, la mayor parte de las veces, y tal y como han
denunciado varias organizaciones de derechos humanos, las autoridades marroquíes
expulsan a los subsaharianos por la frontera con Argelia, al entender que ésta
fue la vía que utilizaron para acceder a su territorio.

Como Argelia no admite a la mayoría de estos emigrantes, los
subsaharianos se quedan en lo que llaman "tierra de nadie": un territorio yermo
donde algunos, siempre según las organizaciones, han muerto de hambre, sed o
enfermedad.

HERALDO.ES
FERNANDO LINARES. Tánger

Rabat detiene a 4 policías de vigilancia costera por el naufragio de Tánger

Las autoridades marroquíes practicaron, por primera vez,
detenciones de agentes de las fuerzas de seguridad después del naufragio de una
patera, el lunes de madrugada, a escasa distancia de la playa de Sidi Kenkuch,
cerca de Tánger. El hundimiento causó la muerte de seis mujeres subsaharianas y
de seis de sus hijos, a veces recién nacidos, mientras otros 79 candidatos a
emigrar ilegalmente -15 de ellos marroquíes- lograron alcanzar la costa a nado.
"La policía judicial ha echado el guante a cuatro elementos de
las Fuerzas Auxiliares mientras continúan las investigaciones para identificar y
detener a las demás personas implicadas", reza un comunicado del fiscal del rey
ante el Tribunal de Apelación de Tánger difundido ayer.

"Todas las personas implicadas en estos actos criminales serán
puestas a disposición judicial una vez terminada la investigación", concluye el
comunicado.

Las Fuerzas Auxiliares son un cuerpo de seguridad que apoya en
sus tareas a la policía o a la Gendarmería. Desde el año pasado está desplegado
a lo largo de decenas de puestos de observación fijos en la costa noroeste de
Marruecos, entre Larache y Tetuán.

Los cuatro miembros de las Fuerzas Auxiliares detenidos por la
Gendarmería, que actuó como policía judicial, formaban parte de la dotación de
una torreta que domina la playa de Sidi Kenkuch.

La fiscalía sospecha que los cuatro agentes hicieron la vista
gorda mientras embarcaban los 91 pasajeros de la lancha, de siete metros de
eslora, sobre la una de la madrugada del lunes, según indican fuentes de la
investigación. A cambio, los cuatro habrían recibido conjuntamente unos 90.000
dirhams (8.500 euros).

A finales del año pasado, Mohamed Halab, wali (gobernador) de
Tánger, explicó a este periódico cómo había quedado "prácticamente blindada" la
costa noroeste de Marruecos con la instalación de los puestos de observación, la
mejora de los medios de la Gendarmería y de la Marina Real y el incremento de la
vigilancia en el puerto de Tánger.

De hecho, la presión migratoria se ha reducido fuertemente en
el estrecho de Gibraltar -el último naufragio se remonta a octubre de 2003-,
pero, en cambio, se ha incrementado más al este, entre Alhucemas y Nador, desde
donde zarpan ahora pateras rumbo a la costa granadina.

Globalmente, el número de inmigrantes irregulares apresados el
año pasado en las costas de Andalucía y de Canarias se elevó a 15.675, en su
mayoría marroquíes y malienses, un 18% menos que en 2003.

La Gendarmería auxilió y detuvo el lunes a los náufragos que
llegaron con vida a tierra, entre los que hay algunas mujeres en avanzado estado
de gestación. Todos ellos han sido puestos a disposición judicial; los
marroquíes, por salir ilegalmente del país, y los subsaharianos, por encontrarse
ilegalmente en Marruecos.

Los tribunales les suelen condenar a unos meses de cárcel,
pero dejan la pena en suspenso, y a una multa que no pueden pagar. Los
marroquíes son después puestos en libertad mientras los subsaharianos son
conducidos en autobuses, escoltados por la policía, hasta Oujda, cerca de la
frontera con Argelia, que se les obliga a cruzar de noche. La mayoría de ellos
han entrado en Marruecos a través de esa misma frontera argelina.

