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Cinco subsaharianos heridos permanecen sin atención médica en suelo marroquí más de once horasSegún algunos inmigrantes, ninguno de los heridos se podía mover a causa de las lesiones en diversas partes del cuerpo y fueron sus compatriotas los que dieron la voz de alarma y pidieron auxilio en el Hospital de Nador. El único de los heridos que permanecía visible en el lado marroquí del perímetro fronterizo estuvo custodiado por un militar del país vecino desde que intentó entrar a Melilla, a altas horas de la madrugada, y no lo consiguió hasta las once de la mañana del día siguiente, en un punto en el que, al otro lado de la frontera y a una distancia de 300 metros, se encontraba un puesto de vigilancia de la Guardia Civil. Este inmigrante, procedente de Mali, permaneció tendido en el suelo, inmóvil, sin apenas poder moverse hasta que llegaron con una camilla tres compatriotas suyos acompañados de tres agentes de la Gendarmería Real Marroquí y dos trabajadores del Hospital de Nador. A pesar de este despliegue, fueron los subsaharianos los que pusieron en la camilla al herido y los que lo transportaron hasta la ambulancia. Uno de los inmigrantes indicó a un oficial de la Gendarmería Marroquí el lugar en el que se encontraba el resto de los heridos, cerca del punto por el que habían intentado entrar durante la noche, localizado concretamente en la zona boscosa próxima al puesto fronterizo de Mariguari, donde todavía no se ha recrecido la valla de tres a seis metros. Uno de los compatriotas del herido aseguró que el lesionado se cayó cuando había superado la primera valla del perímetro fronterizo. Casualmente, en ese mismo punto hay una puerta entre la doble valla que permite acceder al lado marroquí de la frontera que ayer por la noche se encontraba abierta y por donde el inmigrante herido fue devuelto a territorio marroquí, según los inmigrantes. Uno de los trabajadores del Hospital de Nador aseguró que, además de estos heridos, hay once más ingresados en este centro hospitalario desde hace dos días con diferentes lesiones producidas mientras intentaban saltar la valla fronteriza. El destino de todos ellos, una vez que han sido localizados por la gendarmería marroquí, será la deportación a Oujda, ciudad marroquí limítrofe con Argelia. Allí les dejan en tierra de nadie y, en ocasiones, son las autoridades argelinas las que les retienen unos días en prisión. Después, vuelven a recorrer los cien kilómetros que les separan de Nador para intentar saltar de nuevo la valla fronteriza. En el tramo por el que intentaron entrar el jueves por la noche los subsaharianos se podían ver amontonadas en la mañana del viernes, en el lado español de la frontera, medio centenar de escaleras de madera con las que se ayudan los inmigrantes para saltar la valla. Junto a las escaleras, aparecían dispersos algunos guantes utilizados por los inmigrantes para protegerse de los extremos punzantes del serpentín que corona el vallado. También había algunas bolas de goma y casquillos de fogueo propios del material antidisturbios que utiliza la Guardia Civil para contener la entrada de los inmigrantes. Momento en el que los subsaharianos transportan al herido en camilla ante la mirada de los gendarmes Melilla Hoy Por : Sara Sanz 28/09/2005 11:01 Comentarios » Ir a formulario |
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