La empresa Funeraria Sefuba, S.L., radicada en Los Barrios, va a presentar una denuncia contra la magistrada-juez María Nieves Martínez Rives, titular del Juzgado de Instrucción número 3 de los de Huelva, por presunta prevaricación, al negar y obstaculizar la entrega de un cadáver legítima y legalmente autorizada. Se trata del cadáver de María Mora, ciudadana rumana fallecida el 22 de mayo en accidente de tráfico ocurrido en Palos de la Frontera. El cuerpo de esta mujer fue recogido por la Funeraria San José, en turno de guardia para el Instituto Anatómico Forense de Huelva, y trasladado al depósito judicial de esta capital.
Una vez llevada a cabo las diligencias y realizada la autopsia, la magistrada-juez María Nieves Martínez ordenó indebidamente el traslado del cadáver al tanatorio de la citada funeraria, en Valverde del Camino, junto con la documentación correspondiente, facultando a ésta para llevar a cabo la repatriación, pese a que no contaba con ninguna acreditación para realizarla, ya que la única funeraria autorizada para ocuparse del servicio mortuorio y el traslado, por la embajada rumana en España, en primera instancia, y por la misma familia de la fallecida, más tarde, es Sefuba, S.L.
Esta empresa tiene intención de denunciar también a la Funeraria San José por negarse a la entrega del cuerpo y de la documentación para su repatriación, hasta el punto de que cuando el personal de Sefuba hizo el primer intento de retirar el cadáver del tanatorio de Valverde del Camino fue engañado diciéndosele que la difunta había sido ya enviada a Bucarest.
Sefuba recurrió en reiteradas ocasiones ante la juez para que instase a la Funeraria San José a la entrega del cuerpo y la documentación y en todas esas ocasiones la juez se negó, argumentando haber cumplido con su obligación y que el problema debía resolverse entre las dos funerarias, hasta que finalmente accedió a ordenar la entrega, "cualquiera diría que a regañadientes", y sin preocuparse lo más mínimo por que ésta se haga efectiva, lo que aún no ha ocurrido.
Lo grave del asunto es que la actitud de la juez, por un lado, y de la Funeraria San José, por otro, está retrasando la repatriación y el entierro de esta ciudadana rumana e, incluso, ha obligado a su familia, que apenas cuenta con recursos, a viajar a España para exigir que se permita a Sefuba el traslado de la difunta hasta Rumania como es su deseo. Para ello el mismo marido, Leonard Mora, se personó el pasado día 23 en el Juzgado de Huelva, designando para la prestación del servicio a esta funeraria de Los Barrios, conocida por su especialización en el traslado a sus países de origen de muchos inmigrantes que mueren no sólo en Andalucía sino en otras comunidades del Estado español, como ocurrió en el naufragio de Rota.
La familia esperaba que el pasado viernes le hubiera sido entregado el cuerpo y, sin embargo, la entrega aún no se ha producido porque la Funeraria San José se ha vuelto a negar, pese a que se puso en contacto con Sefuba y ésta le comunicó que la juez había ordenado la entrega y que ya podía ir a retirar el cadáver.
La próxima semana comenzará la habilitación de tres centros nuevos para menores inmigrantes en la provincia de Cádiz para paliar la situación en la que se encuentran los recursos de la administración autonómica. De este modo, se adecuarán las instalaciones de Tolosa Latour en Chipiona, Manuel de Falla de Jerez de la Frontera y la Cañada de Villamartín para que puedan atender a los menores inmigrantes que lleguen a Andalucía.
La medida forma parte del plan de emergencia que pondrá en marcha el ente autonómico en previsión de una mayor afluencia de pateras. Estas instalaciones completarán al centro Nuestra Señora del Cobre en Algeciras y al Inmaculada Concepción de La Línea, donde conviven menores nacionales y extranjeros. De esta manera, la Administración autonómica oferta 88 plazas para menores en Cádiz.
El Defensor del Pueblo Andaluz, José Chamizo, consideró ayer una «solución parcial» la adecuación de tres nuevos centros de protección de menores en la provincia de Cádiz para atender a los menores inmigrantes que llegan a la Comunidad y reclamó la intervención del Gobierno central y la UE ante la «preocupación» existente en Andalucía.
Pide más plazas
Chamizo reclamó más plazas en las instalaciones para la población inmigrante ante el «preocupante» aumento de menores llegados en las últimas semanas a las costas andaluzas y por ello reclamó a las instituciones una mayor implicación. Asimismo, ensalzó la labor de la Junta ya que a su juicio, «no pueden hacer más de lo que hacen».
Entre el 1 de enero y el 31 de mayo de 2005 ingresaron en los centros de menores de Andalucía 572 menores, lo que supone 241 ingresos más que en el mismo periodo de 2004, es decir, un 72,8 por ciento más.
Destacan Granada, con 139 ingresos, frente a los 73 ingresos de 2004, y Cádiz, con 149 ingresos, frente a los 65 que se registraron en el año pasado.
En Sevilla han ingresado 57 menores, frente a 35 en 2004. En total, en los cinco primeros meses del año fueron atendidos 1.058 menores en los centros.
Esto supone una subida del 80 por ciento con respecto al mismo periodo de 2004, cuando fueron atendidos 588 menores.
La red de la Junta de Andalucía dispone actualmente de 251 centros con 2.124 plazas.Asimismo, hay 15 centros especialmente dedicados a menores inmigrantes, con 273 plazas.
No hay cigüeñas para traer a los niños que no vienen de París. Los bebés de las inmigrantes subsaharianas llegan en patera, como sus madres. Y como ellas, en muchas ocasiones, pierden la vida en el intento. La muerte el lunes pasado de seis mujeres y de seis bebés en el naufragio de una patera ha puesto el foco sobre el aumento que este año se registra en la llegada de bebés, algunos recién nacidos, y embarazadas a las costas españolas. El primer aviso se produjo el 18 de abril, cuando llegó una patera con cuatro bebés. Uno había muerto de frío.
Según Cruz Roja de Andalucía, este año han llegado a las costas andaluzas 17 embarazadas y 24 menores subsaharianos, la mayoría bebés y niños de corta edad. Es decir, en estos seis meses ya han llegado casi tantos neonatos como en todo el 2004, cuando la cifra alcanzó los
29 niños. El fenómeno, que era casi exclusivo de las subsaharianas, se ha extendido. Este año, de las 17 embarazadas, cuatro son marroquís.
El franciscano Isidoro Macías, más conocido como Padre Patera, es testigo de la desolación de esas mujeres. En su Casa Familiar de los Franciscanos de la Cruz Blanca, acoge a las inmigrantes que han dado a luz en los hospitales de Cádiz o a las que ya vienen con sus hijos. Cinco madres --algunas con tres hijos-- y dos embarazadas a punto de salir de cuentas viven estos días en el centro.
FALSAS EXPECTATIVAS Las organizaciones no gubernamentales coinciden en que la causa principal del incremento de mujeres y niños en las pateras es la falta de información. "Estas mujeres se creen" --dice el franciscano de los Hermanos de la Cruz Blanca-- "lo que les dicen las mafias: que si dan a luz aquí o si vienen con un niño conseguirán antes los papeles. Las inmigrantes llegan engañadas pues nadie les explica que el derecho de suelo, que establece que una persona obtenga automáticamente la nacionalidad del país donde nace, ha sido abolido en la Unión Europea"", dice Hicham Rachidi, vicepresidente de la Asociación de Amigos y Familiares de las Víctimas de la Inmigración Clandestina (AAFVIC).
"El otro gran motivo es que muchas de estas inmigrantes son violadas durante su viaje o caen en redes que las obligan a prostituirse", explica Jean Leonard Tuadi, un periodista congoleño especialista en inmigración en la cadena italiana de radio y televisión RAI. Tuadi asegura que en las costas italianas también ha aumentado la llegada de bebés.
NOVIOS PROTECTORES Además, muchas inmigrantes denuncian haber sido agredidas sexualmente tanto por delicuentes como por policías de los países que atraviesan. Otra causa del aumento de embarazos está en que muchas de esas mujeres se buscan un novio entre sus compañeros de expedición para que las defienda durante ese peligroso viaje, que las lleva desde Nigeria a Marruecos y que puede durar años. De esas relaciones, muchas inmigrantes quedan embarazadas.
Ni siquiera los bebés se libran de la crueldad de las mafias que trafican con inmigrantes. Su creciente presencia en las pateras les hace víctimas de actos brutales, de los que empiezan a conocerse algunos casos.
"Yo había pagado el billete para subir a una patera cuando estaba embarazada, pero días antes de zarpar dí a luz", relató una joven nigeriana al semanario independiente marroquí Assahifa. "Cuando bajé a la playa con mi bebé para embarcar --explicó-- los mafiosos me dijeron que sólo había pagado un billete y que éramos dos personas, con lo que una debía quedarse en tierra. Protesté, pero ellos me arrebataron al niño y lo arrojaron al agua".
Un caso parecido a éste conmocionó a Italia en enero. Jean Leonard Tuadi, un periodista congoleño que trabaja en la RAI, recuerda cómo una joven de Eritrea perdió a su hijo recién nacido mientras intentaba llegar a Lampedusa. "La barca tenía una vía de agua y el piloto, al ver que se hundía, dijo que había que aligerar peso. Así que le arrancó el bebé de los brazos a la madre y lo arrojó al agua".