ELPAIS.es
I. C. - Madrid

Seis mujeres y seis niños mueren al naufragar una patera frente a las costas marroquíes

Doce inmigrantes clandestinos han muerto ahogados hoy al naufragar frente a las costas marroquíes la embarcación en la que trataban de llegar a España. Según el último balance de Rabat, las víctimas son seis mujeres y seis niños de corta edad. En la lancha neumática, de tipo zodiac y con capacidad para diez personas, viajaban 91.
La embarcación naufragó en las cercanías de la ciudad costera
de Tánger, a 300 kilómetros de la capital marroquí. Sus tripulantes eran 15
ciudadanos de este país y 76 subsaharianos, según fuentes de la Gendarmería
Real. La mayoría de ellos se salvó al alcanzar a nado la playa de Sidi Kenkouch,
a 15 kilómetros de Tánger, de donde habían partido poco antes. Ahora están
detenidos en el cuartel de la Gendarmería Real de Tánger. La lancha tenía siete
metros de eslora [la longitud de una embarcación], y según las autoridades se
hundió precisamente por el sobrepeso.

Fuentes extraoficiales de la ciudad de Tánger citadas por la
agencia de noticias Efe han informado también de que cuatro agentes de las
Fuerzas Auxiliares Marroquíes, cuerpo que se encarga de vigilar las costas del
país, pueden haber sido detenidos en relación con este naufragio. Al parecer,
estos individuos pueden haber percibido dirhams (unos 9.000 euros) por haber
consentido que la lancha zarpara de las costas marroquíes sin importunar a los
organizadores del viaje.

ELPAIS.es

El 'fontanero polaco' era un mito

El fontanero polaco se convirtió durante el referéndum de la Constitución europea en Francia en la bandera de los partidarios del no. En Polonia, ha sido interpretado como la expresión de un temor a la invasión de trabajadores procedentes de los países del Este que hace un año se incorporaron a la UE.

El mito, como algunos lo definen en Varsovia, indigna en las
altas esferas, pero no parece haber bajado a la calle. Uno busca entre la gente
agrupada en cualquier tenderete de los muchos que hay por el centro de la ciudad
vendiendo frutas, hortalizas y baratijas, a alguien que le diga algo del
fontanero polaco, la víctima propiciatoria de Jacques Chirac. "¿Busca usted un
fontanero?", preguntan interesados. "No, es que amenaza el bienestar de
Francia", responde este enviado. Unos se encogen de hombros, como si se hallasen
ante un extravagante extranjero que quiere reparar su cuarto de baño y ha venido
hasta Polonia a buscar fontanero. Otros ríen y piensan que es una broma
rebuscada, aunque creen haber oído algo por la radio. Un conocido colega polaco,
Adam Michnik, contaba irónico que el día del referéndum le llamó un amigo
francés que votó sí para pedirle la dirección de algún fontanero, porque, dijo:
"Los que tenemos aquí son horribles".

Gobierno, oposición, sindicatos y expertos, sin embargo, están
un poco revueltos y perplejos de que el no francés se atribuya al peligro de
invasión de trabajadores polacos. Es cierto que el índice de desempleo alcanza
al 19% de la población trabajadora y puede provocar emigración, pero como apunta
Andrzej Adamczyk, director de la sección internacional de Solidaridad, una de
las dos grandes centrales sindicales junto a Alianza Polaca de Sindicatos
(OPZZ), la huida al exterior hoy es bastante reducida. Incluso lo es la
movilidad dentro del país, porque "tan sólo desplazarse de un pueblo a otro
supone un problema". "Nos hemos puesto a buscar fontaneros polacos en Francia y
los casos son contadísimos", alega Adamczyk con cierta sorna.

