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Un Checo de 37 años es el único inmigrante en todo el sector que se ha acogido al proceso de regularización

El secretario de Estado para la Seguridad Social, Octavio
Granado, no salía de su asombro. Cuanto más insistía a sus técnicos para que le
confirmaran si aquello era cierto, más le aseguraban sus colaboradores que no
había ningún error. Entre los 450.000 trabajadores extranjeros que, por el
momento, han culminado el proceso de regularización de inmigrantes, sólo
aparecía un minero del carbón.
Antón Walica, un checo de 37 años, se ha convertido, sin
saberlo, en un personaje famoso entre los funcionarios de la Seguridad Social
que manejan los datos del proceso de regularización. Según confiesan, temían que
su caso no llegase a cuajar y les estropease las estadísticas. Su historia, en
puridad, les hacía suponer que era el único inmigrante del sector que había sido
legalizado.
"Es casi imposible que haya trabajadores ilegales en el car-
bón", explica Jesús Rus, gerente de Prominor 2003, empresa
subcontratista que ha regularizado a Walica y que trabaja para Hunosa
(Asturias), Iberpotas (Barcelona) o Huminsa (León).
Este empresario de Berga, al que se le ha pegado el acento
asturiano desde que vive en Riaño, se marchó de Catalunya tras darse cuenta de
que el negocio de la minería se había acabado en su comunidad autónoma. Rus
explica que, de los 50 trabajadores que tiene en Prominor 2003, un 40% tienen
nacionalidad polaca o checa, pero todos con permiso para trabajar en España.

Trece años en la mina
Walica estudió para minero y trabajó en las minas de mecánico
desde los 18 años. "Pero cuando vine a España con mi mujer en 1996 no tenía
permiso de trabajo". Lo primero que logró es un empleo "recolectando limones y
naranjas" en Murcia. Allí forjó una gran amistad con la familia que le había
dado trabajo y, con ayuda de Cáritas, logró los papeles en el 2001.
Rus le contrató para una de sus empresas, pero Walica tuvo que
volverse a su país en el 2002 con sus dos hijos. A su regreso, el pasado
febrero, se había convertido de nuevo en un sin papales al caducarle el permiso.
Acudió a Rus y, tras tres meses de trámites, paso a convertirse en el único
trabajador del carbón regularizado. Ahora dice que se va a comprar una casa y
que se queda en España "para siempre".
La tradición obrera y reivindicativa de este sector ha logrado
que los sindicatos tengan un papel protagonista en las empresas. "En las minas
existe la figura del delegado de seguridad, que es elegido por todos los
trabajadores y tiene unas atribuciones mucho más importantes que un simple
delegado se salud laboral", explica Rafael Varea, secretario de Minería de CCOO.
El representante del comité de empresa controla todos los contratos, tanto los
de plantilla como los subcontratados, y denuncia ante la inspección de Trabajo
cualquier irregularidad. Ningún empresario se juega una protesta sindical o una
multa por tener un clandestino trabajando.
Pero el sector del carbón ha pasado por varias reconversiones:
la penúltima es el resultado del plan 1998-2005, que ha reducido 15.851 empleos
en el sector. Los acuerdos con los sindicatos obligaban a las empresas a reponer
cuatro de cada 11 bajas que se producían, dando preferencia a los hijos de los
mineros y a la gente de las comarcas afectadas. "Pero aquí hay pocos españoles
que quieran ser mineros, y mira que a cualquiera le doy mañana un puesto de
trabajo", se lamenta Rus.
Asegura que necesitaría traerse a otros 50 polacos o checos.
Ha pedido al Ministerio de Trabajo la autorización, pero los permisos que han
llegado hace unos días, después de seis meses de papeleos, sólo permiten venir a
25 trabajadores de estos países.

Filón de empleo
La minería se está convirtiéndose en un filón de empleo para
Polonia y Chequia. Según cuenta Rus, hay cientos de ciudadanos de estas
nacionalidades trabajando en las minas españolas. "Sólo en Asturias hay 12
subcontratas de polacos que sólo contratan a empleados de su país".
El otro problema es que en España quedan pocos especialistas.
Tanto Polonia como Chequia mantienen una larga tradición minera y todavía hay
abundante mano de obra joven que ha estudiado especialidades relacionadas con
esta actividad. "No encontramos gente formada en Asturias y, por este motivo,
tenemos dos personas en la empresa, uno checo y otro polaco, que buscan gente en
sus países y hacen los procesos de selección", comenta Silvia García,
responsable de recursos humanos de Prominor 2003.

El Periódico
FRANCISCO J. DE PALACIO
MADRID
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1 comentario

Anónimo -

Esta gente trabaja mil horas,como los nacionales.No sabeis como nos esplotan.De plantillas de ciento y pocos mineros mas del 50% de vaja
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