Marruecos es el país en el que el Estado español hace el mayor esfuerzo educacional. Nada menos que 24,5 millones de euros se gasta el Ministerio de Educación en, entre otras cosas, mantener abiertos 10 institutos y colegios en el antiguo protectorado español, y también en Tánger, Rabat y Casablanca. Los atienden 312 profesores españoles que dan clase a 4.549 alumnos, en su gran mayoría marroquíes.
Son hijos de la clase acomodada que luchan por conseguir plaza en esos centros y que pagan de matrícula entre 600 y 850 euros anuales: cantidad elevada para Marruecos, donde la enseñanza pública es gratuita, pero más que razonable si se compara con otros centros extranjeros. Cada alumno le cuesta al Estado español unos 4.600 euros al año. El objetivo de este esfuerzo es captar a las futuras élites marroquíes, hasta ahora formadas en liceos franceses.
Los chicos y chicas marroquíes que cursan el bachillerato español son los jóvenes que mejor conocen España, a la que suelen además viajar por intercambios o vacaciones. En colaboración con la Consejería de Educación de la Embajada de España en Rabat, EL PAÍS pidió a los estudiantes de segundo de bachillerato, casi todos de 17 años, que escribieran cómo ven a "España desde su ventana". No en balde, desde su casa en Tánger o en Nador algunos aperciben las luces de Tarifa o Melilla.
El ejercicio era voluntario, y la participación ha sido muy desigual en los institutos solicitados, entre los que no figuraban los de Rabat ni Larache porque todavía no se imparte allí el bachillerato. Ha sido en Casablanca, donde hay matriculados cerca de 800 alumnos, donde se han animado a escribir en mayor número. Las cartas de chicas han superado con creces a las de chicos.
EL PAÍS presenta a continuación una selección de extractos de 10 de las cartas más significativas apenas editadas. Todos, casi sin excepciones, se quejan del desconocimiento y de los estereotipos que imperan en España sobre su país; más aún desde el 11-M, perpetrado, en gran medida, por terroristas marroquíes. Casi todos admiran y se identifican con el país que les educa, hasta el punto de que, a veces, se consideran hispano-marroquíes, y casi siempre describen su futuro profesional, y a veces incluso el personal, vinculado a España. Elogian sobre todo la libertad de la que gozan los jóvenes españoles, sobre todo las chicas, aunque a veces les parece excesiva. Es excesiva porque merma la convivencia familiar, uno de los valores sagrados de Marruecos al que parecen más apegados.
Aunque no era el tema de la redacción, varios alumnos han sacado a relucir dos problemas de Marruecos relacionados entre sí: los brutales contrastes sociales entre pobres y ricos, y el auge del islamismo.
"El Estrecho une y separa"
YASMINE TAFERSSITI
Instituto Severo Ochoa (Tánger)
"Una ventana abierta. La pantalla del televisor. El Estrecho que nos une y que, a su vez, nos separa. Los barcos. Las pateras. Nos llevan y nos traen. Qué idea la de Hércules: separarnos cuando todo nos unía. Desde la terraza de la casa de mi abuela. Desde el café Hafa, donde va mi padre. Un café histórico que tiene España enfrente, a una distancia tan pequeña. Las luces de Tarifa. Los coches, los barcos y el faro del puerto por la noche. La brisa y el olor a flores. La ilusión del viaje. Granada es donde vivieron y estudiaron mis hermanas. Seguir mis estudios y cumplir mis sueños de arquitectura, de dibujo y pintura donde los hicieron ellas. Casillas, Raúl y el Madrid; Valdés y Xavi, que me apasionan con un Barça como líder. Hicham el Guerrouj, que se llevó el Premio Príncipe de Asturias. La exposición Marruecos y España, una historia común, inaugurada por los reyes de España y de Marruecos, que visita mi Tánger querida en este mes de mayo.
Le hablé a mi padre de la ventana abierta y de la pantalla. Me comentó lo de la terraza de la casa de la abuela, en el barrio alto del Marshan, cerca del palacio del rey y frente al Estrecho. Me habló del desfile de barcos y de las costas de España, nuestra vecina del norte. Platicó sobre el Tánger de la convivencia: las nocheviejas y las comuniones; el Mulud y las circuncisiones; las bodas judías, cristianas y musulmanas. Me dijo que Tánger ha sido marcada por los tangerinos españoles, que imprimieron su cultura profunda. Me habló de Juan Goytisolo y su obra La reivindicación de don Julián, con su excepcional descripción de la medina de Tánger. Cada año, mi padre y Juan Goytisolo se encuentran en el café Hafa o 'jafita', como lo llama el escritor, todo un símbolo de la multicultura. Toman un té con hierbabuena y azahar. Me contó que el pintor José Hernández celebró su aniversario en el Continental, el más antiguo hotel de Tánger. A ese evento acudieron amigos procedentes de todas partes del mundo. Me habló de sus amigos, del legado andalusí y de las rutas de Al Andalus, y también me sacó las fotos de los abuelos en Madrid.
La pantalla es otra cosa: los informativos, la inmigración, El Ejido, el 11-M; pero también Cifras y letras, Saber y ganar o el fútbol. También Los Serrano, Obsesión. Me pregunto si otra persona de otra parte de Marruecos tiene la misma visión de la ventana abierta que una tangerina que vive a 14 kilómetros de España. Me pregunto cómo será la ventana abierta desde la otra orilla. Me gustaría verme desde allí. ¿Ventana o espejo? ¿O los dos a la vez?".
"Preguntas que me dan vergüenza"
YOUSRA AZIRAR
Instituto Lope de Vega (Nador)
"(.) Tal vez quisiera visitar estas ciudades (Madrid, Barcelona, Valencia) porque siento cierta atracción por ellas, no lo sé, o porque estoy en puertas de terminar el bachillerato y en un futuro próximo cruzaré el Estrecho para seguir mis estudios en una universidad española, y éste sería un modo para conocerlas mejor. Es verdad que me atraen varias cosas de España, como sus fiestas tradicionales (las Fallas de Valencia, la Feria de Abril en Sevilla., aunque no comparto ninguna ilusión por algunas fiestas sangrientas, como las de San Fermín o las corridas de toros); algunos derechos de los que disfrutan los españoles como la libertad de expresión, aunque con un cierto límite (los jóvenes tienen una excesiva libertad, lo que causa un conflicto generacional entre padres e hijos); la libertad de expresión, en la manera de ser cada uno (ahora que se formaliza la unión homosexual); la libertad en el modo de vestir; el gran respeto hacia la mujer, a la que se otorgan sus derechos (pues aquí se vive cierta discriminación); la facilidad que supone encontrar trabajo, mientras que en Marruecos se expande el fantasma del paro entre los jóvenes.
Éstos son derechos que aquí, sobre todo en la zona rifeña, región dura y aferrada a las tradiciones, son secundarios, no se favorecen. Marruecos es un país conservador en sus tradiciones y costumbres, y eso se nota en los fuertes vínculos familiares. Los jóvenes no tienden a desgajarse de sus familias, y los padres viejos están al cuidado de sus hijos y no son enviados a una residencia de ancianos. La vestimenta tiene una especial importancia, los trajes (el caftán, por ejemplo) tienen gran elegancia y sofisticación; la gastronomía, muy amplia y variada, o en el agradable ambiente que se respira en la calle, del que uno se puede enamorar y gozar gracias a los muchos dulces que se preparan en las casas y en las pastelerías durante las fiestas tradicionales (el Ramadán, por ejemplo), y que proporcionan una sensación de bienestar, unión, alegría familiar, convivencia, ayuda mutua., costumbres de trascendental importancia en nuestro país que en España, por ejemplo, se están perdiendo.
Una manera de ser de los españoles que me atrae es que son buenos compañeros con los que se puede convivir; pero, al mismo tiempo, una cosa que detesto es que ellos o cualquier europeo juzguen, a primera vista, el libro por sus tapas, no por su contenido; siempre miran a otras razas por encima del hombro. Un hecho que me ha pasado varias veces en España ha sido el responder a preguntas absurdas del tipo: ¿eres africana?; ¡oh!, de Marruecos, ¿pero por qué eres blanca?; ¿llevas móvil?; ¿sabes lo que es Internet?; ¿has venido en patera? Preguntas a las que me da vergüenza responder, pero supongo que las hacen por su reducida convivencia con otras razas y por la poca información sobre otros países".
"Últimamente todos somos terroristas"
BASMA EL FAHIMI
Instituto Lope de Vega (Nador)
"¿En qué bando estamos nosotros? Nosotros somos todos los jóvenes que vivimos en el norte de Marruecos y/o estudiamos en institutos españoles, y que, por consiguiente, interiorizamos gran parte de la cultura española. La respuesta no es nada fácil. Me inclino por ambos bandos. La influencia española en nuestro país ha provocado en muchas ocasiones problemas de identidad, sobre todo para los jóvenes y adolescentes. Son éstos los sectores de la sociedad más dinámicos, los que aparentemente más se esfuerzan en mantener el orgullo de ser árabe y, sobre todo, bereber; pero, paradójicamente, son los que más tienden a vestirse a lo español o a hablar español. Estas contradicciones son, sin embargo, la manifestación más patente del contacto entre las dos culturas. A pesar de la fuerte interacción entre los dos, siguen patentes en ambos países ideas maniqueas del otro, sobre todo de sus gentes. Abundan ideas estereotipadas que acusan a los marroquíes de machistas, violentos, y últimamente todos somos terroristas. No obstante, y como decimos en árabe, no hay humo sin fuego (.). Aunque estas ideas son extremistas, no son del todo inventadas. Así, una de las notas más representativas del atraso de nuestra cultura es la situación de la mujer: el prototipo de mujer ideal está circunscrito a la familia, con el matrimonio y la maternidad como horizontes máximos de realización personal, excluyendo así cualquier posibilidad de crear un proyecto social, cultural o laboral propio. Esto tiene su origen en las ideas que consideran que la incorporación de la mujer en la dinámica de la sociedad será tremendamente peligrosa para la moral".