Gobierno y sindicatos reconocen que los polacos que han
emigrado son menos de lo que esperaban antes de la adhesión de Polonia a la UE,
el 1 de mayo de 2004. Eso dicen las estadísticas, quizá porque hasta la fecha
sólo Reino Unido, Irlanda y Suecia han abierto sus fronteras (los otros países
no levantarán las barreras hasta 2010) y ofrecen a los polacos la posibilidad de
ir allí sin restricciones de forma legal, aunque bien es verdad que al menos a
Irlanda no van fontaneros, sino carniceros para cubrir la demanda de los
mataderos, donde los irlandeses no quieren trabajar.

El destino de los emigrantes, según el primer ministro, Marek
Belka, sigue siendo preferentemente Alemania, donde se ha incrementado el número
en un 22% desde la adhesión y hoy suman 324.000. A Reino Unido han emigrado
73.000; 37.000 a Italia; 32.000 a Irlanda; 20.000 a Holanda, y 17.000 a España.
No hay datos sobre Francia. La opinión generalizada es que Francia ha encontrado
el chivo expiatorio en el fontanero polaco ante unas amenazas vagas y anónimas,
cuando el peligro real al que se enfrenta es la globalización, que ahora ya no
ve como algo ajeno, sino que la tiene metida en casa. Por eso consideran al
trabajador polaco un invasor que va a quitar puestos de trabajo.

El miedo que se ha generado "es exagerado", dice Marek Jurek,
número dos del partido Ley y Justicia (centro-derecha) que, según los sondeos,
gobernará después de las elecciones del 25 de septiembre en coalición con
Plataforma Cívica. "La libertad de circulación de personas y mercancías no debe
acabar cuando a los más ricos deje de interesarles el asunto. Si se imponen los
egoísmos nacionales, la UE puede quedar hecha añicos", añade Jurek.

La profesora Lena Kolarska-Bobinska, del Instituto de Asuntos
Públicos, cree que el fontanero polaco es sólo una excusa, "la víctima
propiciatoria de Jacques Chirac, el símbolo del temor francés" a la
liberalización del mercado de trabajo y de servicios. Temor que Janusz Reiter,
del Centro de Relaciones Internacionales de Varsovia, considera que se extiende
también a Alemania, aunque "allí la élite política es más disciplinada y
responde a los desafíos, mientras que en Francia ha perdido su influencia en la
sociedad y tienen que explotar los sentimientos populares o desaparecen". A
Michnik, director de Gazeta Wyborcza, le parece "una completa idiotez, un
invento que se ha convertido en acontecimiento". "Nunca antes en la historia los
fontaneros polacos han sido tan importantes. Lo fue un electricista, pero sólo
uno [Lech Walesa]", dice.

Los efectos del no han sido políticos más que económicos. Los
expertos del Banco Nacional de Polonia creen que no afectará a la entrada del
país en la eurozona, y, contra todos los pronósticos pesimistas que se venían
barajando, no ha influido en la marcha de la economía, que crece a un 5% anual,
y el sector agrario experimenta una mejora espectacular.

Lo que sí ha supuesto el no francés es un palo psicológico
para los polacos, ahora que están empezando a sentir las bondades de un año
dentro de la UE, en el cual se han producido muchos cambios, y todos positivos.

Pero Polonia sigue siendo un país pobre, con niveles
salariales muy bajos. El sueldo medio es de 400 euros mensuales después de
impuestos. Los precios al consumo han experimentado un aumento notable, aunque
se han estabilizado, y algunos productos básicos como la patata, el tomate, la
cebolla, la leche, la carne de pollo y las frutas alcanzan casi el mismo precio
que en España. Todos tiemblan ante la llegada del euro a sus bolsillos, pero al
mismo tiempo lo esperan deslumbrados por el nivel de vida en la UE. La pobreza
se palpa. "Todos esperan un despegue con fuerza", comenta una fuente diplomática
occidental.