"Nos ven como niños mimados"
SIHAM AADIA
Instituto Lope de Vega (Nador)
"Todavía recuerdo el día en que mis padres me matricularon en el instituto; tenía apenas cuatro años, y desde entonces. lo mío sólo fue hablar español, de manera que mi propia lengua la utilizaba nada más que para hablar con algunos familiares, y eso me costaba.
A medida que pasaban los años me percataba cada vez más de que los que estábamos en el Lope de Vega éramos distintos a los demás niños de la ciudad. ¿En qué? Pues al menos en la forma de ver las cosas, en la vestimenta y en la lengua, como es evidente. De hecho, hace poco tiempo que me he enterado de que Navidad no es una de las fiestas marroquíes (.).
Más tarde empecé a comprender que era marroquí y que mi país tenía unas tradiciones y una forma de ver las cosas diferente, algo conservadora (.). En mi ciudad nos ven como los típicos mimados de familias adineradas que pretenden que sus hijos cambien el país en un futuro. Una mirada despreciable por su parte basta para darnos a entender que no están de acuerdo con que estemos en un instituto no marroquí.
También he conocido la otra cara de la moneda en España a través de muchos viajes. A primera vista me sentí a gusto allí y me puse a comparar mi país con éste, y llegué a algunas conclusiones: la libertad que se les da especialmente a los jóvenes, los excesivos divorcios, el botellón, la moda de la homosexualidad, etcétera, son cosas que también se dan en Marruecos, aunque en menor medida porque la religión las rechaza (.)".
"España me enseña para que Marruecos cambie"
MAJDOULINE LARHFIN
Instituto Juan Ramón Jiménez (Casablanca)
"España es el país que me abre sus puertas todos los días (.). También es el país que pronto me alojará, ya de verdad, para estudiar una carrera interesante y volver después a contribuir al desarrollo de mi querido país. Espero que, gracias a lo que me ha enseñado España, haga que Marruecos cambie. a mejor, claro".
"Contestaba que era española"
LEILA FAKLEOUR
Instituto Juan Ramón Jiménez (Casablanca)
"De pequeña, cuando me preguntaban de dónde era, contestaba: española. Pero a medida que iba creciendo me daba cuenta de que estaba adquiriendo una lengua y una cultura totalmente diferentes a las mías (.). No fue fácil conciliar ambas cosas. Aunque dentro de mi familia no tuve ningún problema, puesto que habían asumido su elección, la sociedad en la que vivía no era de las más abiertas. Por eso decidí conocer mi cultura y mi lengua (.). El hecho de convivir con distintas culturas me permite plantear mi futuro de manera optimista, ya que esta experiencia me abre las puertas de Europa y, ¿por qué no?, las del mundo".
"Tenemos que hacer que cambie la visión de los españoles"
SIHAM BENNANI
Instituto Juan Ramón Jiménez (Casablanca)
"La mayoría de los españoles tiene una imagen muy equivocada del marroquí. Lo ven como un ladrón, un mendigo o un delincuente., y después del trágico acontecimiento del 11-M se ha acentuado aún más. Nosotros tenemos que hacer que cambie esa visión de las cosas y convencerles de que sólo una minoría de emigrantes clandestinos, cuya educación es pobre, que vivían en condiciones pésimas, son los que actúan de esa manera".
"España es el lugar donde desarrollar mis sueños"
NAMAE EL MOURABIT
I. Melchor de Jovellanos (Alhucemas)
"España, país vecino y cercano a mí. Lo llevo en el corazón, es el lugar donde quiero desarrollar mis sueños y deseos. Marruecos y España son dos mundos distintos, pero a la vez tan cercanos. Las culturas son diferentes: las costumbres, el modo de vivir, las relaciones entre personas. Y esto, desde mi punto de vista, es bueno: al ser dos patrias diferentes y cercanas podrían enriquecerse mutuamente con lo mejor de cada una".
"Los españoles no nos conocen"
IDRISS MRANI ALAOUI
I. Juan Ramón Jiménez (Casablanca)
"(.) Puedo daros la visión que tengo de mi país cuando me levanto todas las mañanas y salgo a la calle. A veces, atravesando la avenida de Anfa, veo pasar delante de mí un coche que debe de costar fácilmente 20.000 euros, para encontrarme después, en la acera de enfrente, con un niño de apenas siete años que me pide dinero para comprarse pan. Éste es el Marruecos de los grandes contrastes y desigualdades. Hoy día, además, me encuentro ante un nuevo fenómeno: el aumento de las mujeres con velo. Es uno de los temas que más a menudo salen en las discusiones con mis amigos. Cuando hablo con mi padre, él me dice que es algo relativamente nuevo, y yo, viendo fotos de años anteriores, llego a la misma conclusión. Antes las chicas se vestían más libremente (.). ¿Qué le pasa a mi país? Por un lado, se moderniza, avanza económicamente (.), pero, por otro, parece que vuelve atrás y que la presión social es cada día mayor (.). ¿Será una especie de reacción en contra de la modernidad, de lo desconocido? Es el aspecto que más me preocupa: el hecho de que grupos que dicen que quieren ayudar a la gente, se aprovechen, en realidad, de su miseria para adoctrinarla y manipularla.
De toda la gente que he conocido en España durante mis veranos pasados allí, lo que más me ha llamado la atención es que la mayoría desconoce al vecino que tiene al otro lado del Estrecho. Cuando le digo a un joven, al que acabo de conocer, de dónde soy, en la mayoría de los casos piensa que voy al colegio en camello y que en Marruecos vivimos en tiendas de campaña en el desierto. Ésta es una de las razones que me han llevado a escribir estas líneas: contribuir a que la gente nos descubra, sepa cómo es la vida de un marroquí y cómo ve su propio país. Porque, en general, cuando se habla de mi país, se habla sobre todo de sus problemas, y en particular del Sáhara y de la inmigración; pero Marruecos no es sólo esto, es mucho más. Sé que no es perfecto y que le queda mucho por hacer, pero las cosas avanzan poco a poco. Ya el Marruecos de hace 10 años no tiene nada que ver con el de hoy. Se tiende a decir que tendría que haber más libertad de expresión, democratizar el régimen, pero ¿cómo hacerlo en un país donde casi el 50% de la población es analfabeta, no lee periódicos y no se informa; donde es todavía muy fácil manipular a la gente aprovechándose de su miseria, como lo hacen ciertos grupos islamistas?".
"Las mujeres entran en los bares"
ZAHRA AZZAM
I. Juan Ramón Jiménez (Casablanca)
"(.) Otra cosa que me sorprendió, pero que me gustó mucho, fue ver [en mayo, en León] a mujeres de más de 70 años, con el cabello todo blanco, sentadas en un bar con su cervecita. Esta imagen contrasta mucho con la mentalidad de la sociedad en la que crecí. Además, en España, los bares son considerados como meras cafeterías, mientras que en Marruecos están muy mal vistos, y la simple idea de que una mujer penetre en un bar es algo increíble. Pero lo que más me impresionó y me gustó fue la libertad que se constataba en las calles. Ver parejas besándose por la calle o mujeres salir a las once de la noche son cosas imposibles en Marruecos. Poder decir lo que se piensa, sin miedo a ninguna represión, es algo maravilloso, pero que no es posible en mi país".
El mundo vive hoy en Madrid. Muy poco queda de aquella ciudad y de aquella región que Camilo José Cela retrató con su colmena en blanco y negro. Sólo los recuerdos, como los que Mario Vargas Llosa utiliza para prologar el libro Universo mestizo: "Era una pequeña capital anclada en el pasado, provinciana hasta el tuétano de los huesos, desinformada de lo que ocurría más allá de sus narices".
Un recorte del periódico The New York Times nos dio la idea hace cinco años. En la capital del mundo conviven ciudadanos de todos los países del planeta. ¿Y en Madrid? Comenzamos a explorar nuestro entorno, a escudriñar entre el ruido de la metrópoli. Aquello era tan complicado como buscar una aguja en la ciudad. Aparecieron los primeros personajes. Como Andrea, la gimnasta boliviana que sueña con los Juegos Olímpicos de Madrid 2012. Como Boniface, el cuentacuentos que se ha traído a Europa las leyendas de Camerún. Como Eric van Buggenhaut, el hacker belga empeñado en luchar contra el imperio de Bill Gates.
Nuestra vuelta al mundo sin movernos de Madrid había comenzado. Universo mestizo marcaba en rojo el mapamundi que nos sirvió de guía desde el primer día. Kazajistán, Guyana, Seychelles, Togo, Haití, Nueva Zelanda, Benin. Casi todos nuestros personajes eran unos desconocidos para la sociedad, acostumbrada a identificar a ecuatorianos, marroquíes o polacos, sin caer en la cuenta de que en Madrid conviven al menos ciudadanos de 150 países, que representan a más del 90% de la población mundial.
El último padrón establece que un total de 839.596 extranjeros, un 14% del censo, viven hoy en la comunidad. Pero sabemos que son más en este Madrid mestizo del siglo XXI. Y que entre ellos no sólo hay emigrantes, sino también aventureros, artistas, empresarios o refugiados. No cejamos en nuestro empeño y seguimos buscando. Así descubrimos en un local de la Gran Vía a Diva Houston, el drag queen brasileño. Al kirguizo Elmir Ibraev lo hallamos en la Puerta del Sol tras días de búsqueda en los kebabs de la ciudad. Para encontrar a Joseph Gomes, de Trinidad y Tobago, tejimos una red virtual que nacía en Honduras, proseguía por su país y Estados Unidos hasta llegar a su casa de Aravaca. Y con Edison Regino, el niño de la calle colombiano convertido hoy en abogado defensor de emigrantes, charlamos, reímos y lloramos durante horas.
Con todos ellos hemos viajado alrededor del planeta. Sobrevolamos las guerras que azotan sus países; conocimos de cerca a esas familias que les esperan; nos metimos en sus sueños, en sus pesadillas, en sus trabajos y esperanzas. Y todo ello lo intentamos plasmar con nuestras palabras y con las miradas que les han lanzado siete fotógrafos, con lentes tan mestizas como nuestros protagonistas: Francis Tsang, Sofía Moro, Alfredo Cáliz, Juan Ramón Puyol, Jesús Ubera, Carma Casulá y Diego López. Cada uno ha plasmado su ingenio sobre el nuevo Madrid universal.
Nuestro mundo madrileño seguía girando. Y nosotros viajando, cada día que duró esta aventura, a través de los ojos de nuestros personajes. Como los de Agustine Afrifa (Ghana) e Iddrish Bukary (Níger), en los que todavía se reflejaba el miedo tras cruzar el Estrecho a bordo de una patera. O a través de la sonrisa perenne de Christopher Thomas, el atleta jamaicano de los pies alados, al que vimos correr su prueba favorita, los 200 metros. O con la mirada agridulce del nicaragüense Ricardo Hernández, con quien topamos junto al Museo del Prado, en una cafetería donde ya no juega al fútbol como en su Managua natal. Ricardo fue un mojado: cruzó Centroamérica y México en los trenes de la muerte, se sumergió en el río Bravo y corrió para alcanzar Los Ángeles, el sueño latino. Pero no se conformó y se lanzó a la aventura madrileña.
Universo mestizo crecía sin parar. En la mezquita de la M-30 conocimos a su imán, el egipcio Moneir Mahmoud Aly el Messery. En el café Kilimanjaro, punto de encuentro del África francófona en el corazón de Lavapiés, escuchamos el yembé del senegalés Alassane, el gigante de Dakar. Y subidos a bordo de un avión del Ejército español compartimos los nervios de la dominicana Elva Cuevas, militar de la Brigada Paracaidista de Alcalá de Henares.
El 11-M se nos cruzó en el camino. No queríamos olvidar la gran cicatriz que marcará para siempre la historia de Madrid. Entre los 191 muertos había 52 extranjeros de 16 nacionalidades distintas. Y por eso buscamos a Moustaphá Bonazaqui, el jardinero marroquí que se convirtió en héroe en la estación de Santa Eugenia. Y al iraní Hossein A. Fasa, técnico de emergencia del Samur que lo dio todo por las víctimas aquel día.
Fueron varios años de trabajo hasta alcanzar nuestra meta: 150 personajes de 150 países del mundo que conviven en este Madrid cosmopolita del siglo XXI. En Universo mestizo hemos contado la historia de vida de estos nuevos madrileños, un crisol de personajes que retrata a una sociedad en continua transformación. Madrid, la ciudad abierta, la comunidad abierta, es hoy Madrid mestizo.
'Universo mestizo. La vuelta al mundo en Madrid a través de 150 personajes de 150 países' (Lunwerg Editores), de Lola Delgado y Daniel Lozano, sale publicado la próxima semana. El Círculo de Bellas Artes de Madrid expone las fotografías del libro entre el 12 de julio y el 18 de septiembre.
Betty, Ayoub y el pequeño Fahmi viven en Vicálvaro. Su casa no es convencional; está dentro de un almacén de butano. La casualidad los unió en octubre de 1999. Betty había viajado a Madrid con unos amigos. "Unas horas antes de coger el tren de vuelta, decidí visitar el teatro Real, que me había quedado pendiente. Me senté sola en el césped; un vagabundo se acercó e intentó besarme de forma violenta". Pidió auxilio a gritos en inglés. Ayoub, que trabajaba pegando carteles por las calles, pasaba por allí. "Fui a ayudarla y al rato acabamos en una ventanilla de Renfe retrasando una semana su vuelta a Francia". Así empezó todo.
El cuentacuentos de Bogondo
Boniface Ofogo Nkama. Bogondo (Camerún). 16-1-1966. Cuentacuentos y mediador social
Boniface luce un impecable bubú, su traje de las grandes ceremonias. "Me siento en mi piel". Estamos cerca de su piso, en una lavandería de Hortaleza. Un sitio tan mestizo que parece Londres. Cuando Boniface habla, ya nada importa. Hipnotiza con sus palabras. "Mi presencia en Madrid es un milagro viendo de dónde procedo, una aldea entre la selva y la sabana. Bogondo es primitiva, sin luz ni agua". ¿Cómo se produjo el milagro? Boni andaba ocho kilómetros para ir al colegio, donde era el mejor estudiante. A los 12, la caminata se dobló: 16 kilómetros. Con 16 años llegó a la capital, a costa de tremendas penurias. Bachillerato, Filología Hispánica y el Gobierno español que ofreció dos becas a los más brillantes. Y el embajador que rechazó a los hijos de los corruptos y eligió a Boni. En 1988 llegó a Madrid. Hoy, Boni tiene mujer española y dos hijos. "Mi padre no cree que me paguen por contar cuentos. Dice que los blancos están locos".
El equilibrista que mira al mundo
Germán Caro Larsen. Santiago de Chile (Chile). 13-12-1978. Actor de circo
Desde adolescente se acostumbró a los equilibrios, acrobacias y malabarismos. Después, claro, siempre pasaba la gorra. "Con dos horas de espectáculo callejero puedes vivir perfectamente". Gracias a la calle, Germán lleva media vida viajando, mostrando lo que cinco artistas del Circo del Sol le enseñaron a hacer en Chile. "En 1999, cuando tenía 19 años, me fui a vivir a Cuba. Allí me enamoré. Mi novia cubana se vino a España, y yo con ella". Llegó en 2001 y casi nunca le ha faltado trabajo. El último, de asesor técnico del equipo de una película. Y cada domingo, el Rastro. "Pero quiero seguir viajando por el mundo. Mi vida no está en un solo lugar".
Vivía con su abuela en Barranquilla cuando, a los ocho años, se subió en un camión para ir a Bogotá. Entonces ya esnifaba pegamento, robaba en autobuses y vivía en los basureros. "Así hasta los 14". Pero Edison no quería pasarse la vida delinquiendo. Soñaba con salir de Colombia. Se hizo amigo de unos chicos de Avianca y logró que le regalaran un billete. Aprovechó un despiste del policía y se coló. "Dios me hizo invisible". Llegó a Madrid el 12 de octubre de 1994. "Viví en la comisaría del aeropuerto dos meses, hasta que cumplí la mayoría". Edison cambió. Acaba de terminar Derecho. Trabaja en un despacho de Gran Vía ayudando a inmigrantes.
Una china en el 'ring'
Gaohui Yang. Milán (Italia). 8-10-1988. Un año después su familia volvió a Wen Zhou (China). Estudiante y boxeadora aficionada
Entre grafittis, la Escuela de Boxeo Aluche parece la ONU: rumanos, senegaleses, marroquíes, colombianos. Y una china, Gaohui Yang. "Con el boxeo me divierto y estoy en forma". Ella también vive en Aluche y estudia en el instituto. Pero, cosas de la vida, no nació en China, sino en Milán, donde pasó su primer año. "Yo quiero vivir en Madrid, allí sólo volveré de turista". Con seis años, la familia Yang marchó a Granada; luego vino Madrid. Tienda de ropa, local de Todo a 100. Lo típico de la emigración china. Eso sí, Gahoui rompe muchos tópicos: habla español a la perfección; se declara atea; en su pandilla hay españoles, latinos, europeos.
Acaban de cerrar su negocio, una de las teterías más famosas de Lavapiés. Cerca de ella, en la plaza, posan para el fotógrafo. El dueño del pequeño sótano, por el que pagaban 2.500 euros al mes, les estaba haciendo la vida imposible. Ayad llegó a España en 1996 con su ex esposa, una española con la que se casó en la India. Había salido de Mosul en 1980; desde entonces no ha vuelto a ver a su familia. "Llevo muchos años aquí y no tengo nada, ni mis papeles en regla". Su vida ha pasado por muchos episodios dramáticos. La dulce Abir le ha dado la felicidad. Se conocieron trabajando en un restaurante. Abir había venido a España en 1999 a visitar a un hermano y se quedó. Era maestra. "Dejé allí a mi ex marido y mis cinco hijos porque sólo venía por 15 días". Tras años de espera, tres de sus hijas acaban de llegar a España por fin. Se han prometido luchar juntos.