Hay voces influyentes en Polonia que aseguran que con el no a
la Constitución se ha producido un extraño cambio de posiciones. Se quejan de
que antes de la adhesión del Este, Francia presionaba a favor del mercado
abierto, y ahora que los polacos están dentro dicen que no quieren ni libre
competencia ni circulación de trabajadores. "O sea, que hay que decirles:
'ustedes no pueden exigirnos a nosotros que respetemos las reglas de la UE,
porque son los primeros que no las respetan", añade Kolarska-Bobinska. En
cualquier caso, esto no ha afectado a la actitud de los polacos hacia la
integración, aunque puede influirles respecto al voto en el referéndum, si es
que llega a celebrarse, sobre todo porque perciben una fuerte división entre las
fuerzas políticas polacas, que están posicionadas en tres bloques: una izquierda
gobernante desacreditada por los escándalos de corrupción y a favor de la
consulta; un centro-derecha ambiguo, que posiblemente gobernará a partir de
octubre, deseoso de que muera la Constitución, y una ultraderecha antieuropea.

ELPAIS.es
ÁNGEL ANTONIO HERNÁNDEZ (ENVIADO ESPECIAL) - Varsovia

El Senado de EE UU pide perdón a los negros víctimas de linchamientos

Entre 1890 y 1952, siete presidentes de EE UU pidieron al Congreso que ilegalizara los linchamientos, asesinatos concebidos como ejecuciones fuera de la ley y perpetrados en especial contra negros en el sur del país. Atendiendo a esas peticiones, el Congreso debatió decenas de proyectos; tres de ellos, aprobados en la Cámara de Representantes entre 1920 y 1940, naufragaron en el Senado debido a la obstrucción de los escaños sureños. El Senado se disponía a pedir perdón ayer por este "fracaso".
Los senadores que impulsaron el gesto, la demócrata Mary
Landrieu, de Luisiana, y el republicano George Allen, de Virginia, quisieron que
la Cámara se dirigiera a los descendientes de las 4.749 personas que se calcula
fueron linchadas entre 1882 y 1968. Fueron sobre todo negros del sur, pero no
sólo: hubo linchamientos, dice la resolución, "en todos los Estados excepto en
cuatro"; en palabras de Landrieu, "una forma americana de terrorismo" en la que
el 99% de sus responsables, señala la resolución, "escaparon del castigo".

Por la ausencia de cobertura legal que permitió esta
impunidad, el Senado expresó "su profunda simpatía y su más solemne pesar" a los
descendientes de "aquellos que fueron privados de la vida, de la dignidad humana
y de las garantías constitucionales" y recordar "la historia del linchamiento,
para asegurar que estas tragedias nunca se repetirán". El senador Allen aseguró:
"Fue una afrenta a los principios básicos sobre los que se fundó esta nación,
una mancha en la historia del Senado".

Entre los asistentes a la sesión estaba James Cameron, que
tiene 91 años y que se libró de la muerte -tenía la soga al cuello- cuando un
hombre fue capaz de detener a la turba que una noche de 1930, en Indiana, quería
colgarle acusándole de haber participado en un asesinato y una violación.
Cameron declaró a USA Today que, a pesar de que la petición de perdón "llega con
cien años de retraso", se alegra de la medida adoptada.

También estaba la bisnieta de un agricultor negro colgado en
1916 en Carolina del Sur por discutir con un blanco sobre el precio del algodón,
y un primo de Emmett Till, un chico negro asesinado en Misisipí hace medio siglo
acusado de silbar a una blanca. El FBI acaba de exhumar los restos de Till para
llevar a cabo la investigación que nunca se realizó.

El origen del término linchamiento se atribuye al capitán
William Lynch, que en 1780 puso en pie un comité para mantener el orden en la
revolución contra el dominio británico. La práctica se mantuvo después como la
ley de Lynch. Antes de la guerra civil, los asesinatos fueron indiscriminados e
incluían a delincuentes, pero, desde fines del XIX, los objetivos preferidos
fueron las minorías: judíos, hispanos, asiáticos, indios y, sobre todo, negros,
el 75% de las víctimas.