El petrolero de Trinidad
Joseph Gomes. Arima (Trinidad y Tobago). 24-9-1964. Ingeniero de perforación en Repsol
Su familia y él se están adaptando. Llegaron a Madrid en febrero de 2004. Sabe mucho de carburantes. Es técnico de perforación, o sea, uno de los ingenieros que interviene de forma directa en la perforación de un pozo petrolífero. Ha diseñado cientos en todo el mundo. En la última década sólo ha residido un año y medio en Trinidad y Tobago, país del Caribe con millón y medio de habitantes. "Echo de menos Trinidad, pero me apasiona conocer nuevas culturas. Lo primero que hice cuando llegué aquí fue irme a Huelva porque quería ver el sitio desde donde salió Colón antes de descubrir mi país". Su vida en una urbanización de Aravaca es cómoda. "Pero hay cosas de España que no entiendo; por ejemplo, que la gente no recoja las cacas de sus perros".
La huida de los perseguidos políticos
Ilaja Ajmedova. Bakú (Azerbaiyán). 28-10-1964. Ingeniera industrial. Trabaja en un 'kebab'
La historia de Ilaja y Dzhabrail, su marido, está marcada por la persecución política. En su país, una república ex soviética en convulsión constante, Dzhabrail era un hombre fuerte del partido Musavat, opositor al Gobierno. A finales de los noventa, alguien le consideró una amenaza. "Un mal día la policía llamó para comunicarme que habían detenido a mi esposo". Ilaja ha gastado un paquete de pañuelos durante la entrevista. "Lo teníamos todo: casas, un buen trabajo, nuestro negocio". El Gobierno ya les había expropiado algunas propiedades, pero el encarcelamiento de su marido fue ya un paso insoportable. Tres meses preso. "Cuando salió, decidimos marcharnos del país". Diez días de huida en barcos, coches, aviones. Llegaron a la Cruz Roja de Barcelona. Año 2000. Por equipaje, una maleta. "No cogimos la partida de nacimiento ni el libro de familia para no levantar sospechas. Sólo lo necesario para pedir asilo". Luego, a Madrid. La contrataron para atender un kebab; el dueño acaba de hacerla responsable de otro establecimiento en Canillas (Madrid), donde posa para la foto. "Tenemos tres casas allí. Mi familia las cuida esperando nuestra vuelta, pero no saben que jamás regresaremos".
Esperando la libertad
Bailey Martin Coulter. Knoxville (Estados Unidos). 27-12-1969. Preso en la cárcel de Soto del Real
Bailey enseña su celda: "No mires mucho, que está muy desordenada". Montones de ropa sin doblar y una pila de libros encima de la mesa. En la cima, El señor de los anillos. "Mi familia no sabe que estoy aquí desde 2001. Un día, mientras hablaba con mi madre por teléfono, el funcionario empezó a llamar a los presos por megafonía. Le dije que estaba en un bingo". Confiesa que está nervioso por la entrevista; después de más de 20 viajes por el mundo cargando droga, sorprende que este momento le inquiete. "Traía un kilo de éxtasis desde Holanda. Medio en la suela de cada zapato. La Guardia Civil me paró. Me pidieron el pasaporte. Estaba lleno de sellos de muchos países y sospecharon". Bailey estudiaba comercio internacional en EE UU. En 1996 se tomó un año sabático y se fue a Londres. De allí, a Holanda, y de ahí, al tráfico de drogas. "La Guardia Civil me metió en una habitación. Encontraron el polvo y me dijeron: coge tu maleta y vete. Querían ver si alguien me esperaba fuera. Aproveché, corrí y me metí en un baño para vaciar el contenido de mis zapatos en el inodoro. Por fin me cogieron. Nueve años por 296 gramos". No quiere que nadie le visite en la cárcel: "Es muy triste". Estudia física en una universidad británica a distancia y hace un curso de panadería en la cárcel.
Soñando con volar alto
Hafiz Mohamed Ramzan. Hafiz Abad (Pakistán). 10-10-1972. Operario del aeropuerto de Barajas
"Cuando llegué a España me gustaba ir al Retiro. Me sentaba por las tardes en un banco y miraba a las muchachas que pasaban con falda corta". Hafiz Mohamed tenía 28 años. Acababa de aterrizar en un país no musulmán, estaba desbordado. Trabaja en el aeropuerto de Barajas. Ayuda a supervisar el contenido de las maletas a través de los rayos X, un empleo por el que gana 480 euros al mes en media jornada. Divertido y risueño, dedica la otra media a vender gafas de sol por la calle. Su sueño es abrir un negocio, "un locutorio; necesito 10.000 euros; mi padre me prestará algo y me haré rico". Antes de salir de Pakistán, Hafiz Mohamed se ganaba la vida como comerciante al por mayor. Iba a comprar telas a Islamabad y aprovechaba para mirar en la Embajada de España la lista con los visados concedidos. Cuando apareció su nombre, se sintió libre por fin. No era el primero de la familia. Dos hermanos ya vivían en Madrid y el cuarto está por llegar en unos meses. Se casó en 2002, cuando ya estaba instalado en España. "No conocía a mi esposa. Me la buscó mi madre en cuanto salí de mi país. Fui a Pakistán y nos casamos". Así de simple. Está arreglando los papeles para traerla.
La 'drag queen' de São Paulo
Diva Houston. São Paulo (Brasil). 8-9-1979. Artista transformista
Diva Houston y Felipe Marques son dos en un mismo cuerpo. Como Felipe le tiene miedo a las fotos, la drag queen posa para el fotógrafo en los baños de la discoteca Ohm. Felipe: "La Diva es muy agresiva, quiere impresionar. Mira que está gorda, pero es bellísima. Mucha gente la teme, no se atreven ni a hablarla". Diva: "La profesionalidad es una obsesión para Felipe. Es muy perfeccionista. No quiere que la gente lo vea como un maricón con peluca". Diva y Felipe comparten un cuerpo de 140 kilos. Este brasileño de São Paulo es un joven dulce y tierno. Diva es un maremoto. Diva Houston nació en 1997, cuando Felipe, enamorado de las drags, se travistió en una discoteca de São Paulo. Felipe: "Le puse Houston porque soy muy fan de Whitney". Llegaron las giras por Brasil y la decepción. Felipe: "Me sentía discriminado por mi condición física, por ser tan gordo. Allí son muy delgados". Vino el salto a Europa: Italia, Suiza y, en junio de 2002, Madrid. Chueca, en pleno apogeo, recibió a ambos. Diva: "Aquí soy valorada y respetada". Ohm, Arena y Gula-Gula ofrecen sus actuaciones, en clave de house y dance. Transformismo irreverente y nada de telebasura. Felipe: "A Diva y a mí nos han ofrecido participar en programas de testimonios con guión pactado. Que le confesara a una falsa amiga que era drag".
El boxeador más dulce
Johnson Singbeh Hughes. Monrovia (Liberia). 29-11-1971. Ex boxeador, soldador y pastelero
Jonhson tiene múltiples profesiones y es capaz de reparar cualquier chapuza. Ha sido soldador, tornero y repostero. Sin embargo, hay algo por lo que luchó desde los 10 años. Fue lo que le trajo a España. Vino para subir a un cuadrilátero en Barcelona 92 y huir así de la sanguinaria guerra que destrozaba su país. La contienda comenzó en 1989. "Entonces yo era un boxeador muy conocido en Liberia. Empezaron a llamar a filas a todos los deportistas". Creyente convencido y practicante hoy en una iglesia bautista, se negaba a empuñar un fusil y a matar. Vivió más de dos años escondiéndose, hasta que unos meses antes de los Juegos Olímpicos su entrenador le llamó: "Johnson, tenemos billetes para España". Entrenó como pudo. Subía y bajaba escaleras una y otra vez para evitar correr en la calle. Todos los días esquivaba las balas camino del gimnasio. La comida escaseaba; su dieta se resentía. El equipo olímpico de Liberia no llegó a participar en los Juegos de Barcelona y Johnson se fue a Madrid. Perteneció durante nueve años a la Federación Nacional de Boxeo; tenía el mismo entrenador que Poli Díaz, El Potro de Vallecas. Pero las malas experiencias le hicieron dejarlo. Nunca olvidará su país: Liberia, el territorio de los esclavos libres que la guerra esclavizó de nuevo. Desde 1992 no ha vuelto a ver a su familia.
La Audiencia Nacional ha ordenado al Gobierno que localice y emprenda todas las gestiones necesarias para traer de vuelta a España al ciudadano nigeriano F. O., activista en favor de los derechos humanos y defensor del territorio de su comunidad frente a la explotación de las compañías petroleras. En enero de 2003, F. O. presentó en Ceuta una petición de asilo que, en el plazo récord de 24 horas, no admitió a trámite la Delegación del Gobierno. La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), organización que presentó y acaba de ganar el correspondiente recurso, desconoce ahora, dos años después de la expulsión de F. O., el paradero y el estado de salud del inmigrante.
El 17 de enero de 2003, F. O. recibió una resolución del delegado del Gobierno para la Extranjería y la Inmigración -el actual vicepresidente primero de la Comunidad de Madrid, Ignacio González- por la que no se admitía a trámite su solicitud de asilo. Hacía escasamente 24 horas que la había presentado. El Ministerio del Interior había emprendido horas antes una operación especial en Ceuta, por la que pretendía resolver, en un plazo máximo de diez días, todas las solicitudes de asilo pendientes.
F. O. fue citado en comisaría junto a otros subsaharianos. Según CEAR, no se les facilitó asistencia letrada real e individualizada y se les obligó, según declararon, a firmar una declaración en español que no entendían. En las siguientes 24 horas se desestimó la admisión a trámite de sus solicitudes de asilo.
Poco antes de ser detenido y recluido para su devolución en el centro de internamiento de Málaga, F. O. hizo unas declaraciones desesperadas ante la prensa.
"He estado luchando como activista contra las injusticias cometidas en mi país por las compañías petroleras y por el Gobierno", dijo. "Si me entregan corro peligro de muerte. Ya han ejecutado a otros miembros de mi organización. Yo conseguí escapar tras ser buscado en mi casa, donde me ocultaba tras el ataque de los soldados a una reunión clandestina en la que mataron a varios compañeros. Nuestro líder fue ahorcado después de citarle a dialogar y detenerlo a traición. Soy de una comunidad donde las compañías petroleras internacionales nos despojan de nuestras tierras y los campesinos sufren hambre, falta de agua, etcétera. Nosotros hemos luchado contra esta injusticia, e incluso tras la ejecución de nuestro líder conseguimos parar los pozos de petróleo. Si me devuelven, me matarán".
La sentencia de la Audiencia Nacional toma ahora en consideración los motivos de persecución alegados por F. O. en su solicitud de asilo: que era miembro de la Ijaw Youth Council, órgano de representación y defensa de los intereses de la comunidad Ani Kuruwa frente al Gobierno, que explotó sin autorización de su comunidad unos yacimientos petrolíferos, por lo que organizaron protestas; que tras celebrarse el 4 de abril de 2002 una reunión con representantes del Gobierno, los representantes comunitarios fueron encarcelados; que se produjo un enfrentamiento entre las comunidades y el ejército y que se emitió una orden de busca y captura contra él.
Las embarcaciones de lujo ancladas en el puerto y las tiendas de grandes cadenas de la ciudad de Ceuta contrastan con el perímetro fronterizo de El Tarajal, donde más de 20.000 marroquíes se aglomeran como hormigas portadoras, cargados con cuanto puedan llevarse con ellos: ropa, alimentos, detergentes, pañales, electrodomésticos y todo lo imaginable. Conseguirlos sólo requiere acercarse a los enormes almacenes agrupados en un polígono industrial próximo al control de la frontera. Para los habitantes de Tetuán poder cruzar diariamente la frontera a través de un acuerdo entre ambas ciudades, representa la posibilidad de adquirir una enorme variedad de productos de Europa y sin necesidad de pagar ningún impuesto aduanero, ya que Marruecos no reconoce la españolidad de la ciudad. El comercio irregular es el medio de subsistencia de decenas de miles de personas y para ello están dispuestos a agolparse durante largo rato por un estrecho túnel de seguridad y enfrentarse a las autoridades marroquíes, que siempre permiten el paso con un soborno de por medio.
Lugar en tránsito El Estado español invirtió alrededor de 1.200.000 euros en mejorar la seguridad en la frontera entre Ceuta y Marruecos. Sin embargo, los sensores térmicos, las cámaras de luz infrarroja y una valla elevada hasta los seis metros de alto en casi toda su longitud, no han impedido que se hayan registrado diariamente hasta 100 intentos fallidos de ingreso al territorio europeo. A pesar de todo, algunos inmigrantes lo consiguen, aunque nadie sabe cómo. Día a día van apareciendo en la ciudad española, jóvenes procedentes de países vecinos como Argelia y Marruecos, y otros más distantes como Camerún, Gambia o Guinea-Bissau. Al encontrarse en situación ilegal, cuando son retenidos por la autoridad local, la mayoría solicita el asilo político y con ello empieza una larga y tediosa espera. La policía española procede a constatar sus identidades y una vez fichados les envía al Centro de Estancia Temporal (CETI), siempre que la capacidad del centro lo permita. Los que tienen suerte más de 400 acogidos pueden aguardar con cama y alimentación diaria, el largo proceso de revisión de sus casos. A otros, si no son acogidos por la escuela del Obispado, no les queda mas que refugiarse entre cartones y fogatas en los alrededores del CETI.
Abdelkader Mohamed Alí, secretario de la asociación islámica Badr y miembro de la Comisión Islámica, expresó ayer sus críticas contra el término "terrorismo islamista" utilizado para denominar el seminario organizado el pasado lunes por la Ciudad Autónoma y la Delegación del Gobierno. Además de lamentar que este acto se celebrase a puerta cerrada, Mohamed Alí sintió aún más que con esta nomenclatura hayan atentado contra una creencia religiosa mostrando con ello una "falta de sensibilidad y de tacto por parte de quienes dicen ser especialistas en la materia". Abdelkader Mohamed subrayó que "no existe un terrorismo islamista ni vasco ni de cualquier otro tipo" y "lo que no se puede permitir es que a priori se diga que no van en contra del Islam y luego se hable de terrorismo islamista".
De hecho, subrayó que especialistas avezados en la materia denominan "terrorismo yihadista" o de Al Qaeda a este tipo de violencia y que incluso el propio presidente Zapatero lo denomina "terrorismo internacional" para no herir sensibilidades. La denominación terrorismo islamista "levanta sospechas sobre la población que practica esta creencia religiosa", que precisamente en Melilla profesan casi la mitad de llos ciudadanos. Por este motivo, Abdelkader Mohamed también lamentó que la Ciudad Autónoma y la Delegación del Gobierno apoyaran este acto. El secretario general de Badr no se opone a que se celebren este tipo de seminarios siempre y cuando sean respetuosos con el Estado de Derecho y con la diversidad cultural de Melilla. "¿Alguien se imagina que se celebre un seminario sobre el terrorismo de Estado o antisionismo en Tel Aviv?", cuestionó.
Falta de apoyo Mohamed Alí alabó que organizaciones "tan jóvenes como Intercultura tengan la valentía de criticar con tanta nitidez un tema tan espinoso". Desde Badr se echa en falta que no se hayan pronunciado organizaciones y formaciones políticas con amplio respaldo de la comunidad musulmana, "dedicándose, sin embargo, a otros menesteres como desfiles de modelos" por temor, al parecer, de ser estigmatizados.
La salida organizada y en cascada de grupos de inmigrantes subsaharianos a la península para ser acogidos en centros de formación e inserción social está incidiendo directamente en el descenso actual de indocumentados que se registra en Ceuta. Hecho éste que ha posibilitado el descenso gradual de acogidos en el colegio de San Antonio que cerrará sus puertas de manera oficial este mediodía, tras la marcha del último grupo de 7 subsaharianos que habitaba estas viejas instalaciones y la reducción de entradas por el perímetro fronterizo ceutí.
Las salidas de inmigrantes a la península se produjeron también ayer. Hasta la fecha se ha posibilitado el traslado de grupos de entre 5 y 15 inmigrantes a varios puntos de la península, siendo el más numeroso el que se trasladó, hace un par de días, hasta Cádiz, en donde participarán en programas de formación, orientados a su integración. Durante la jornada de ayer se produjo la marcha a la península de varios de estos clandestinos.
Con este panorama la Delegación del Gobierno ha conseguido reducir el número de inmigrantes existente en la ciudad hasta 500, posibilitando que la mayoría esté acogida en el CETI salvo la bolsa de magrebíes que vive en los barracones del Sardinero y en las escolleras del puerto y sobre la que la Policía Nacional trabaja ya en su expulsión, buscando la identificación correcta para detectar a quienes se hacen pasar por súbditos argelinos sin serlo.
Otro frente sobre el que trabajan las fuerzas de seguridad es sobre las entradas de inmigrantes asiáticos que se están detectando en las últimas semanas y que hace temer el engorde de esta bolsa.
Presión en Marruecos y quejas de AI
Como complemento a tan halagüeño panorama migratorio resalta la enorme presión de inmigrantes que se está registrando al otro lado de la frontera, en Marruecos, en donde las fuerzas de seguridad cifran en más de tres mil los inmigrantes que 'trabajan' ya en su intento por colarse en España, bien sea en patera directa a la península o bien sea asaltando las fronteras de las dos ciudades hermanas.
Dicha presión es la que podría hacer 'temblar' los pronósticos barajados desde Delegación del Gobierno de mantener las cifras de clandestinos adecuadas, exclusivamente, a las plazas que existen en el campamento del Jaral.
Por otro lado Amnistía Internacional ha denunciado que tiene documentadas las expulsiones de 50 inmigrantes menores de edad en la ciudad autónoma; hecho éste que quiere trasladar a otras instancias para que se actúe en consecuencia. Asimismo la ONG ha denunciado la existencia de trabas para los inmigrantes que son solicitantes de asilo, cifrando en casi dos mil las que se han presentado ya en la ciudad autónoma.
Los últimos inmigrantes irregulares que permanecían en el antiguo colegio de San Antonio, situado en la barriada Juan Carlos I, abandonaron ayer las instalaciones con destino al Centro de Estancia Temporal (CETI). El delegado del Gobierno, Jerónimo Nieto, anunció ayer el cierre "provisional" de este centro, que desde octubre de 2003 ha servido como lugar de acogida de inmigrantes e insistió en que "todos" los irregulares que hay en Ceuta, unos 450, "están en el CETI salvo que haya alguno que no quiera estar", como es el caso de grupos de marroquíes que se hacen pasar por argelinos, aseguró.
Nieto, ayer, junto al último grupo de inmigrantes que quedaba en las instalaciones. En previsión de que durante los meses estivales pueda producirse algún repunte en la llegada de inmigrantes, el delegado indicó que tienen como "colchón" las alrededor de 60 plazas que aún quedan libres en el CETI tras su ampliación. No obstante, el vicario de la Diócesis de Ceuta, Francisco Correro, se mostró dispuesto a volver a ceder las instalaciones de San Antonio en caso de que sea necesario, algo que agradecieron desde la Delegación del Gobierno.