ELPAIS.es
JOSÉ MANUEL CALVO - Washington

Schmitt narra la huida de un niño judío perseguido por los nazis

La madre del pequeño Joseph tiene miedo. La ciudad en la que
viven, Bruselas, era antaño un lugar tranquilo. En 1942, todo cambia. Los nazis
registran sin descanso sus rincones a la caza del judío. Para proteger al niño,
decide llevarlo a casa de una condesa. La mujer peca de credulidad al pensar que
la Gestapo se detiene ante títulos nobiliarios. Acosada por la policía, la
benefactora no puede seguir escondiendo al muchacho y se lo entrega a un cura
católico, el padre Pons, quien ya ampara a muchos otros. Así arranca El hijo de
Noé, de Eric-Emmanuel Schmitt (Lyón, 1960), autor de gran éxito en Francia por
sus novelas y obras teatrales. Joseph descubre pronto que su protector no sólo
actúa por caridad religiosa. El cura ha alzado en la cripta de la iglesia una
sinagoga. Allí estudia de noche la Torah, la Cábala y los textos de los rabinos.
Aunque los chavales que están a su cuidado deben aparentar ser cristianos para
sobrevivir, el sacerdote les va transmitiendo la cultura judía recién aprendida.
Por compromiso moral, no quiere que pierdan sus raíces hebreas.

"Me he inspirado en hechos reales, aunque al mismo tiempo es
una fábula sobre la tolerancia, el ecumenismo y la necesidad de la paz", explicó
el autor en la presentación del libro. "La persona que me inspiró el personaje
de Joseph existe, es amigo mío y ahora tiene 70 años. Vivió escondido durante la
guerra. De su historia utilicé sobre todo el encuentro con un cura católico, que
salvó de la muerte a 231 niños. Por eso le dedicaron un bosque en Israel con 231
árboles".

Aprendizaje iniciático
El aprendizaje de los niños, imprescindible para rehuir el
desarraigo, le permite al autor reflexionar sobre la construcción de la
identidad, motivo recurrente de su narrativa. "Mis novelas son siempre historias
iniciáticas. Explican cómo un personaje logra sobrevivir en un contexto que
podría destruirlo. En ellas, siempre hablo de la construcción de la identidad y
del paso del tiempo", afirmó el escritor. "Joseph se pregunta qué es ser judío.
Descubre que no se trata de algo religioso. Consiste en conservar la memoria de
una historia colectiva, de una filiación".

La cultura, la tolerancia y el entendimiento entre religiones
son algunos de los valores que Schmitt vocea en sus obras como instrumentos
imprescindibles en la lucha contra la barbarie. "La literatura no sirve para
nada. De lo contrario, el mundo sería distinto. Sin embargo, los libros pueden
promover la esperanza", apuntó el novelista, y añadió: "Lo que hice al escribir
este libro es meditar sobre la cuestión del respeto, noción filosófica que se la
debemos al judaísmo". Como ya sucedió con Ibrahim y las flores del Corán también
El hijo de Noé tendrá una versión cinematográfica.

ELPAIS.es

"The New York Times" reclama a Bush el cierre de Gua ntánamo

Las denuncias sobre las condiciones de reclusión en la base
estadounidense de Guantánamo (Cuba) continúan subiendo de tono, tanto dentro
como fuera de EEUU. Ayer, el rotativo The New York Times pidió el cierre del
centro de detención en la isla caribeña, al que calificó de "vergüenza
nacional". La Administración de George Bush mantiene recluidos en Guantánamo
desde hace tres años a 520 presuntos terroristas sin acceso a los tribunales
estadounidenses.
"El cierre de Guantánamo es sólo un primer paso", sostiene el
rotativo liberal neoyorquino en su página editorial. "Es un paso que daría
instantáneamente dividendos en todo el mundo; no sólo repararía la reputación de
EEUU, sino que también mejoraría la seguridad" del país.
Según el rotativo, la prisión de Guantánamo "es un regalo
propagandístico a los enemigos de EEUU, una razón para que nuestros aliados
sientan vergüenza ajena, y un eficaz instrumento de reclutamiento para los
radicales islámicos, incluidos los futuros terroristas".
El Times sale al paso del principal argumento de la Casa
Blanca para retener a medio millar de prisioneros, es decir, su supuesta
peligrosidad ante el riesgo de llevar a cabo atentados contra EEUU. "Si, como el
Gobierno sostiene, algunos de esos prisioneros son miembros activos y peligrosos
de una conspiración para perpetrar actos terroristas contra EEUU, debe haber
acusaciones legítimas para encausarles".

"DICTADURAS CÓMPLICES"
De no existir esas acusaciones, los prisioneros deberían ser
liberados, para que vuelvan a su hogar o a otro país, añade el editorial. En
todo caso, el diario subraya que Washington "no debe entregarlos a dictaduras
cómplices, donde los matones locales los podrán torturar sin que EEUU tenga
responsabilidad directa en ello, como se ha informado que pasó recientemente en
lugares como Uzbekistán, Siria y Egipto".
El rotativo respalda la calificación de "gulag de nuestros
tiempos" con la que Amnistía Internacional (AI) describió a la prisión de
Guantánamo hace dos semanas, y "que tanto ofendió" a la Adminstración de Bush.
"Es una metáfora idónea", dice el Times, porque esa prisión "es una en una
cadena de oscuros campos de detención que también incluye a Abú Graib en Irak,
la prisión militar de la base aérea de Bagram en Afganistán y a otros centros
secretos dirigidos por las agencias de espionaje".
Tanto el presidente George Bush, como el secretario de
Defensa, Donald Rumsfeld, rechazaron airadamente la semana pasada como
"descabellada" la comparación de Guantánamo con un siniestro gulag soviético,
los campos de trabajos forzados donde murieron millones de prisioneros.

ALGUNAS "SIMILITUDES"
Sin embargo ayer el director ejecutivo de AI, William Schulz,
sostuvo que, aunque la analogía no sea exacta o literal, "hay algunas
similitudes", ya que "EEUU está manteniendo un archipiélago de prisiones en todo
el mundo, muchas de ellas secretas, en las que la gente está desapareciendo
literalmente; y, en algunos casos al menos, sabemos que se los maltrata, se
abusa de ellos e incluso los mata".
En declaraciones a la cadena de televisión Fox, Schulz
reconoció que, pese a sus denuncias sobre las violaciones de derechos humanos en
Guantánamo, "no sabemos con seguridad lo que está pasando" en esa prisión.
Precisamente por ello, Schulz recalcó que el principal argumento de AI es que
"EEUU permita que investiguen las organizaciones independientes que defienden
los derechos humanos".

El Periódico
MERCEDES HERVÁS
NUEVA YORK

Simone Veil afirma que la negación del Holocausto es la forma más terrible de antisemitismo

La presidenta de la Fundación sobre el Holocausto, la ex
presidenta del Parlamento Europeo Simone Veil, ha afirmado hoy que la negación
del Holocausto y del asesinato de millones de judíos es "la forma más terrible
del antisemitismo moderno". Veil ha hecho estas declaraciones en la ceremonia de
apertura de la conferencia de la OSCE sobre Antisemitismo que se ha inaugurado
hoy en Córdoba, donde el ministro español de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos,
ha abogado por medidas "operativas y obligatorias" para erradicar el
antisemitismo y otras formas de intolerancia.
Veil, galardonada este año con el premio Príncipe de Asturias
de Cooperación Internacional, ha dicho que "el que niega el Holocausto debe ser
puesto fuera de la ley" y considera que esa negación es tan absurda como las
"patrañas y la desconfianza" que siempre ha alimentado el odio contra los
judíos. Ese odio, que tuvo su "quintaesencia" en el Holocausto y que supuso el
asesinato de tres cuartas partes de los judíos de Europa ante "la indiferencia
de los pueblos", es fruto principalmente "de la ignorancia". Por ello, ha
apostado por la educación como principal arma para frenar el resurgimiento del
antisemitismo, "ya que no hay nada más maleable que el cerebro de un niño" y lo
mismo que se le puede educar en el odio, también se puede hacer en la
tolerancia.