El cierre del colegio, que la Iglesia pretende habilitar ahora como capilla para la barriada, ha sido posible "después de 20 meses" gracias, según Nieto, a "que la presión migratoria es mucho menor que la que había hace un año", algo que muestran, dijo, las propias cámaras instaladas en el perímetro fronterizo.
El vicario por su parte mostró su "alegría" por el cierre del colegio ya que, explicó, "era duro que cuando llegaba la mañana tuvieran que abandonar el centro" en referencia a que las instalaciones tan sólo han servido a los indocumentados como lugar para pernoctar. Correro Tocón anunció que pretenden habilitar "lo más pronto posible"una parte de las instalaciones como capilla para Juan Carlos I, algo que ya tenían previsto cuando se requirió su colaboración para acoger a los inmigrantes. Actualmente los ve cinos utilizan como capilla los bajos de una vivienda en la que "apenas hay espacio".
El delegado negó por otro lado que se estén realizando expulsiones ilegales de inmigrantes en la frontera en respuesta a la denuncia hecha pública por Amnistía Internacional y la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR).
El centro ha llegado a albergar a 260 personas
Aunque no concretó la cifra exacta de inmigrantes irregulares que han pasado por las instalaciones del antiguo colegio de San Antonio durante estos 20 meses, el vicario de la Diócesis de Ceuta reconoció que el centro ha llegado a albergar a 260 personas, una situación que provocó que "se utilizara el pasillo para dormir".
A juicio de Correro Tocón, "el tema de la inmigración está más controlado" ahora que cuando se abrió el centro, aunque no obstante, se mostró abierto a colaborar con la Delegación del Gobierno en todos los temas relacionados con la inmigración, incluida la posible utilización de estas instalaciones. "Si sigue así no va a ser necesario alojamiento alternativo", vaticinó.
En una visita realizada a las instalaciones, tanto el delegado del Gobierno como el propio vicario de Ceuta quisieron agradecer ayer la labor desarrollada por voluntarios, religiosas y trabajadores durante este tiempo en el colegio.
El juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 3 de Ceuta ha desestimado la demanda interpuesta por el presidente, Juan Vivas, como máximo responsable de la Ciudad contra el diputado en la Asamblea del PDSC, Mustafa Mizzian, por las acusaciones que éste vertió contra la Policía Local en el Pleno celebrado el 15 de diciembre de 2003 en las que aseguraba que agentes de la Unidad de Intervención Rápida se estaban excediendo en sus funciones. La sentencia, cuyo contenido hizo ayer público el propio Mizzian en rueda de prensa, establece que las manifestaciones del diputado no suponen una intromisión en el derecho a la intimidad, el honor y la propia imagen del Cuerpo policial, como alegaba la Ciudad, sino que "están amparadas en la libertad de expresión del concejal demandado en el ejercicio de su actividad municipal", por lo que le absuelve de la vulneración civil de este derecho, dice textualmente el documento.
Mizzian tuvo ayer el respaldo de dos de los tres diputados de la UDCE para hacer pública la sentencia. La resolución, sobre la que cabe recurso de apelación, establece además que debe ser el denunciante, en este caso el máximo responsable del Gobierno autónomo, quien se haga cargo del pago de las costas del proceso, una cantidad que ronda los 3.000 euros y que, a juicio del lider de la UDCE, Mohamed Ali, "Vivas debería pagar de su propio bolsillo".
El diputado del PDSC aseguró que continuará hablando acerca de la Policía Local "siempre que creamos que es conveniente para el interés general" a la vez que sentenció que, con esta resolución judicial, "ha triunfado el estado de derecho, la libertad y la democracia".
En la demanda, la Ciudad solicitaba una multa simbólica de un euro, así como que Mizzian se retractara de las afirmaciones lanzadas en la sesión plenaria, explicó el diputado por la UDCE, Abselam Abderrahman. También pedía como medida cautelar que el diputado del PDSC no hablara acerca de la Policía local, medida que el juez ya había desestimado.
Sobre la posibilidad de que la Ciudad recurra la sentencia, los dos representantes de la UDCE, que respaldaron ayer a Mizzian al considerar "inaceptable" la demanda, confían en que el fallo sea el mismo, ya que la jurisprudencia al respecto, dijo Ali, "aconseja pasar página".
Efectivos de la Guardia Civil de Melilla impidieron el miércoles la entrada masiva de unos 250 inmigrantes subsaharianos que intentaron saltar de forma «masiva y por la fuerza» la doble valla del perímetro fronterizo que separa la ciudad de Marruecos. Según el instituto armado, los inmigrantes actuaron cerca de las dos de la madrugada «coordinados y sincronizados» a lo largo de una franja de terreno de un kilómetro utilizando escaleras artesanales fabricadas por ellos mismos para poder saltar los seis metros de altura de la valla. Los agentes retiraron de la zona del orden de unas 80 escaleras.
El asalto, según la Guardia Civil, se produjo con «dureza» y los agentes tuvieron que utilizar abundante material antidisturbios para evitar el paso de los inmigrantes que no atendían a los requerimientos. Los efectivos desplegados forcejearon con los subsaharianos que pretendían entrar y diez guardias civiles resultaron heridos leves con contusiones. Además, uno de los inmigrantes fue evacuado al Hospital Comarcal de Melilla con una herida en la cabeza y una posible fractura en la pierna. También se produjeran daños materiales en vehículos y material oficial.
La Guardia Civil destacó la colaboración de las fuerzas de seguridad de Marruecos en esta operación, al detener a 87 inmigrantes que participaron en este intento de entrada masiva. En agosto del año pasado, Melilla volvió a vivir un episodio similar, con la avalancha de unos 500 subsaharianos que intentaron entrar a Melilla desde Marruecos.
El número de inmigrantes que ha podido entrar a Melilla se desconoce, pero posiblemente sea reducido porque la mayor parte de los subsaharianos huyeron hacia el interior de Marruecos, según dijeron las mismas fuentes.
En la madrugada de ayer el Servicio de Protección Fronteriza de la Comandancia de la Guardia Civil se vio sorprendido por el intento de asalto masivo de un grupo de 250 inmigrantes subsaharianos que quisieron entrar en Melilla por diversos puntos del vallado fronterizo con escaleras artesanales.
Esta acción perfectamente coordinada y sincronizada en el tiempo la llevaron a cabo por una franja de terreno de unos 1.000 metros de longitud que discurre desde las inmediaciones de Mariguari hasta el pinar de Rostrogordo.
Según fuentes de la Guardia Civil, el asalto se produjo con dureza por lo que se recurrió al uso de abundante material antidisturbios para tratar de disuadir a los inmigrantes que no atendieron a los requerimientos de los agentes que se interpusieron físicamente para evitar la entrada. En este momento se produjeron forcejeos, lo que supuso que diez guardias civiles resultaran heridos leves. Además, también hubo algunos daños materiales cuando los extranjeros saltaron sobre los vehículos oficiales.
Como consecuencia del intento de entrada, un subsaharianos resultó herido en la cabeza y con una posible fractura en la pierna, producidas al despeñarse por una zona escarpada, por lo que fue evacuado al Hospital Comarcal.
El dispositivo desplegado por los miembros de la Comandancia fue fundamental para evitar la entrada masiva. Al unísono, desde territorio marroquí se personaron agentes de la Policía del país vecino que se vieron sorprendidos por la acción y colaboraron de forma eficaz para retirar a los inmigrantes de la valla consiguiendo de este modo frustrar la entrada de 200 de ellos. Posteriormente los marroquíes detuvieron a 87 personas que participaron en el asalto y retiraron del vallado en torno a 80 escaleras artesanales abandonadas por los inmigrantes en su huída hacia el interior de Marruecos.
España volverá a tener, dentro de no mucho tiempo, una nueva bolsa de sin papeles muy similar a la existente antes de la regularización. Éste es el diagnóstico realizado por la Fundació Jaume Bofill después de analizar el reciente proceso y el nuevo reglamento de extranjería. Los expertos de la fundación calculan que casi la mitad de los 300.000 irregulares que vivían en Catalunya no han podido acogerse al proceso. Aunque una proporción importante sean menores o personas no activas, "no será nada fácil" para ellas acogerse a la reagrupación familiar "por los requisitos que se exigen", según María Jesús Larios, directora del anuario sobre la inmigración que presentaba ayer la fundación. El proceso esconde además una trampa de futuro. Los regularizados de hoy tendrán muchas dificultades para renovar su permiso dentro de un año ya que "se exige demostrar una estabilidad laboral difícil de conseguir incluso para los españoles". La tercera fuente de sin papeles son también "los excesivos requisitos" que se requieren para regularizarse por la vía del arraigo. Al contrario de lo que han argumentado el PP y CiU en los últimos meses, la nueva bolsa de irregulares no será fruto del efecto llamada producido por la regularización. El aumento del número de empadronados durante el 2004 no abona la tesis de una llegada masiva, según la Bofill.
Siete internos de la prisión de Tarragona se enzarzaron en una pelea el pasado sábado. Al parecer, comenzó cuando un grupo de internos musulmanes se sintió agredido por otros presos que entraron en la zona que usan para la plegaria. Los funcionarios intervinieron y no hubo heridos graves. Los siete presos fueron aislados. Los sindicatos denunciaron ayer la pelea y la situación de masificación de la prisión, que acoge a 370 presos cuando su capacidad es para 150. Fuentes del Departament de Justícia restaron importancia a los hechos, que calificaron de "incidente".