En su opinión, "si queremos que estos hechos no se vuelvan a
producir, debemos mirar de frente el peligro, detectarlo y darle nombre primero
para después denunciarlo y luchar contra él". En este sentido, ha subrayado que
el antisemitismo que resurge "de manera alarmante", especialmente en Francia
-aunque ha destacado que el Gobierno francés ha reaccionado con energía- y en
general en otros países europeos, "no es sólo antisemitismo", sino una
intransigencia fundamental "contra todo lo que sea distinto y extranjero",
situaciones que "atentan contra el honor de las naciones europeas".

A su juicio, es necesario mantener el recuerdo de lo ocurrido,
si bien "heredar el recuerdo no significa heredar el sufrimiento ni el estatus
de víctima", sino "guardar la conciencia de lo sucedido", un objetivo que tiene
a Europa como garante.

Compromisos reales

Por su parte, el ministro español de Exteriores, Miguel Ángel
Moratinos, ha lamentado que la "experiencia y memoria" del Holocausto no hayan
sido suficientes para "eliminar actitudes y manifestaciones claramente
atentatorias contra la dignidad de los judíos". A su juicio, el respeto y la
tolerancia "no florecen por generación espontánea", de modo que se precisan
"compromisos reales" en este terreno. "No necesitamos declaraciones, sino
decisiones concretas en el ámbito de la educación, en el uso de los medios de
comunicación o en el estudio de la Historia. De nada sirve condenar y lamentar,
si no hay más medidas que hagan imposible la repetición de actos vandálicos o
ultrajantes", ha dicho.

Moratinos opina que cuando se insulta a alguien aludiendo a su
raza, a su religión u origen étnico, no sólo se ofende a una persona gravemente,
"sino que se siembra la injusticia y la posibilidad de la expansión del
agravio". Tras destacar que el Gobierno español asume el compromiso de "reforzar
y consolidar" la labor del enviado especial de la OSCE en la lucha contra el
antisemitismo, ha subrayado que la mejor conclusión de esta conferencia es que
todos los países de la OSCE "se comprometan a medidas operativas y con carácter
obligatorio para erradicar el antisemitismo". No obstante, también ha destacado
que una reunión de este tipo discuta por primera vez la discriminación contra
los musulmanes en los países de la OSCE, un problema que, en su opinión, es
"emergente" fruto de un aumento de la inmigración.

Sobre otras formas de intolerancia como el racismo, la
xenofobia, la intolerancia y la discriminación por motivos de raza, sexo,
lenguaje, ideología o estatus social, que Moratinos considera "inaceptables", ha
reiterado el compromiso del Gobierno en la lucha contra la desigualdad por
motivos de género. "Las medidas que hemos adoptado contra la violencia de género
y a favor de la promoción de la mujer en el trabajo y la sociedad, están en la
vanguardia de los esfuerzos internacionales y creo que pueden servir como
referencia para otras sociedades", ha dicho.

"Las amenazas a nuestra convivencia son mucho más globales,
precisamos de la cooperación organizada para hacerles frente. Seamos valientes y
sepamos estar a la altura de quienes como en la España de las Tres Culturas,
supieron reconciliar sus diferencias y ofrecernos un ejemplo de convivencia en
la diversidad", ha concluido.

ELPAIS.es