El Pleno del Congreso ha aprobado hoy, de forma unánime y definitiva, una proposición de ley que modifica la Ley Orgánica 6/1985 del Poder Judicial que permitirá perseguir la ablación cuando se produzca fuera de las fronteras españolas. La Cámara Baja ha ratificado las enmiendas introducidas en el Senado que recalcan el objeto de la ley: la persecución extraterritorial de la práctica de la mutilación genital cuando la comisión del delito se realiza en el extranjero, "como sucede en la mayor parte de los casos, aprovechando viajes o estancias en los países de origen" de los inmigrantes. Esta práctica, que va desde la extirpación del clítoris hasta el cosido de los labios vaginales, ya está tipificada en el Código Penal, con una pena de entre 6 y 12 años de cárcel. Sin embargo, ahora se trata de modificar la Ley Orgánica 6/1985 del Poder Judicial para que pueda ser perseguida fuera de España.
El grupo de CiU, formación responsable de la iniciativa, introdujo una enmienda al texto que adelanta la entrada en vigor del proyecto de ley, el día siguiente al de su publicación en el BOE. De esta manera coincidirá con la puesta en marcha de los juzgados especializados de violencia contra la mujer, el 29 de junio. Cuando entre en vigor esta ley, la jurisdicción española será competente para perseguir los hechos fuera del territorio nacional, según la ley penal española, tal y como sucede con delitos como el genocidio, el terrorismo, la piratería, la prostitución, la corrupción de menores o el tráfico de drogas.
En España se tuvo constancia de estas prácticas a raíz de varios casos en los que niñas inmigrantes pidieron auxilio a sus profesores en el colegio, ante el temor de que sus familiares les mutilaran durante un periodo de vacaciones en su país de origen. El Defensor del Pueblo también se ha hecho eco de casos en los que inmigrantes acudieron a centros sanitarios para que procedieran a la mutilación genital de sus hijos.
Este tipo de prácticas se realizan en cerca de 25 países de la franja subsahariana y en algunos de Asia por parte de distintas culturas y confesiones religiosas como un rito de iniciación a la pubertad. Los expertos calculan que unos 135 millones de niñas han sufrido mutilación del clítoris y que cada año se producen dos millones de casos nuevos, lo que supone 6.000 al día y cinco cada minuto.
Los inmigrantes sin papeles que aspiren a regularizar su situación por la vía del arraigo social deberán presentar un mínimo de seis documentos oficiales para acreditar que cumplen las cinco condiciones que les exige el Reglamento de Extranjería. Las delegaciones del Gobierno recibieron ayer las instrucciones elaboradas por la Secretaría de Estado de Inmigración, que convierten este procedimiento en uno de los más exigentes desarrollados hasta ahora. En ellas se especifica que los informes de inserción social de los extranjeros que emitan los ayuntamientos no serán vinculantes para la Administración. El arraigo social es, en este momento, la vía más importante que tienen los sin papeles que viven en España para legalizar su situación, una vez concluido, el pasado 7 de mayo, el proceso de "normalización", durante el que los empresarios presentaron casi 700.000 solicitudes de regularización de extranjeros.
La fórmula está recogida en el Reglamento de Extranjería, que ha sido consensuado por el Gobierno con los empresarios y los sindicatos. Los inmigrantes que consigan superar la barrera de documentos probatorios con los que la ha blindado la Secretaría de Estado de Inmigración sólo obtendrán permiso de residencia y trabajo por un año en caso de que el recorrido burocrático culmine con el alta del extranjero en la Seguridad Social.
Las instrucciones remitidas a las delegaciones del Gobierno en toda España enumeran cinco requisitos que habrá de reunir el inmigrante para optar a la autorización de residencia por razones de arraigo social:
- Permanencia en España. Acreditar la permanencia continuada en España durante un periodo mínimo de tres años.
Los inmigrantes deberán presentar documentos que demuestren la secuencia de dicha permanencia. Esos documentos (originales o copias compulsadas que contengan los datos de identificación del solicitante) deben haber sido emitidos o registrados por una Administración pública española. Por ejemplo: un contrato de alquiler presentado en el Registro de la Propiedad o los resguardos que demuestren que se trata de un beneficiario de servicios sociales del ayuntamiento.
La presencia continuada en España se presumirá acreditada cuando conste en el padrón del municipio en el que viva el extranjero y las ausencias del país no superen los 120 días.
- Antecedentes penales. Carecer de antecedentes penales en España y en el país de origen o de anterior residencia por delitos existentes en el ordenamiento español.
Los inmigrantes deberán presentar certificado de antecedentes penales del país o países en los que haya residido durante los cinco años anteriores a su entrada en España, legalizado por las oficinas consulares españolas y por el Ministerio de Asuntos Exteriores.
- Prohibición de entrada. No tener prohibida la entrada en España y no figurar como rechazable en el Espacio Schengen.
Los extranjeros deberán presentar su pasaporte en vigor o título de viaje. Con él en la mano, la Administración comprobará el cumplimiento de este requisito.
- Contrato de trabajo. Contar con un contrato de trabajo firmado por el extranjero y por el empresario en el momento de la solicitud, cuya duración no sea inferior a un año.
En caso de que no dispongan de contrato, los inmigrantes deberán presentar un informe de su ayuntamiento en el que éste recomiende que se les exima del contrato, siempre y cuando acrediten que cuentan con medios de vida suficientes. Por ejemplo: una pensión por invalidez o un trabajo como autónomo.
- Vínculos familiares. Acreditar vínculos familiares con otros extranjeros residentes (cónyuges o ascendientes o descendientes en línea directa) o presentar un informe que acredite su inserción social emitido por el ayuntamiento en el que tenga su domicilio habitual.
La acreditación de vínculos familiares debe demostrarse documentalmente, en los supuestos de arraigo basados en esta vía. En los basados en un informe de inserción social de un ayuntamiento, éste hará constar el tiempo de permanencia del inmigrante en el municipio que consta en el Ayuntamiento. Así como los medios de vida con que cuenta, su grado de conocimiento de la lengua o lenguas oficiales de la comunidad autónoma en que resida, la inserción en las redes sociales de su entorno, los programas educativos o de formación laboral en los que ha participado, etcétera. En todo caso, el informe del ayuntamiento será admitido como una recomendación y no tendrá carácter vinculante para la Administración General del Estado.
Los inmigrantes deberán entregar personalmente todos estos documentos, salvo que tengan entre 16 y 18 años o estén incapacitados. En estos casos, podrá comparecer su representante legal, siempre que acredite dicha condición.
Entrevista personal
Las cautelas establecidas por la Secretaría de Estado de Inmigración para evitar el fraude entre los extranjeros que intenten regularizar su situación por la vía del arraigo social van más allá de la batería de documentos oficiales que las delegaciones y subdelegaciones del Gobierno exigirán a los inmigrantes.
Aun en el caso de que éstos entreguen todos los documentos solicitados por la Administración, ésta podrá requerirles otros complementarios, que deberán presentar en el plazo máximo de un mes. En caso de que no lo hagan, sus solicitudes serán denegadas.
Pero si los entregan, el Gobierno todavía ha establecido otro filtro: los extranjeros podrán ser citados para mantener una entrevista personal, precisamente sobre los requisitos que han alegado para respaldar su solicitud. La Secretaría de Estado incluso ha remitido a las delegaciones del Gobierno el modelo de acta de dicha entrevista.
En el caso de que el inmigrante consiga superar esta cadena de pruebas y testimonios, su autorización de residencia y de trabajo por un año no entrará en vigor hasta que sea dado de alta en la Seguridad Social.
El 98 por ciento de las mujeres que ejercían la prostitución en España en 2004 eran inmigrantes, frente al 2 por ciento de españolas, según destacó ayer en Valencia la diputada socialista Antonia García Valls, que participa en Valencia en el III Congreso Internacional de la Policía Local. Según sus datos, extraídos de informaciones de la Guardia Civil, en 1999 el porcentaje de mujeres dedicadas a la prostitución era de un 83 por ciento de extranjeras frente a un 17 por ciento de nacionalidad española, mientras que el pasado año, la cifra era de un 98 por ciento de inmigrantes y el resto españolas. Asimismo, destacó el incremento de un 750 por ciento en las actuaciones realizadas sobre las redes dedicadas a la prostitución de mujeres y un 105 más de detenciones.
El Tribunal Supremo ha declarado la responsabilidad civil subsidiaria del Estado en el incendio provocado en el centro de internamiento de extranjeros de Capuchinos el pasado año 1999 y en el que resultaron heridos de gravedad siete inmigrantes. La sentencia del Alto Tribunal revoca así la formulada por la Audiencia Provincial de Málaga, que eximía al Estado de cualquier responsabilidad en el suceso y recuerda que "existía una situación de riesgo en caso de incendio que debe añadirse a la falta de intervención a los internos de los medios para producirlo". Los hechos se remontan a diciembre de 1999, cuando cinco internos decidieron prender fuego a las instalaciones para demorar su proceso de expulsión. Para ello, apilaron colchonetas de goma espuma junto a una de las puertas de un módulo del centro, en el que se encontraban retenidos junto a tres ciudadanos argelinos y cinco marroquíes, alguno de los cuales estaba durmiendo, y le prendieron fuego con uno o varios encendedores.
La Audiencia de Málaga condenó a los cinco acusados de provocar el fuego a siete años y medio de prisión, pero absolvió al Estado de su responsabilidad civil subsidiaria.